Once son los relatos con los que Parménides García Saldaña desafía las normas literarias de su época, al deconstruir la realidad de una generación marcada por la rebeldía y los excesos, una generación que rompió el paradigma moral de su tiempo, y que impulsada por el conducto más poderoso, la música, transformó la sociedad. En El rey criollo, además de encontrar las letras de los Rolling Stones y revivir la locura incentivada por Elvis Presley, encontramos un clásico de la literatura mexicana, representante de una corriente irreverente y disruptiva que busca la renovación a través de la contracultura: la literatura de la Onda. Y en ella, la declaración de un escritor ante la vida, al otro rey criollo.
Escritor mexicano perteneciente a la corriente de la literatura 'de la onda'. También escribió el guion de la película `Pueblo fantasma` (1966) y muchísimos artículos periodísticos, aún no recopilados hasta la fecha.
Algunas de sus obras fueron "Pasto verde" (1968), "El rey criollo" (1970), "En la ruta de La Onda" (1974), "Mediodía" (1975) y "En algún lugar del rock (el callejón del blues)" (1993).
En un principio, tengo que admitir que entré a este libro por las puertas incorrectas. En un principio, detesto a José Agustín: los dos libros que he leído de él me han parecido insufribles. Por lo tanto, la mera mención de "La Onda" me dejaba bastante escéptico. Además, los Rolling Stones tampoco me gustan, nunca he podido oír una de sus canciones sin aburrirme y dejarla a medias.
Por eso, vi con una desconfianza inicial a los que me recomendaban "El rey criollo". Por asociación, leer otro libro de morros riquillos rocanroleros (como los de Agustín) no me emocionaba del todo, y el hecho de que cada cuento se relacionara con una canción de los Rolling sólo aumentaba mi desinterés. En fin, lo compré usado porque estaba muy barato y lo vi muy cortito: en unos días podría leerlo y tirar a la basura a La Onda de una vez por todas.
Sin embargo, desde el primer cuento me atrapó. Los personajes de García Saldaña son muy diferentes a los de José Agustín. Aunque muchas veces sirvan a la sátira de su clase, detrás de esa pantalla aún puede verse el reflejo de un alma humana, compleja y triste. Reflejan mucho mejor la soledad de su tiempo y los vicios de sus círculos que cualquier cuento que yo haya leído del ondero mayor.
Además, cuando aparecen los temas más controversiales de la época (el clasismo y el machismo de muchos personajes) parecen más crítica y denuncia que mero divertimento. Alguien acusó a Parménides de frívolo, pero creo que los grandes cuentistas son los que logran mostrar el aislamiento y la insatisfacción detrás de las vidas aparentemente frívolas, tal como lo hicieron Chejov, Berlin, Carver o Munro. Al menos a mi juicio, Parménides García Saldaña lo logra también.
En fin, como conclusión, mantengo mis ideas: los Rolling Stones me siguen dando una soberana hueva, José Agustín me sigue pareciendo horroroso. Pero Parménides me sorprendió y me hizo tener fe en esta manoseada época llamada La Onda. Larga vida al rey.
Se debe leer como se lee un espejo. ¿Que si el lenguaje es coloquial, que si hay muestras de sexismo? Pues sí, claro que las hay. Eran (y son) parte de una realidad tangible apenas cambiada. Este libro es ideal para los jóvenes, para aquellos que desconocen lis alcances de la literatura, la que va más allá de formalidades y márgenes.
Buscaba otra pieza de la contracultura mexicana y Parménides siempre aparecía en mis búsquedas…así que le di chance al vato. Sus historias no son tan de onda como pensé, digamos que las primeritas me decepcionaban y ya me hacía a la idea de que el "King Creole" (la neta no sé cómo no entendí la referencia del título) se iría al hoyo del olvido. Sin embargo, ya por enmedio y al final de la obra capté su estilo, dejé de juzgar el machismo de época y la misoginia. Recordé que parte de la literatura es también creación y no necesariamente una proyección personal del autor. Le di chance al men y sinceramente que bueno. Tanto desamor y deseo juvenil, casi barrocontemporáneo...algo muy de onda en todo caso, así que sí se gana su espacio con el buen José Agustín y ¡que viva el rock!
Poco qué decir de este; porque se resume fácil: si te gusta la literatura de la Onda, este es un esencial. Si te gusta la literatura beat, disfrutarás este.
