Lucas e Ignacio son dos jóvenes seminaristas que muy pronto reconocen que están enamorados. Esta novela cuenta su historia de amor, mientras desmitifica temas como el enamoramiento entre dos hombres —porque el amor es el siempre doloroso y conmovedor— y la fe religiosa —que no depende tanto de la confianza absoluta sino de la incertidumbre que no cesa—. Pero también es una novela en donde se encara la Colombia de estos años, que se va revelando a través del servicio que ejercen este par de sacerdotes en comunidades asoladas por la guerra y la desesperación. Esta es una lección sobre el amor, sobre la vida vivida siempre a contracorriente y también sobre la muerte —pues Lucas e Ignacio han tomado la decisión de buscarla juntos—, pero sobre todo es una bella fábula, inspirada en hechos reales, acerca de cómo en un país arrinconado por sus miserias el sosiego espiritual sólo se consigue en la comunión con los demás. Jaime Manrique regresa con una novela vital sobre el país, pues sus años de residencia en Estados Unidos no han eclipsado su vibrante conexión con las imágenes y los paisajes de Colombia, que quedan acá tan bien retratados. La prosa del autor, invadida por su poesía, marca con esta novela un punto muy alto dentro de su narrativa. Manrique ha conseguido que la de Lucas e Ignacio sea una historia de amor implacable.
Me encantó el libro. Basada en una historia real tiene muchisimos elementos de aquel suceso. No es sólo la historia de estos dos hombres amantes, sino el contexto sociopolitico en el que vivieron hacen que este libro sea emotivo. El personaje más interesante del libro es Ignacio, aunque me hubiera gustado leer sobre lo que fue de Lucas durante el tiempo que estuvieron separados.
Un relato conmovedor acerca del amor y la hipocresía de la sociedad, para condenar a quien siente o piensa diferente y para voltear la mirada cuando el otro sufre.
Me gustó mucho la forma como el autor cuenta esta historia de la vida real y la situación de violencia que se vivía en la época; bien narrada y de lectura fácil.
“El sacerdocio, dijo Ignacio, es tan bueno como cualquier otra cosa para ayudar a calmar el dolor que la vida nos exige a cambio de la dudosa recompensa de vivir”
“Le asustaba pensar que, a lo largo de los años, había sido testigo, una y otra vez, de que solo aquellos que creían en la vida eterna aceptaban la muerte con serenidad”
Leí la historia real de los sacerdotes protagonistas de esta novela en la prensa de mi país Colombia y quedé horrorizado y al mismo tiempo fascinado. Unos años más tarde, descubrí este libro e inmediatamente lo compré.
Debo decir que me ha encantado. Es una historia desgarradora de dos personas cuyas circunstancias los unieron en un contexto aún más adverso. Sin embargo, ese amor se conservó hasta el último momento.
Me agradó el hecho de mezclar la situación del país con algo de historia y romance. Lo recomiendo. Una historia LGBT muy emotiva.
Aún no creo del todo lo que acabo de leer! Que libro tan bueno, escrito de una manera cruda y con tanta información que uno desconoce de su propio país. Es un libro con tanta profundidad, una historia que sucedió en la vida real que te deja perplejo, personalmente aún no se cómo asimilar todo lo que leí, aprendí y releí para poder tener una postura… El autor nos regala una historia de amor, una historia de dolor, una historia del verdadero Dios y una historia de país que aún duele.
Jaime Manrique logra una prosa rítmica, por momentos poética, que vuelve la lectura no solo amena, sino también profundamente envolvente. Es de esos libros que cuesta soltar, donde el ritmo narrativo acompaña la intensidad emocional de la historia; de ahí que "Como esta tarde para siempre" es una novela que me atrapó totalmente. El autor construye con delicadeza y profundidad a sus dos protagonistas, Lucas e Ignacio, quienes se conocen y se aman desde lo más vulnerable de sus seres: sus miedos, sus culpas, pero también sus sueños. La historia de amor entre ellos es bella y luminosa, y al mismo tiempo sensual y compleja. A medida que pasan los años, ese amor se transforma, madura y enfrenta las dificultades del tiempo, de la vida, y de sus propias elecciones. Un gran acierto de Manrique es haber situado a estos personajes —dos sacerdotes— en una Colombia atravesada por la violencia, la corrupción y las contradicciones de una sociedad profundamente religiosa y conservadora. Este contexto no es solo telón de fondo, sino un elemento que potencia los dilemas internos de los personajes y eleva el conflicto emocional y espiritual que atraviesan. El final es, sencillamente, hermoso. Agridulce como la vida misma, deja un resabio de tristeza, pero también una chispa de esperanza. Es un cierre que honra todo lo que se ha contado y deja una huella en el lector.
