Jaime Bayly Letts es un escritor, presentador y periodista peruano nacionalizado estadounidense y radicado en Miami. Se destaca por su humor ácido y su escritura ágil, dinámica y entretenida.
Fue ayer y no me acuerdo era hasta hace algunos años la novela favorita del propio autor, de entre las relativamente pocas que aún había escrito. Hace muchos años menos, Bayly reeditó sus novelas "clásicas" (incluidas No se lo digas a nadie y ésta, su segunda publicación), ejecutando una poda inoportuna y pudibunda que, al menos en el caso del libro de 1995 que estamos comentando, despojó al relato de sus valores más intrínsecos, hasta desfigurarlo, quitándole su identidad.
Y es que, originalmente (en esta su primera edición de Seix Barral, pero también en la peruana de Peisa, de la misma época), Fue ayer y no me acuerdo es una obra descarnada y casi heroica, en la cual virtudes tan simples y a veces inconvenientes para la apreciación de una escritura, como pueden ser la honestidad a rajatabla o la inmersión del protagonista en un hedonismo sin fisuras que eventualmente devendrá en una manera del suicidio --en alguna ocasión, literalmente--, pasan a formar la sustancia misma de su estética. Bayly aparece así, en mi opinión, como una especie de versión de entresiglos del poeta maldito o decadente decimonónico. Una versión light (para mencionar el tipo de narrativa que ejemplificó) o en clara desventaja, pero igual de verdadera.
Si No se lo digas a nadie era la novela de la mala educación --entiéndase el adjetivo en muchas de sus acepciones--, Fue ayer y no me acuerdo lo es de las segundas (o terceras) oportunidades que ofrece la misma vida que se cuenta. Gabriel (aquí sin apellido; Barros, en La noche es virgen, de 1997) es, por supuesto, Joaquín con otro nombre y otro antagonista: Matías, un efectivo reemplazo del padre odiado pero inefablemente entrañable que representaba el Luis Felipe de la narración inaugural. Matías posee las mismas características de machismo y violencia, pero así como Luis Felipe era la distorsionada imagen especular de Joaquín, Matías es el homme fatal de Gabriel. No sin cierta ironía, Fue ayer y no me acuerdo concluye en una nota optimista, aunque la sensación traicione su precariedad, a diferencia de la amargura indudable que tiñe el remate de las aventuras de Joaquín.
Por lo demás, Fue ayer y no me acuerdo es la confirmación de un escritor y un estilo de testimoniar a través de la fantasía. Bayly se siente aquí bastante más seguro de sus habilidades y el relato fluye con destreza (en sus mejores pasajes, entretenidísimo), virtualmente consciente de ser una herramienta de expresión personal, en una misión por novelar la vida --cantarla, como rezaba el epígrafe de Morrissey en No se lo digas a nadie-- que termina por desplegarse ante el lector, mostrando el sentido o lógica que justifica lo vivido como materia de una obra de arte (más allá o más acá de su calidad), y otorgando al texto una cierta dimensión metaliteraria que, aunque pueda parecer mínima, puede ser leída como el arte poética de su autor.
Fue ayer y no me acuerdo es la confesión (en primera persona) de un superviviente, ni más ni menos, pero también es la crónica de un fracaso interrumpido, la historia de un triunfo inesperado: el de aprender a quererse un poquito a sí mismo, y empezar a desprenderse, en lo posible, de tantas taras heredadas por esa educación paterna (y también materna) observada en primer plano sobre el antihéroe de la novela anterior. Gabriel, que es un canalla simpático, se pregunta cuándo se va del Perú, yo me sigo riendo con el apodo de Dieguito (porque me siento identificado, pero ya no quiero) y no puedo evitar preguntarme por qué Diego Bertie retorna como una obsesión en las últimas páginas de esta genial novela. Quizá es una pregunta estúpida.