🌟🌟🌟🌟 Técnica muy buena y disfrutable. Recomendado.
No puedo escribir una reseña de este libro sin remitirme a la genial reseña/epílogo de José Agustín con el que se cierra el volumen. (No) repetiré lo que ahí se afirma: que es un gran conjunto, que la escritura de Parménides tiene valor literario, que los cuentos van ascendiendo en edad de los personajes, intensidad y complejidad de los asuntos tratados... preferiré decir que coincido en que no todos los relatos me encantaron, pero los que sí puede que se queden un buen rato en mi memoria: El Encuentro, Aquí en la Playa y el que nombra la colección, son más que retratos de la época y los chavos, más que eso que intentaron agrupar como "literatura de la Onda", pienso que remiten a ocupaciones básicas del ser humano, de orden amoroso, aunque claro, ambientadas en su momento y con los personajes (y la música, ¡la música!) del mismo.
Muy chidas historias, algunas para revisitarse, otras no hará falta.
Una mirada a los jóvenes de la clase media de la Ciudad de México de los 50s y 60s, con todos sus defectos aunque no son tratados de forma moralina. El libro es una colección de cuentos, el primer cuento es también el primer cuento que escribe Parmenides ya en la literatura de la onda, y se nota como el más flojo, pero de ahí en adelante van mejorando hasta llegar al último que es El rey criollo, que me pareció el mejor de todos.
El rey criollo es una antología de cuentos que mantiene su juventud sin importar el paso del tiempo. Sí, eran otros jóvenes: fanáticos del rock and roll, un poco sexistas, un poco vagabundos, pero al final no muy distintos de los jóvenes de ahorita. Esta es, sin duda, una de las obras más características de la literatura de la Onda, y un libro imprescindible en la historia de la lit mexicana.
Parménides ni mitifica a sus personajes, algunos de ellos representaciones de sí mismo, sino que, con una ironía amarga, lo muestra con toda su bárbara inconciencia, su indigencia cultural, sus prejuicios y convencionalismos, su racismo, machismo, clasismo.
Varios cuentos sobre desmadre rocanrolero de la vieja escuela. Y por vieja quiero decir los años sesenta. El mejor de todos es, sin duda, el ultimo y cuyo titulo dio nombre a todo el libro... el Rey Criollo.
4.5 Muy buena recopilación de relatos, todos están relacionados a una misma época. Parménides sabía cómo utilizar el lenguaje informal de los jovenes sin llegar a sentirse vulgar.
Interesante reflejo de la sociedad en la época en qué se desarrolla, análisis del comportamiento y aplicaciones a diversas situaciones que hoy dejan de ser algo cotidiano.
Esto hubiera estado bien si fuera yo un adolescente leyendo El rey criollo en los años setenta. El tomo no es asombroso, quizá porque quiere ser, a propósito, muy poco literario. Entiendo por qué habría generado atención en su momento: el lenguaje irreverente, las referencias musicales y su ambiente rockero, la voz narrativa desde el arquetípico macho mexicano que no se censura nada. Ya viéndolo desde la actualidad resulta básico y sólo a veces divertido.
Aún así, hay un par de cuentos memorables. “¡No te adornes, no te adornes!”, a mi parecer el mejor del volumen, relata la historia de Lidia, una chava que luego de ser drogada y violada —y de apenas entenderlo—, va a una fiesta a las afueras de la ciudad donde se siente fuera de lugar. El umbral es bueno, y la transformación mejor. Hay alusión y claridad: Lidia quiere recuperar su sexualidad.
“El encuentro”, que a José Agustín le parecía prescindible, a mí me resulta el segundo mejor cuento. En él conocemos la historia de un amorío entre Alejandro y la madre de un amigo suyo. El final es quizá el mejor de todo el tomo por reflexionar en torno al aborto de una manera ambigua pero potente. Por último, “Aquí en la playa” es la historia de una peda de varios días en Acapulco, donde Pablo, el protagonista, se desprende de su grupo de amigos para pasar todo el viaje encerrado en un burdel, enajenado con una prostituta de nombre Silvia, de la que, por momentos, parece estarse enamorando o, al menos, generando sentimientos de posesión y celo. Es quizá el cuento más temático: hay conflicto de clase, de género y de un individuo perdido en su lucha por encontrar significado en un mundo vano y sórdido.
