Aportar con historias y significarlas para convertirlas en una ruta hacia el corazón de quien las lea, constituye el objetivo de este libro. Es recorriendo esa ruta que podremos sanar las heridas que llevamos y redescubrirnos como mujeres que aman. De modo que en cada uno de los ocho relatos contenidos en las páginas que siguen hay herramientas para ayudarnos a transformar los dolores y malas experiencias emocionales en un estado de consciencia más profundo. Es a partir de dicho estado que podremos crear cimientos para afirmarnos a nosotras mismas, abriendo las posibilidades de comprender lo que nos sucede y de regalar esa sabiduría a las personas que amamos. No importa la edad, cada vez que nos damos la oportunidad de volver a amar, aunque fracasemos, podemos hacer transformar dicha vivencia en una narración que sirva a todas las personas que nos rodean. Como sucedió con una señora que conocí hace poco. A sus setenta años se agarraba la cabeza al recordar su última relación, mientras se preguntaba “cómo fui a caer tan bajo”. Y lo cierto es que como bien ella me reconoció, “cuando me enamoro sigo teniendo quince años.” Transformar su vivencia en una historia puede ayudar sus hijas, nietas, amigas y sobrinas. En este libro, a través de las ocho historias que presento, las lectoras podrán extraer herramientas que les faciliten llegar a ser las magas de sus propias vidas, volcando el dolor y la decepción en relatos que nos ayuden a todas.