This is the the first adult book that I've managed to read cover-to-cover in Spanish. As sometime trying to improve my Spanish, it was great, because Bayly writes in a very conversational style which is easy to follow. Plus, it's enough of a page turner that I always wanted to keep going to find out what would happen next. He also uses a lot of Peruvian slang, which I found fun.
Given that it isn't my first language I don't feel well equipped to comment on the style, but personally I found the story to be affecting, although depressing, and darkly funny.
En esta ocasión continua con la misma línea de No Se Lo Digas a Nadie y aunque Jaime siempre dice que cualquier similitud es pura coincidencia, yo no me lo creo porque no son coincidencias son mas bien semejanzas.
Esta es una novela muy interesante, entretenida, muy Bayly lo que la hace muy gay, pasional, erótica y sentimental, donde el autor nos muestra la adolescencia tormentosa de un chico cocainero y homosexual el cual se enfrenta a la maestría de la vida y finalmente logra salir de un mundo lleno de carencias y decadencias.
Me encantó, no sé, a lo mejor porque recién estoy empezando con este nuevo hábito digo eso, la verdad esta novela me llegó muy dentro de mi alma, porque es una realidad que poco a poco cambió, obviamente, pero que aún se ve. La discriminación por parte de un entorno vagamente moralista, cuadrado, religioso y patético es algo que en el Perú no es novedad y no cambiará pronto o nunca, mucha razón tiene para sentir a Lima una ciudad de mierda, de perdición, sin futuro, porque nosotros mismos la matamos poco a poco con ignorancia y falta de tolerancia a los demás, por el miedo que el peruano o humano común siente de lo nuevo o de lo que no conoce. Ahora, dando una idea de porque me llegó tan profundo fue por esa energía, el odio, el amor, la desesperación y el miedo que sentía Gabriel en cada hoja que pasaba, era gráfico, se sentía muy vivido, porque ser diferente es aparentemente el único que pecado que él, que yo y que muchísimas personas supuestamente cometemos frente a esta deprimente sociedad, que la juventud no es fácil, pero en algún momento el cielo se despeja.
2,5 Un mal Bayly, pero no de los peores. Parece que intentó repetir la fórmula de No se lo digas a nadie sin terminar de entender qué hizo que funcionara realmente su primera novela.
A pesar de estar mal escrito a mi gusto, se nota que tiene más intención de lograrse a nivel de estilo que en su debut. Pero no lo consigue.
Parece que los Baylys autobiográficos tienden a ser malos. Creo que apuesta demasiado por el morbo, y está bien, pero no puede ser la única carta que juegas.
Já é o quarto livro que leio deste autor peruano, e curiosamente sem qualquer razão, por puro acaso, tenho vindo a ler a sua obra no sentido inverso das suas publicações. "Foi ontem e já me esqueci" é o seu segundo livro e tenho ainda para ler muito em breve a sua primeira obra - "Não digas a ninguém". Em todos os seus livros, Bayly deixa muito de si próprio, da sua vida e do seu país. Mais propriamente neste livro isso é bem patente, numa fase difícil da sua vida, por volta dos 20 anos quando se debatia com diversos e complexos problemas da sua vida: jovem jornalista da televisão peruana, descreve-nos uma cidade, Lima, completamente desencantada, um país sem qualquer futuro, em que apenas os muito ricos e os medíocres continuam a viver e a sua vida, cheia de dúvidas, sustentada pelo vício da droga, a única coisa que era fácil obter em Lima, a difícil aceitação da sua homossexualidade, um corte com a família, com os estudos, o abandono dos amigos, a vontade de ser escritor... É um livro triste, cinzento, apenas com uma réstea de cor num final talvez um pouco forçado, mas que coincide, penso, com uma modificação na sua própria vida. Nem este livro é uma obra prima, nem Jaime Bayly é um autor fabuloso, mas o livro lê-se muito bem e o autor é honesto e sabe escrever.