"A medida que se acercaba la hora de su muerte, Lucas sentía más amor por el sacerdocio del que alguna vez había sentido, porque el sacerdocio lo había llevado a Ignacio, a ser uno de los afortunados que había hallado un amor que no podría separar ni siquiera la muerte."
Este libro me dio mucha rabia y tristeza, pues aunque técnicamente es ficción, esta basado en cosas que sabemos pasaron Colombia y el libro se siente bastante fiel a la realidad. Es posible leer este libro y sentir que el tema central es la imposibilidad de ser una buena persona en este pais y como la violencia todo lo corrompe. Pero al mismo tiempo hay una historia de amor bonita en medio de libro, y termina todo sintiéndose quizás no tan pesimista.
La forma en que el libro habla de religion y de dios también es bastante interesante.
Música para este libro: Stabat Mater - Francis Poulenc
"De repente se sintió atrapado por un vacío lugubre que nunca antes había sentido, al darse cuenta de que cuando Ignacio muriera, iba a sentir el mismo vacío que lo afligía en ese momento. Como esta tarde, pero esta vez sera para siempre ."
"El pueblo colombiano no es bondadoso por naturaleza. Debido a la opresión en la que hemos vivido, nos hemos convertido en caníbales de los otros colombianos. Las dificultades de nuestra vida nos han vuelto poco generosos, solo nos motiva la envidia, competimos con los demás por envidia, nos matamos por envidia. La felicidad de los demás nos hace sentir miserables."
"La familia de Lucas vivía en una parcela en la que los días eran tan fríos y las noches tan gélidas que las estrellas parecían congelarse en el cielo."
"Lucas cerró la puerta tras el. Camino tambaleándose en la oscuridad mientras se dirigía a la cama de Ignacio."
"De repente se sintió atrapado por un vacío lúgubre que nunca antes había sentido, al darse cuenta de que cuando Ignacio muriera, iba a sentir el mismo vacío que lo afligía en ese momento. Como esta tarde, pero para siempre."
Este libro nos cuenta la historia de Ignacio y Lucas, dos jóvenes del campo colombiano, pobres y campesinos, que ingresan al seminario para seguir su fé o más como estrategía para darle sentido a sus vidas. Dentro del seminario se dan cuenta del profundo amor y deseo que se tienen uno por el otro, luchando en contra de lo que la sociedad piensa sobre su relación e inclusive, lo que la iglesia esconde sobre ese tipo de relaciones dentro de la institución.
La historia es corta, interesante y devastadora, llena del contexto del conflicto armado colombiano, el desplazamiento, los falsos positivos, la vida nocturna y la cituación de la sociedad campesina. Todo esto, contado a través de una historia de amor que no es perfecta, pero que al fin y al cabo, es real. Es interesante como el autor permite que nos adentremos un poco en la sociedad colombiana de fines del siglo XX, pero sobre todo, en la situación real de la vida oculta de los sacerdotes gay en la iglesia, que a pesar de su vocación, no dejan de ser seres humanos.
Es un libro que llegó justo en un momento donde puedo ver con claridad paralelos en mi vida, y es irónico porque lo compré con tal vez otra expectativa y hasta esta narrada en el lugar donde vivo, osea es bastante irónico, pero bueno lo que mas me impacto de este libro es como se puede expresar la religión y la homosexualidad, somos seres humanos que podemos aportar en la sociedad, desde muchos aspectos, somos reales y a veces somo sentenciados de juicios por lo que somos, es un claro ejemplo de que la mejor religión que uno puede profesar es el ser buena persona.
Por otro lado se relata la cruda realidad de lo que es el contexto de violencia en Colombia y como también de manera indirecta ha sido una sociedad que no avanza o tiene cambios significativos por la manera de pensar de las personas que tienen privilegios o incluso viven en la ignorancia de lo que nos rodea.
