Pereyra Iraola, el director del colegio, ha muerto en extrañas circunstancias. Amparito Conejo, la secretaria perdidamente enamorada del muerto y segura de que se trata de un crimen cometido por alguien del colegio, se jura encontrar al asesino.
Los autores juegan a llevarse siempre la contraria como si se conocieran de toda la vida pero lo cierto que fue audacia de Guillermo imaginar que solo el gran Oscar Grillo ilustraría a Amparito. Al conocerse por primera vez los artistas que son se reconocieron, como en el cuento de las pistolas gemelas, de Borges. Predestinados.
Interesante libro que defiende el poder curativo de la escritura, al tiempo que, al incluir las ilustraciones, pone de manifiesto el contraste que puede haber entre la imagen que utiliza el autor y las imágenes propias que los lectores nos construimos de las historias que leemos. Una obra tragicómica e irónica, propia de la cultura argentina y con unas ilustraciones excelentes.
Pues un tostón. Las ilustraciones están bien y sobre todo quitan espacio al texto. La historia no se resuelve, los personajes no me conmueven. No me gustó cómo está escrito. No lo recomiendo.