Humanista, catedrático y teólogo eminente, fray Luis de León ha pasado a la historia, sobre todo, por su obra poética, considerada unánimemente como una de las cimas de la lírica renacentista española. Además, su figura representa, como pocas, el mundo universitario salmantino de la segunda mitad del siglo xvi, donde se dieron cita los más brillantes intelectuales de la época. Alrededor de fray Luis, y estimulados por su ejemplo, diversos amigos, compañeros y discípulos ensayaron también la creación poética hasta el punto de configurar lo que la crítica llama una «escuela salmantina». En este volumen se reúne la obra original castellana de fray Luis y una muestra de las producciones de aquel grupo poético. Un catedrático salmantino actual, Ricardo Senabre, dedicó a fray Luis estudios ya clásicos, y depura aquí los textos, explica las líneas maestras de su poesía y jalona con notas los poemas para aclarar pasajes dudosos y apoyar la comprensión de los valores estéticos.
Luis de León joined Ordo eremitarum sancti Augustini (eremitic order of Saint Augustine) as an Augustinian friar (fray in Spanish). This Spanish lyric poet, theologian, and academic acted during the golden age.
Luis de León together with Francisco de Aldana, Alonso de Ercilla, Fernando de Herrera and Saint John of the Cross ranked as the most important poets of the second phase of the Renaissance in Spain. The desire of the soul to get away from everything earthly to achieve promises, identified with peace and knowledge, of God inspired his work, part of the ascetic literature of the second half of the 16th century. Moral and ascetic themes dominate all his work.
In addition, Gregory XIII oversaw consultation of Luis de León and the other experts to change the Julian calendar, used from the time of Julius Caesar in the west, to the current Gregorian calendar.
2,5. Las poesías Fray Luis de León me han sido algo que no están cerca de mi estilo, pero además únicamente he podido apreciar algunos poemas. La gran mayoría del principio han pasado sin pena ni gloria; alguno destaca, al final. En cuanto al recopilatorio, salvo Jerónimo de los Cobos, han pasado sin pena ni gloria o les he pasado sin leer.
Releída la poesía de Fray Luis de León, opino igual.