Terminar esta lectura despertó un maremágnum de sentimientos, reflexiones y deseos. Jaime Manrique construye una historia de ficción a partir de una historia real que ocurrió en Colombia: 2 sacerdotes asesinados en enero de 2011, los autores materiales condenados y una investigación que no pudo establecer algunas verdades que la ficción intenta imaginar.
Es la primera vez que luego de leer una historia de ficción despierta mi interés por saber la verdad, por conocer qué fue lo que pasó. Al buscar información en Google encontré opiniones expresadas como verdades, respuestas incorrectas, falacias argumentativas...al final encontré un PodCast de RTVC (Radio y TeleVisión Pública de Colombia) llamado "crónicas de la noche roja" donde el periodísta y escritor Santiago Gamboa intenta mostrar la verdad de los hechos desde diferentes perspectivas basado en testimonios clave de personas cercanas a las victimas, escudriñando en las entrañas de la formación para ser sacerdote católico en Colombia en una época en la que ser gay tenía una presión social asfixiante.
Es maravilloso como lector poder encontrar esta oportunidad para matizar una historia de ficción con una investigación periodística que nos cuenta qué pasó, respeta todo cuanto no fue posible probar en la investigación judicial, y propone algunas conjeturas de la mano de quienes han vivido el proceso de hacerse sacerdote en Colombia. Les recomiendo la 3a temporada de "crónicas de la noche roja" luego de leer Como esta tarde para siempre.
Me sentí triste al leer la ficción creada por Jaime Manrique pues muestra una historia que sería creíble sin importar quienes son los protagonistas siempre que sean 2 hombres que descubren el amor que sienten entre ellos, el deseo por ser uno para el otro, descubrir sus emociones que invaden su mente y colisionan con su fe, que sienten temor por ir a contracorriente, que cometen errores propios de quien vive la experiencia por primera vez. Triste porque quisiera poder sentarme con un(a) buen(a) amigo(a) a charlar acerca de todo cuanto creo que esta ficción nos muestra, las emociones, los paisajes, el trasfondo real de una Colombia que olvida sus regiones apartadas, un país donde la vida parece que ha perdido el respeto y su valor.
Si, el eje es ese amor que descubren los personajes y cómo lidian con él en medio de su fuero como sacerdotes y guías espirituales de comunidades sedientas de fe, pero el telón de fondo es magistralmente entrelazado con esa experiencia vivencial: una Colombia desgarrada por la ausencia del Estado y por el horror de lo que ha sido denominado como "falsos positivos". Esta historia creada por Jaime Manrique ha superado con creces todo cuanto podría esperar de una historia de amor y tragedia.
Ojalá, un buen día, pueda conversar en persona con un(a) buen(a) amigo(a) y desahogar todo este mar convulso de emociones que me ha hecho sentir el leer Como esta tarde para siempre.
Un estilo diáfano –casi descuidado– constituye esta novela sobre dos hombres enamorados. El primer reflejo que tuve mientras hacía la lectura fue emparentarla con «Vista desde una acera», pero pronto me di cuenta de que eran novelas muy distintas aun cuando en ambas confluyen el amor entre hombres, la homosexualidad, la violencia política en Colombia y la vivencia de la enfermedad por VIH/SIDA. Son novelas muy distintas particularmente porque Manrique procura, con esmero, acercarse a la vida monacal católica, a la dimensión de la homosexualidad en la vida religiosa –a los conflictos bioéticos y teológicos, al escepticismo al interior del clero y a las formas de relacionamiento entre sacerdotes homosexuales dentro de las congregaciones–.
En esta novela, también existe la ternura; una ternura, sin embargo, amarga y eventualmente empobrecida por los acontecimientos del mundo: la mentira, la guerra, la violencia familiar, el maltrato a las mujeres, la infidelidad, la drogadicción y la enfermedad. Me gustó mucho su crudeza, su envalentonamiento para abordar sin temor y sin eufemismos las experiencias homosexuales (buenas y malas), el despertar sexual temprano y la relación accidentadas de los personajes con el sexo.
