Señor, me has mirado a los ojos. Gracias.
Este ruso precioso, Averchenko (881-1925) fue hijo de un comerciante ocupado en arruinarse lo antes posible. Muy joven trabajó en una mina en Járkov, centro cultural de Ucrania y allí comenzó su vida literaria. En 1908 su carrera dio un vuelco al editar la revista El Satiricón: de ser un autor desconocido se convirtió en uno de los escritores más populares del imperio ruso.
Es maestro de la sátira, del ridículo, de llevar situaciones triviales a lo más absurdo de lo absurdo. Me sacó sendas carcajadas. Lo amo. Humor para imbéciles, es una serie de cuentos: mis favoritos La Sirena y Los Ladrones.
SPoiLer AlerT
¿Cómo te imaginas a una sirena? A una sirena de verdad?
Un ser etereo marino (yay Arjona déjame en paz), que canta divino, su cabello es suave, y bueno ya casi onda de Disney. Pues en este cuento es un ser asqueroso, apesta a pescado jajajaja y habla como el más rudo de los marineros, por qué, ¿de qué otra manera iba aprender a hablar con los humanos? Cuál es su único contacto? Pues los marineros. No aprendían a hablar como en la corte. Así que pues mucha sirena de barrio que te pone a pensar.
¿Qué pasaría si marcas a tu casa y te contesta un ladrón? ¿Te encabronas y le gritas que llamarás a la policía? ¿Cuelgas y lloras? ¿Te da ansiedad? ¿Te crees más listo que un ladrón? ¿Te pones de acuerdo con él? Es mi cuento favorito. Tanto que se lo conté a mi hija en la noche y estábamos muertas de risa.
Mil estrellas.