La familia de Guerrand DiThon ha maldecido su nombre desde el día en el que desapareció. Cuando una misteriosa plaga ataca su asolada aldea, su nombre vuelve a ser evocado… como causante del desastre.
Bram DiThon, el sobrino de Guerrand, se parece más a su tío de lo que su familia está dispuesta a admitir. Experto herbolario, sin darse cuenta ha derivado sus conocimientos hacia la magia. Los aldeanos se vuelven hacia Bram cuando la plaga convierte sus ojos en ónice, sus miembros en serpientes y su carne en piedra.
Incapaz de detener las inexplicables muertes, Bram sale en busca de su tío. Así descubre que Guerrand es el Alto Defensor del Bastión, la última fortaleza emplazada antes de la Ciudadela Perdida.
Cumple con lo que promete. Es ligero, entretenido, y en general te hace pasar un buen rato. Los buenos se hacen querer, los malos te caen mal (como debe ser), y la trama avanza a buen ritmo sin atragantarse.
Es cierto que tengo bastantes problemas para disfrutar con el estilo de escritura, pero no tengo claro si mi disgusto es fruto de la autora original o de la traducción. Hay palabras que no me encajan para nada. No he leído mucho a Mary Kirchoff (y no la he leído nada sin traducir), por lo que no sé si es dada al abuso del thesaurus o si las palabras fuera de lugar son obra de una traducción acelerada. Porque, la cantidad de veces que me he encontrado con palabras que no encajaban en la frase y que se usaban porque parecían más grandilocuentes es muy elevada.