E igual de valientes y justas me parecieron las apreciaciones y críticas a un Estado y una Iglesia incapaces de servirle a la gente. Me pareció interesante y arriesgada la formulación de un presunto sometimiento de la jerarquía eclesiástica a las fuerzas del estado y de los militares. Es valioso que en el marco de lo que parecía una novela de romance se incursione también en visibilizar los asesinatos cometidos por el estado en Soacha y en Colombia durante el gobierno de Álvaro Uribe y, más aún, me encantó que –aun desde la critica– se reconozca la intimidad y el refugio que la Iglesia puede ser para un ser humano y para el amor que surge entre dos varones. Sobre todo, me gustó mucho la claridad con que la novela sostiene que la guerra es un absurdo. De hecho, esa es su base.
Me pareció bien articulada la variación del foco entre ambos protagonistas. Los dos primeros tercios me parecieron los mejores de la novela, sobre todo por el desarrollo del personaje de Ignacio en la segunda parte. La escritura de Manrique da cuenta de una erudición bien lograda: citas a diferentes libros y obras religiosas, menciones a fragmentos de hagiografías, citas directas a películas, anécdotas sobre las vidas de Camilo Torres y otros actores del conflicto. Me pareció una novela muy rica en referencias.
Quizás lo que menos disfruté de la novela fue el descuido con las palabras y el estilo: la reiteración de nombres, la ausencia de ritmo, las frases cursis, las oraciones simplonas. Sin embargo, es una novela llena de alma y de imágenes vividas. La representación de la selva del Putumayo me generó un efecto semejante al que tuve cuando me acerqué a la primera mitad de la Vorágine.
Parece ser un libro inspirado en un caso real, pero después de leer algunas notas de prensa amarillista, prefiero quedarme con la ficción y con la voz amable y piadosa de Manrique. Lo mejor de todo es que es un libro profundamente bello, que acepta la contradicción como parte de la experiencia humana, y que explora, también, la envidia en Colombia como parte del conflicto y de la relación con los demás.
En Como esta tarde para siempre (2018) de Jaime Manrique, la selva colombiana se convierte en testigo del amor de dos seminaristas: Lucas e Ignacio, quienes empujados por diferentes rechazos terminan en el lugar perfecto para esconder sus identidades.
De rápida y cautivadora lectura, esta novela escrita originalmente en inglés y traducida al castellano por Juan Merino y Patricia Torres, combina la transgresión y el placer en un contexto marcado por la alta vulnerabilidad social y política de Colombia, relatando los pasos que Ignacio y Lucas darán a lo largo de sus infancias hasta coincidir en Facatativá o el Putumayo hasta vivir un amor sólo desafiado por la muerte y la guerrilla colombiana.
En esta lectura se encuentra una parte relevante de la Historia de Colombia así como interesantes debates teológicos y pragmáticos dentro de la Iglesia Católica como el conservadurismo extremo y los practicantes de la teología de la liberación, sin contar la presencia de enfermedades venéreas, el consumo de drogas, violencia y en especial: calor y selva.
Como esta tarde para siempre es un relato necesario de leer, puesto que releva el valor del amor y lealtad por encima de cualquier prejuicio o dogma, buscando permanentemente una forma para subsistir en el tiempo y espacio; es en definitiva la historia de un amor porfiado, desafiante e irresistible que crece tras las rejas de los monasterios de la Iglesia Católica y que no es del todo ficción, sino se basa en la relación sexo afectiva de los sacerdotes Rafael Reátiga y Richard Píffano. Cabe advertir que esta novela cuenta con párrafos explícitos por cuanto su lectura está indicada, a mi juicio, para mayores de edad.
