Akira , la grande saga de Katsuhiro Otomo , prend de plus en plus d'ampleur. Ne se contentant pas d'être un excellent manga de science-fiction (souvent élu le meilleur), la série Akira pose de nombreuses questions philosophiques sur les fondements et sur le devenir de l'humanité. Attention, chef-d'oeuvre !
Ce quatorzième et dernier volume d' Akira est un magnifique art-book présentant des dizaines de dessins inédits de ce manga incontournable.
Katsuhiro Otomo is a Japanese manga artist, film director, and screenwriter. For his works in Japanese see 大友克洋. He is perhaps best known for being the creator of the manga Akira and its anime adaptation, which are extremely famous and influential. Otomo has also directed several live-action films, such as the recent 2006 feature film adaptation of the Mushishi manga.
Katsuhiro Otomo was born in the former town of Hasama, in Miyagi Prefecture.
As a teenager growing up in the turbulent 1960s, he was surrounded by the demonstrations of both students and workers against the Japanese government. The riots, demonstrations, and overall chaotic conditions of this time would serve as the inspiration for his best known work, Akira. Some would argue that this seminal work is an allegory of 1960s Japan, and that one could easily substitute the year 2019 for 1969 and leave little difference in the basic story.
The animation from this period (especially the works coming out of Tokyo animation studios Mushi Production and Toei Doga, now known as TOEI Animation) were influencing young Otomo. Works like Tetsujin 28-go, Astro Boy, and Hols: Prince of the Sun would help push Otomo toward a career in animation. However, it was the films coming out of America that were driving his rebellious nature. Five Easy Pieces and Easy Rider would serve as inspiration for Shotaro Kaneda and his biker gang in Akira: rebellious youth who took too many drugs and didn't care about authority or the pressures put on them by their parents' generation.
Otomo has recently worked extensively with noted studio Sunrise with the studio animating and producing his most recent projects, the 2004 feature film Steamboy, 2006's Freedom Project and his latest project, SOS! Tokyo Metro Explorers: The Next, released in 2007.
Otomo grew up a fanatic of American blockbusters, which has influenced his cinematic style throughout his huge career. He grew fond of the work of artists like Moebius, and is often regarded as the person who brought a Westernized style into manga. From the late seventies onwards, Otomo created numerous volumes of anthologies and short stories, which usually ran at 23 pages each. Serialization for Fireball was cancelled, though the premise and themes were later to appear in the Sci-Fi Grand Prix award winning Domu and Akira. Otomo later moved onto directing and creating notable anime like the film adaption of Akira, Memories, and Steamboy. His most recent manga have been the scripting of Mother Sarah and the short story Park released in an issue of Pafu last year. He has also directed several live action films, such as World Apartment Horror, Give Us A Gun/Give Us Freedom, and the 2006 feature film adaptation of the Mushishi manga.
Todo comienza en 1992, cuando una gran bomba explota en Tokio, causando a las pocas horas la Tercera Guerra Mundial. Treinta años después la ciudad sobrevive alrededor del cráter, llena de suburbios, bajo el control del ejército y con el nombre de Neo-Tokio. Una noche, los miembros de una pandilla de moteros sufren un accidente cerca del lugar de la antigua explosión y uno de ellos, Tetsuo, acaba muy malherido. El accidente es provocado por un extraño niño con aspecto de anciano y un número tatuado en la palma de la mano. A partir de ahí, Tetsuo empieza a cambiar, hasta que el ejército lo secuestra y descubren que tiene un enorme potencial psíquico. Por su parte, Kaneda, líder de la banda y mejor amigo de Tetsuo, conoce a Kei, una chica perteneciente a la resistencia y, juntos, por orden del líder de la revolución en la sombra, empiezan a investigar en las instalaciones del ejército hasta dar con el ultrasecreto proyecto Akira, desarrollado años antes y del que nadie sabe nada.
Hacía tiempo que quería leer este gran clásico del manga y la ciencia-ficción y tenía mucha expectación. Lo que no sabía es que lo iba a devorar en cinco días, aprovechando cualquier hueco libre antes y después del trabajo para engancharme a sus páginas. Vaya droga… Me he sorprendido a mí misma, porque “Akira” es un manga muy dinámico, con unos cambios de escena muy bien elaborados, muy frescos y trepidantes; mientras leía me daba la sensación de estar viendo una buena película de acción, con la tensión llevada de una forma magistral en todo momento, sin decaer hasta el final. No hay un respiro en estas 2.446 páginas (bueno, en la edición de los 90 que he leído el manga son 13 tomos en realidad y el 14 es un libro de arte). Esta es una de las cosas que más me impactó desde las primeras páginas: el dinamismo y la inteligente transición de escenas, algo que destaco como un punto súper positivo. Tenía una idea preconcebida de que iba a ser más lento, pero me alegro de haberme equivocado.