Es un libro muy enganchante. Siento que si no eres peruano y no conoces la vida limeña (de clase A) no la vas a poder disfrutar como es debido. Siento, además, que te puedes sentir identificado con muchísimas cosas respecto a las decisiones y aspectos del carácter de Gabriel. Bayly narró tal cual como son las cosas, sin rodeos y sin miramientos. La duda y la angustia de ser homosexual en la sociedad peruana es tan palpable y real. Las drogas y su impacto en tu carácter y tu cuerpo, los amigos y su paso por ti. Todo esta bien planteado y estructurado, además de poseer diálogos llenos de jergas peruanas que no se convierten en una flaqueza sino que fueron usados de forma correcta y nutrieron de realismo puro al libro y a sus personajes.
Este libro me llego en el momento exacto, justamente me siento como Gabriel actualmente. Cerca, muy cerca, de las drogas y viviendo mi homosexualidad (no como él, claro está) como quiero y como puedo, sin preocupaciones y sin responsabilidades.
Todo sucede en la Lima de los años 80. Gabriel es un joven que se siente perdido. No encuentra su lugar en la sociedad. No le gusta la universidad, tiene una mala relación con su padre, se siente confundido con su sexualidad y se refugia en las drogas. Gabriel cuenta su propia historia, sus sentimientos, sus pensamientos, sus frustraciones, sus vivencias en una sociedad conservadora e hipócrita donde la imagen y el que dirán es lo más importante. Aunque no es una trama bonita ni muy interesante y a pesar que la personalidad del protagonista tan egocentrista, insegura y desleal no me ha gustado mucho que digamos, si puedo decir que es una novela entretenida que capta tu atención y el lenguaje que usa el autor la hace muy fácil de leer. Este es uno de los primero libros publicados por Bayly donde mostraba un estilo irreverente y rebelde. Ficción o realidad? Se dijo en su momentos que en sus libros narraba situaciones reales, autobiográficas. Cuando fue publicado, dio mucho de que hablar en la sociedad limeña. Es una novela con mucho sexo, mucho morbo, mucha droga, mucha autodestrucción; mostrando quizás una realidad que todavía puede existir pero que nadie quiere ver.
Aplica al punto número 7 del reto #bgchallenge2021: Representación LGTB
Es de los pocos libros con los que he pasado distintas fases de sentimientos hacia los personajes, en casi cada capítulo modificaba mi forma de verlos.
Sin duda, me parece un libro frustante, cómo a veces se puede (o no) digerir la frustración que siente uno mismo.
Además, quisiera recalcar cuánto destructivos son los personajes principales, empezando por el protagonista.
Hay que ser Jaime Bayly para escribir una versión no tan buena de No Se Lo Digas A Nadie con muchas contradicciones. No es lo mejor de Bayly que no supo, en esta novela darnos todo lo que ya demostró en su primer libro.
Entretenido libro, parte algo lento pero luego agarra gran vuelo. Un libro muy personal y brutal de Jaime Bayly en sus primeros años profesionales, así como abordando abiertamente lo problemático de su consumo de cocaína y el aceptar (así como sus cercanos) su bisexualidad
De las primeras novelas de Bayly. Un libro de lectura muy ligera y autobiográfica (aunque el autor diga que no :)) Lectura simple de una tarde. Sorprende que el editor no haya observado que la palabra “rico” se repite incansablemente.
Es una lectura super ligera con bastante uso de jergas peruanas, lo que lo hace un muy buen libro para comenzar como lector si eres peruano o latinoamericano
Una escritura que fluye (como siempre) muy bien, a pesar de ser todavía un "joven autor" en los años en los que escribió esta novela (la segunda). Cocaína, porros, familias de niños ricos y conflictos interiores son los ingredientes de siempre, presentados aquí con mucha frescura. Capitulitos en forma de episodios cerrados, y en dicho aspecto esté tal vez un poco su límite. Grandes personajes, de todas formas.