"Como esta tarde para siempre" es una novela que me atrapó desde la primera página y no me soltó hasta el final. Con una pluma exquisita, Jaime Manrique logra transportarte a Colombia, un país que no conozco, pero que a través de sus descripciones vívidas y emotivas, sentí como si estuviera allí, siendo un espectador más de esta historia profundamente conmovedora. La relación entre Lucas e Ignacio, dos jóvenes seminaristas que descubren su amor en medio de un entorno lleno de restricciones y contradicciones, es retratada con una sensibilidad extraordinaria. Jaime desmitifica el amor entre dos hombres, mostrándolo en su esencia más pura: doloroso, conmovedor y universal. Pero esta novela no se limita a una historia de amor; también es un reflejo crudo y honesto de la Colombia de aquellos años, marcada por la guerra, la desesperación y la búsqueda de esperanza en medio del caos. La narrativa fluye con una intensidad que te hace sentir cada emoción de los personajes, y la exploración de temas como la fe, la incertidumbre y la identidad añade capas de profundidad a la trama. Sin duda, una lectura que deja huella y que recomiendo a cualquiera que busque una historia que combine amor, dolor y una mirada crítica a la sociedad. ¡Una obra maestra que merece todas las estrellas! 🌟
Que decir de esta historia que toma como base una historia real para mostrarnos la crudeza de la realidad colombiana. Isla desde varios ángulos. Primero está lo referente a la vida del campo, con su violencia militar y doméstica y costumbres arcaicas que aún se mantienen vigentes. Luego toda esa doble moral que envuelve al clero desde las altas esferas hasta los seminarios, secretos a gritos que nos hablan de homosexualidad, pedofilia y demás. También la vida de los desplazados, la violencia que se come las zonas pobres de la capital. Recordarnos un capítulo negro de nuestra historia como los falsos positivos y todo el dolor que aún causan. Y todo esto con una prosa agradable, bien llevada, que nos permite sentir dolor, ternura, compasión. Un desarrollo de personajes con sus claro oscuros y un final salpicado de tragedia. Un buen libro en general, no un buen libro de temática LGBTIQ sino un buen libro.
Una grata sorpresa que amé en cada momento. Cuando empecé a leerlo no sabía absolutamente nada de la historia, más allá de que trataba del amor entre dos sacerdotes. Lo más fuerte de todo esto fue saber que se basa en una historia real, la violencia de Colombia y el amor entre dos hombre que ocupó la primera plana de los periódicos y noticias nacionales hace aproximadamente 10 años.
El libro también cuenta la realidad social de Colombia, lo abandonados que están algunos sectores del país, quizá de forma intencional. De igual forma, nos cuenta algunas de las historias de cómo el Ejército Nacional le arrebató la vida a miles de inocentes, dejando a su paso, madres abandonadas y familias sin padres o esposos, todo esto en el marco de la "Seguridad Nacional".
Pero no todo es desesperanza, en medio de esta turbulenta realidad, hay espacio para el amor, uno incondicional que se antepone a la estigmatización, al paso del tiempo, la enfermedad e incluso a la muerte.
Lucas e Ignacio son dos personas que se encuentran en el mismo camino del sacerdocio.. ambos con historias de crianza complejas, ambos con historias duras de crianza... Se encuentran en el seminario y se hacen sacerdotes, su vida está llena de cuestionamientos, su homosexualidad, su relación de pareja, a veces sus quebrantos de fé y la desigualdad social que vivían hicieron que Ignacio fuera un líder en las distintas parroquias dónde fue asignado, todo lo logró, sin embargo, algún desorden provoca la típica enfermedad VIH, tras sus quebrantos de salud, ambos sacerdotes deciden morir el mismo día en manos de un homicida. Está historia de Jaime Manrique es real, paso en Colombia en la ciudad de Bogotá en el 2010. Hay muchos rumores sobre su relación como sacerdotes y si fue suicidio asistido o un asesinato por robo. Un buen libro, muy bien escrito.
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Terminé de leer este libro un 28 de junio, fecha en la que se conmemora la diversidad de identidades de género y orientaciones sexuales en todo el mundo. Hasta hoy he encontrado el momento para escribir mi reseña sobre esta obra y su autor, a quien admiro demasiado. Me ha parecido un libro crudo que narra una historia increíble, alejada de todos los clichés, abordando temas políticos, sociales y controversiales como el amor, la homosexualidad, la iglesia y que además, nos enseña lo que significa A M A R en su máxima expresión.
No quiero que se confundan: este no es un libro alegre. Es una obra triste y desgarradora, que toca temas muy sensibles, provocando rabia e impotencia siendo un relato crudo y real, que a pesar de todo nos invita a reflexionar profundamente y nos deja grandes reflexiones siempre que estemos dispuestos a absorber cada palabra escrita en sus páginas.