No se puede negar la importancia de “Akira”, ni que abrió las puertas al manga en occidente, ni su influencia en obras posteriores. Ahora me doy cuenta de que, por ejemplo, Toriyama bebió mucho de esta obra para crear “Dragon Ball”, en especial la fase que gracias al anime conocemos como “Dragon Ball Z”. Pero la cosa no queda solamente ahí, pues “Akira” también fue precursor de gran parte de las fórmulas del manga: la lucha contra el mal, el poder de la amistad, la puesta en común de las fuerzas del bien (ya sean psíquicas o físicas)… Y no solo encuentro que influyó en el manga, sino también en el cine de los años 80 y en la cultura popular. “Akira” puso de moda las historias sobre el miedo nuclear en un sentido distópico. La Guerra Fría seguía existiendo cuando Otomo empezó a publicar su gran obra, y en ella supo llevar el asunto a un terreno en el que revitalizó y modernizó la distopía y el género postapocalíptico, valiéndose de la amenaza nuclear que en ese momento pesaba sobre el mundo.
Son muchos los palos que toca “Akira”, porque no sólo habla del potencial de las armas químicas, sino que más bien utiliza eso para dejar caer otras cuestiones como el terrorismo, las drogas, la lucha de clases, el desempleo o la pobreza. Durante toda la lectura sientes la desolación de la realidad postapocalíptica de Neo-Tokio, pero también sientes de forma muy real la amenaza de un posible nuevo desastre, y eso es porque el escenario está creado a la perfección, lleno de detalles y matices donde se aprecia esa pobreza, ese miedo. El universo de “Akira” es trepidante, pero también oscuro, la sociedad está rota y se recrea muy bien la cuestión de los extremos y el radicalismo, desde la gente que se abandona al fanatismo religioso a los que se entregan devotamente a la adoración de nuevos líderes que prometen humo, pasando por los rebeldes, que reivindican y se rebelan, que luchan por un mundo mejor. Es distopía y además escrita en los años 80, pero no puede sonar más actual.
Es una obra bastante coral, hay muchos personajes pero es fácil de seguir. Dentro de este elenco hay alguno que destaca algo más, como los citados Kaneda, Kei, o Tetsuo, pero en general el protagonismo está muy repartido, lo que ayuda en todo momento a ver el conflicto desde diferentes puntos de vista. No obstante, en alguno de estos personajes me habría gustado ver un poquito más de profundidad, pero entiendo que “Akira” no es una historia de personajes.
El tono oscuro se mantiene hasta el final y el desenlace me ha convencido; creo que cuanto más pienso en él, más me gusta, lo encuentro adecuado para esa realidad distópica que se nos presenta. Me parece una conclusión valiente y bastante potente; me sorprendió, aunque también es verdad que las últimas 20-30 páginas me resultaron un tanto precipitadas. El final de la adaptación tengo entendido que es diferente, y es que la película se estrenó en 1988 y el manga no se finalizó hasta 1990, por lo que llega un punto en el que la historia de manga y película se separan. No sé qué final tiene la adaptación, espero poder verla pronto para quitarme la intriga.
En cuanto al dibujo, es genial, me ha gustado mucho, especialmente en las viñetas grandes que plasman el paisaje urbano de ese Neo-Tokio tan terrible, estos escenarios son asombrosos, muchas veces a doble página o a página completa. Las viñetas pequeñas también tienen gran cantidad de detalles; desde los grafitis en las paredes hasta una rata que pasa por allí, todo está muy cuidado. El movimiento de los personajes es muy dinámico, nada encorsetado; la velocidad de las motos es palpable. Además, la versión que he leído es a color y el entintado también me ha gustado mucho, aunque no descarto releerlo en un futuro en su versión de blanco y negro, ya que es la original.
Si tuviera que decir algo negativo, es que me habría gustado que se incluyeran las fechas según va pasando el tiempo, porque a veces hay saltos temporales en los que me desubiqué un poco. O al menos la sensación es de que hay saltos temporales. Pero esto al final no tiene importancia ninguna, la lectura se disfruta igual. Me alegro mucho de haber leído “Akira” por fin, ha sido muy revelador.
Bon, pas plus de réponses mais quel plaisir de (re)découvrir certaines des magnifiques planches qui parsèment l'œuvre. Du chara design au décor, c'est un délice partagé entre détails et intensité. J'adore !