Sacudir las sábanas y que éstas desprendan un perfume de nostalgia. Correr las cortinas una mañana y sentir contraerse las pupilas por luz del sol. Abrir un libro y preguntarse qué misterio guarda la vida del anterior lector. O la sonrisilla inconsciente al sucumbir a un pecado prohibido. Leer a Cavafis es asomarse al mundo clásico antiguo, disfrutar de los aromas de Egipto, ruborizarse con la belleza de la juventud y abrir un ventanal al conocimiento, la filosofía, no sin sentir cierta melancolía romantizada por el paso del tiempo. En esta edición de Alianza Editorial de 1982, Pedro Bádenas de la Peña nos traduce la poesía completa del autor alejandrino: poemas canónicos, inéditos, ingleses y proscritos. Aunque me ha costado encontrar el ritmo correcto para recitar cada poema y comprender aquellos centrados en la Antigua Grecia por mi desconocimiento del panorama político, histórico y filosófico helénico, he disfrutado de su lectura, sobre todo, gracias a las notas del traductor añadiendo contexto o explicando la simbología. La poesía completa de Cavafis supone un viaje a través de la palabra, la sensibilidad y la imaginación, del que el lector resulta embriagado por aromas, detalles y sabiduría que destila cada poema. Todo un recorrido por la obra del autor viajante, desde 1896 hasta 1933, incluyendo poemas inéditos y algunos traducidos del inglés y el francés. Temas tan diversos como mundanos: la muerte, el paso del tiempo, la belleza y el erotismo, la religión, la sabiduría, la ciudad, la intensidad de la vida, las musas o la labor del poeta y artista. No siempre optimista, Cavafis nos regala conclusiones, versos, poemas enteros y broches dorados como este: “¿Pero hay algo humano que sea perfecto? Y, pese a todo, mirad, salimos adelante”. Gracias Jonathan por organizar un encuentro en torno a Cavafis y gracias Natxo por prestarme el ejemplar vívido con asteriscos, marcas y poema propio incluido.