Definitivamente un libro que vale la pena leer, que habla de un amor inquebrantable, más haya de los tabú y la época. Que muestra la búsqueda del punto de llegada del camino que transitamos y de la muerte como un acto de amor y valentía. "Como esta tarde, pero para siempre" es el sentimiento que albergamos por el otro, por ese quien nos sostiene y a quien nos entregamos para siempre.
Además es una novela que no sólo nos trasmite una amor incondicional, sino que también teje entre sus páginas la historia de una Colombia en guerra, de una u otra forma logra mostrarle al lector la violencia a la que se debían someter las personas en ese tiempo y como esta irradia en los personajes vulnerando todo lo que han construido.
Tengo el corazón herido y a la vez dulce. Una historia LGTBI que sale de todos los clichés que leemos con frecuencia. Un amor verdadero, un compañerismo tan brutal que sale de nuestro razonamiento. Nos enseña realmente que es AMAR con todas sus letras.
Me sorprendí tanto al enterarme que esta era una historia de la vida real. Si ya mi corazón estaba estrujado, herido y triste, esto termino de destruirlo.
Aborda temas políticos, sociales, controversiales. El tema del amor, la homosexualidad, la iglesia, "lo correcto”, lo "inmoral”, lo divino, lo "prohibido” Realmente fascinante.
Sigo creyendo que el amor es lo más poderoso que posee el ser humano.
Este libro superó todas mis expectativas. Me enganchó desde los primeros párrafos, luego no pude soltarlo. Creí que sería exclusivamente de un romance, pero me sorprendió la forma en la que el autor desarrolló el contexto sociopolítico y como nos contó un poco sobre la historia de violencia en Colombia. Una historia desgarradora e impactante. Es una excelente manera de conocer un poco sobre las oscuras entrañas de nuestro país, ya que está basada en hechos reales. Definitivamente, un libro que todos los colombianos deberíamos leer.
Basado en una historia de la vida real, es una historia llena de suspenso y profundamente conmovedora. Llena de verdades dolorosas, amores prohibidos, romanticismo y nuestra realidad como país. Quedé con un dolor en el corazón por los desgarradores acontecimientos durante la historia, pero también con la nostalgia que deja un gran amor y el llamado de ciertas personas de poner el bienestar ajenos por encima del propio. Un libro muy especial.
Un libro con una historia muy única, que nuestra una triste realidad de un país, basada en hechos reales sabe cómo llegar a mover los sentimientos, una historia que mezcla amor, injusticia, guerras, ira, dolor, pero que al final de todo solo muestra la realidad que se vivió y que viven muchos que quedan atrapados en guerras políticas y religiosas.
Una historia maravillosa que habla de amistad, de amor, de religión y de la realidad social horrible del país en el que se ambienta.
La contraportada del libro lo vende como una historia de amor y creo que le hace un flaco favor, pues la historia de Lucas e Ignacio va muchísimo más allá, toca temas sensibles que no deben quedar en el olvido.
Hace mucho no me leía algo así, que me dejara este vacío, este sinsabor, este dolor. La historia de dos hombres, del amor, de la violencia y de mucho sufrimiento. eso sí, hay algunos momentos que se sienten un poco abruptos y reforzados, como una urgencia de avanzar, sin embargo no quita su belleza.
Sin duda es una historia muy especial y original, trata de sentimientos y conflictos personales rara vez presentados en la literatura. Además, el contexto latinoamericano le da un toque bastante especial. En ciertas ocasiones el ritmo de la novela me pareció confuso, un poco inverosímil.
Vemos la homosexualidad en la religión, dos curas amándose locamente a lo largo de su juventud y gran parte de su adultez, una historia conmovedora con trazos de situaciones de violencia y guerra en Colombia, mostrando así una no muy común historia romántica homosexual.
Una lectura fluida, que me mantiene con una incertidumbre constante, empatizo mucho con los personajes y las descripciones de los sitios, en general el paisaje social me mantiene atrapado.
La verdad me dejo con un amargo sabor, ojala Lucas no hubiera tomado esta decisión final. Por otro lado la narrativa del autor me encanto, espero leer mas obra de el.
Hay pocos libros que me han atraído tanto, amo los temas que toma y como los aborda tan bien, es un libro muy bonito y a la vez crudos, muy reales que te hacen llorar.
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