Odio con toda mi alma a Mason, me parece un aprovechado que se cree dueño de su mejor amiga. Kenzie es una especie de Bella Swan que, por cierto, no es nada divertida, no sé por qué todo el mundo se lo repite en el libro (?) Y James... Buf. Un topicazo con patas.
En cuanto pueda me explicaré mejor.
EDITO (22-2-17)
Sigo odiando a Mason. Han pasado ya un par de semanas desde que acabé este libro, pero no se me olvida lo poco que me ha gustado y lo mucho que he odiado a los personajes principales. Aviso desde ya: AQUÍ VA A HABER SPOILERS POR TODAS PARTES. Necesito desahogarme con este libro y si tengo que estar avisando de cada spoiler no acabamos nunca.
Para empezar, la protagonista, Kenzie, es una especie de Bella Swan: torpe hasta la saciedad, pava como ella sola y con los chicos como su único objetivo en la vida. Quiero aclarar desde ya que NO, no es divertida. No sé por qué mucha gente dice que esta chica es divertida cuando lo cierto es que lo único que se podría considerar divertido en ella es que se tropieza con cualquier cosa, se queda trabada frente a Derek Anderson emitiendo únicamente un balbuceo y el cuajo que tiene encima. Sí, esta chica está cuajada y, no, lo vuelvo a decir: no es divertida. De hecho, lo de que se tropiece con nada y se quede balbuceando frente a un chico, la verdad, me saca de quicio. Odio este tipo de personajes con toda mi alma.
Bien. El caso es que Kenzie tiene una lista. Tiene varias, en realidad, pero hay una en concreto que se filtra en el instituto, y ahora todo el mundo sabe que le encantaría ser novia de Derek Anderson, que es su plan A; que tampoco le importaría salir con Mason Carter o Eric Pullman, que son sus planes B y C respectivamente; y que jamás, por nada del mundo, saldría con su vecino James Smith, que es su plan D.
Vale, a ver... No se si debería obviar el hecho de que me parece lo más triste del mundo que una chica llegue a hacer listas de los chicos con los que le gustaría salir en lugar de, no sé, hacer listas de las universidades a las que le gustaría ir, de las profesiones que le gustaría ejercer o, simplemente, de las cosas que tiene que comprar. No recuerdo sin Kenzie llega a hacer alguna de estas listas, posiblemente alguna sí, pero yo no lo recuerdo porque es que, si se menciona, es muy por encima. La importante es la de los chicos. Porque la vida de una chica, de una mujer, debe girar sí o sí en torno a un chico/hombre. O a varios, ya que estamos.
¿Se nota el sarcasmo? I hope so.
En fin, el caso es que la lista se filtra y Kenzie se quiere morir porque ahora todo el mundo sabe que le gustan esos tres chicos y que detesta por completo al cuarto, pero lo cierto es que llega un momento en que el tema de la lista se olvida por completo. Al principio todos parecen haber reparado de repente en Kenzie, que es prácticamente una Doña Nadie en su instituto, pero esto último le favorece a la hora de dejarse aparcado el tema, por lo que tampoco había necesidad de montar aquí una escena como la que Kenzie monta, puerta de taquilla y brecha en la frente incluidas.
Derek Anderson y Eric Pullman nunca llegan a tener mucha importancia en la trama. Kenzie enseguida descubre que el primero está fuera de su alcance, y con el segundo habla cara a cara para aclarar las cosas y que todo siga siendo entre ellos como lo era antes de la lista. Así que planes A y C, eliminados.
Sin embargo, Mason Carter y James Smith no tienen intención de dejarlo pasar y ya está.
Mason es el mejor amigo de Kenzie desde que eran críos y ella lleva enamorada de él en secreto varios años; precisamente no ha querido decir nada para no estropear su amistad. Esto es un topicazo como una casa, pero bueno, el caso es que ella lo tiene como su plan B porque Mason es el chico con quien ella se siente más cómoda y con quien puede ser ella misma sin problema. Se conocen muy bien, hay confianza y tienen una serie de normas tácitas para ayudarse mutuamente en cualquier situación.
Por otro lado, James Smith es el vecino de Kenzie, pero nunca han llegado a cruzar palabras amistosas, que digamos. Él es el típico chico que va de payaso y está siempre bromeando sin darse cuenta de que, en realidad, molesta; de hecho, le gastó una broma muy pesada a Kenzie cuando eran pequeños. Ella le odia desde entonces y por eso él es su plan D: el chico con el que no saldría jamás de los jamases.