Un libro importante, supongo, en la medida que es una exploración, una respuesta que va en contracorriente a la literatura que se escribía en esos años. Pero ofrece poco más que unos cuantos juegos con el lenguaje. Y no envejece bien, aunque no lo digo necesariamente solo como algo apenas negativo, sino para entender que este es, más que muchos, un libro de su época.
Es un libro que yo creo que tiene mil formas de verse, y hacerlo sin mucho contexto puede generar cierta mala impresión inicial, sobre todo si tienes menos de 30 y tu forma de ver el mundo es radicalmente distinta que la de la idiotísima clase media chilanga de los 70's, perdida en lo que José Agustín en su maravilloso epílogo llama "indigencia cultural". Creo que los clasemedieros chilangos del siglo XXI (pasados 50 años y con 23 de ellos con gobiernos de izquierda más progre encima) y que andamos más o menos por los mismos rumbos donde se movía Parme somos casi igual de estúpidos pero con tantita más responsabilidad afectiva, me da gusto.
Son cuentos en donde la edad y el desarrollo afectivo de los personajes va in crescendo y cada vez son más complejos narrativamente. Antes de cada uno, a manera de introducción, nos avientan una canción de los Rolling Stones traducida por el mismo Parme (disfruté escuchar cada una en la versión original antes d iniciar cada cuento).
Si lo lees con ojos de un chilango perdido, yonqui y setentero, lo vas a disfrutar mucho, hay que ir desprejuiciado por sus páginas y sacarle la crítica que más te acomode.
"Fue una lástima que a Parménides se lo tragara la locura, porque habría sido fascinante ver cómo desarrollaba su propio mito" José Agustín
El complejo de salvador de varios de sus personajes cada vez queda más lejos y caduco; ni quisiera entra en el dilema entre el bien y el mal a la manera de Scorsese sino que se queda en la simpleza del hombre salvando a una mujer porque el hombre puede y la mujer necesita ayuda, generalmente para no convertirse en una puta (!) Lo mejor de Parménides es la crónica. El rey criollo la rompe, no necesita nada, es todo lo que quisieran escribir todos pero no se atreven. Se nota libre, en su zona y esa onda sí le va. No es extraño que con el paso del tiempo, lo mejor de García Saldaña sean sus textos más cercanos a la crítica, el ensayo y la crónica.
Muy interesante este libro de cuentos escrito por una de las partes que integraron la triada de la onda en México. Un estilo ya propuesto que define su personalidad al margen de la irreverencia despreocupada de Agustín y de las pretensiones idiomáticas y literarias de Sainz, una atmósfera más cruda que refleja la nostalgia de la juventud de aquella época, en busca de un paraíso prometido que perdieron antes de tener.
Me gustó la narrativa que descubrí en Parménides, pero el machismo y la homofobia de los personajes me hizo sufrir algunos cuentos en los que los personajes relucen su elegancia. Pero eso no le quita mérito a su escritura, simplemente no lo leería de nuevo a menos de que buscara sentirme realmente incómoda. Si Parménides García Saldaña fue un macho o no es aparte y no importa porque ya está muerto. Lo importante son sus historias y son buenas, pero difíciles de tragar, sobretodo viviendo en México.
Me gustó bastante, los cuentos muestran a una generación con su espíritu de contravenir lo establecido, incluyendo sus defectos ya que varios personajes son jóvenes inmaduros, misóginos y homofóbicos que viven en su burbuja. Las referencias musicales son muchísimas, intenté recopilar todas en una lista de reproducción https://open.spotify.com/playlist/6K9...
Él epílogo resume muy bien el libro : "las historias se narran con limpieza, sin excesos, en orden lineal salvo algunos flashbacks, y no pretende impactar, deslumbrar o iluminar. Sus finales, más bien ambiguos, muestran qué, más que la historia en sí a Parménides le interesaba crear atmósferas... "
Las historias planas, finales mediocres pero buena ambientación.
Se nota la maestría con que está escrito, historias que se sienten auténticas y con esencia, sin embargo en lo personal me costó terminarlo, aunque si lo recomendaría al ser un clásico de la literatura mexicana.
Rulfo odiaba a la onda. La simpleza del rey criollo permite entender porque. Sin duda Parmenides hizo de su vida su mejor obra, sus cuentos son prescindibles. Útiles, sin embargo, para estudiar a la sociedad de la época.
Oh boy, vaya que no han envejecido bien la mayoría de los relatos, pero enmarcan a la perfección una parte de la juventud de esos año, de ahí lo rescatable.