Y James, como buen machito herido en su orgullo, decide que va a convertirse en el plan A de su vecina. Por pura diversión.
Al mismo tiempo, Mason empieza a pensar más en Kenzie y acaba descubriendo que, ¡oh, sorpresa y casualidad!, él también está enamorado de Kenzie.
El drama está servido.
Sí, señores, sí: triángulo amoroso. Mira que ya está manido el temita, ¿eh? Pues no era suficiente, oye, qué va; tenía que seguir saliendo en la literatura, y más en concreto, en la juvenil. No sé si se nota, pero realmente odio los triángulos amorosos, y si alguien me hubiese dicho que este libro iba de eso, directamente no lo habría leído, la verdad. Ya tuve bastante triángulo amoroso en Memorias de Idhún o Los Juegos del Hambre, por decir alguno. No necesitaba más.
Pero en fin. What has been read cannot be unread.
El caso es que el triángulo amoroso de este libro se acaba convirtiendo en una especie de guerra abierta entre los dos chicos por conseguir a la chica, la cual ha pasado de ser una persona a ser un trofeo. Una competición entre machitos, vaya. Y lo que la chica opine al respecto da igual, incluso si la chica está confusa o se acaba decantando más por uno que por otro. ¡Eso da igual!
Hay una escena en concreto que es que odié con toda mi alma y fue la que me hizo aborrecer a Mason. Para empezar, he de decir que Kenzie parecía mostrar interés por James, pero no podía evitar pensar en Mason cuando estaba con él. Entonces, cuando Mason ya le aclara que está enamorado de ella, Kenzie no puede evitar pensar en James mientras está con su mejor amigo. Así que la chica está muy, muy confusa, porque con James se siente bien, siempre hay buen humor y buen rollo, él trata de respetarla y le hace bromas más o menos inocentonas, pero a ella no se le va Mason de la cabeza. Y con éste también está muy bien, pues tienen mucha confianza y se conocen bastante bien debido a que son amigos desde pequeños, pero no se puede olvidar de James.
¿La diferencia? Que Mason no la respeta.
Esta escena que digo transcurre en la discoteca. Kenzie, Mason, James y otros tres personajes bastante secundarios (Melanie, Alia y Jack) han salido juntos de fiesta, y en este punto Kenzie ya parece tener bastante claro que, para tener una relación romántica, prefiere a James. Estando en la discoteca, Mason la saca a bailar y Kenzie decide que es el momento propicio para hablar seriamente con él y no perderle como amigo. Tampoco es que la chica sea un lince escogiendo el momento, en mi opinión, pero bueno.
El caso es que Kenzie empieza a hablar con Mason. Intenta tantear el terreno, decirlo con tacto para que todo quede bien entre Mason y ella, pero él no se lo pone fácil. Creo recordar que ella dice algo como: "Tengo algo que decirte", y la respuesta de él es: "No quiero escucharlo". Cabe destacar que, cuando él le quiso confesar a ella lo que sentía, Kenzie le dijo exactamente lo mismo: "No quiero escucharlo". ¿A él le importó su opinión? No. Se lo dijo. Porque "necesitaba soltarlo". Porque lo que él necesita es más importante que lo que ella quiere.
Bien. Volviendo a la discoteca, Kenzie ve que se va a tener que poner seria con Mason, así que le suelta sin más que no quiere nada con él, que no quiere perderle como amigo después de tantos años de amistad y que prefiere a James. Hasta aquí, todo bien y lógico, porque Mason y Kenzie eran amigos antes que pareja/amantes/whatever.
¿Cuál es la respuesta de Mason?
"No pienso rendirme tan fácilmente y dejarle el camino libre a Smith".
Y la besa.
Aclaro que no recuerdo si esas son las palabras exactas, pero el caso es que Mason no acepta el rechazo de su amiga porque eso significaría que ella acabaría con otro tío.
¿Y tú eres su mejor amigo?
O sea, no se si se están viendo los niveles de machismo que rezuma este chico, pero es que, madre mía... Kenzie le acaba de decir lo que quiere, lo que desea, lo que ella misma ha elegido, y él se lo pasa todo por el arco del triunfo por tal de ser el machito vencedor, joder al otro machito y llevarse el trofeo, que es, precisamente, la chica. Es que me parece acojonante, vamos. ¿Este chico no sabe lo que es el respeto? ¡Ni siquiera respeta a su amiga, por dios! ¡Y encima pretendía tener con ella algo más! No es por nada, Kenzie, pero, en serio, de menuda te has librado.
Mason se cree con el derecho de ser el único hombre en la vida de Kenzie y eso demuestra que le importa más su orgullo de machito que la propia Kenzie.
¿Queda claro ahora por qué odio a este chico?
Tampoco digo que James sea santo de mi devoción. Él es bastante insoportable, en mi opinión, y cometió un error muy gordo, pero al menos es una persona bastante normal y, dentro de lo que cabe, respetuosa, aunque sea un estereotipo con patas. Ya digo que él también tiene ciertas actitudes machistas, como el tema ese de querer ser el plan A de Kenzie sólo por su orgullo herido de haber resultado ser el plan D, como si se pudiera acabar el mundo por ser la última opción como pareja de alguien, you know.
Pero lo cierto es que James, aun con todo, inspira más confianza que Mason. Al principio quizás se meta en esto por su propio orgullo y por tomárselo como un juego, pero, a medida que va conociendo a Kenzie, muestra bastante más respeto hacia ella como persona que el que Mason muestra hacia la chica en todo el libro.
Así que he de decir que me alegró enormemente que Kenzie se decantase por James, porque Mason ya había demostrado ser un cerdo incapaz de respetar los deseos de su mejor amiga, aunque yo desde luego no creo que él fuese un buen amigo. En varias ocasiones fue bastante injusto con ella, y algo que sí que me ha gustado de Kenzie es que no se ha callado jamás cuando algo le ha molestado. La mayoría de protagonistas se hubieran callado la boca o no hubieran sabido ver siquiera el problema, pero Kenzie tiró p'alante. Con dos ovarios. Eso sí que se lo tengo que salvar a esta chica.
En fin, aunque el triángulo amoroso es el tema principal de la novela, lo cierto es que Kenzie tiene una familia. Una madre que bebe y bebe, una hermana con una agudeza y un ingenio impresionantes y un padre que vive con su nueva esposa y los dos hijos de ésta. He de decir que las dos estrellas que le he dado a este libro han sido porque, milagrosamente, está bastante bien escrito (nada de faltas de ortografía, nada de laísmos, puntuación impecable... al menos que yo recuerde, claro) y, por otro lado, por el tema de la familia de Kenzie.
En serio, ojalá esta novela se hubiese centrado más en los problemas familiares de la protagonista que en sus líos amorosos y su incapacidad de escoger novio. Hay cosas más importantes en la vida, por dios...
En el libro vemos poco a poco un cambio en la madre de Kenzie, que bebía y bebía porque no lograba superar que su marido la hubiese dejado por otra mujer, una tal Anna, madre de gemelos a los que Kenzie y su hermana llaman los horrigemes. El padre, por su parte, no ha visto a sus hijas en un tiempo bastante largo y ahora, de repente, quiere reaparecer en las vidas de ambas e incluso pelear por su custodia, ya que ambas son todavía menores de edad.
Y luego está Leslie.
De verdad, no exagero al decir que la hermana de Kenzie es la que ha salvado el libro. ¡Qué arte tiene esta niña, madre mía! Tiene once años al empezar el libro y doce al terminar, pero ese ingenio y esa agudeza los lleva en la sangre desde que nació, desde luego. Claro que está en una edad peligrosa, diría yo, pues no hay que olvidar cierto incidente relacionado con el fuego y el baño... Y además, pienso que Leslie es bastante precoz, porque es que el mismo día que cumple doce años, Kenzie la pilla morreándose con un chico. Y lo más fuerte es que es uno de los horrigemes. Yo no me lo creía xD
I mean, en serio, ¿con doce años? Todavía si fuesen trece o catorce me lo esperaría más, pero, madre mía, que es una preadolescente. ¡Yo a esa edad todavía jugaba con muñecas! xD Qué vieja me siento... *sigh*
Volviendo al libro, insisto: ojalá se hubiese tratado más de una historia realista, con sus dramas familiares y de instituto y tal, que de un romance entre tres. El triángulo amoroso eclipsa todo lo demás y hace que deteste el libro, sobre todo teniendo en cuenta a los tres implicados, que es que son pa' echarles de comer aparte. Pero, bueno, como he dicho, me ha gustado el que esté bien escrito, sin fallos de ningún tipo, aunque tampoco es que el estilo sea nada del otro mundo, más bien un poco meh; y el tema de la familia de Kenzie. I mean, Leslie. Leslie for president.