“El pequeño fantasma se alegró.
Es más,
se alegró mucho.
Se alegró como jamás se había alegrado
en toda su vida de fantasma.
Agitó el pincel
y, de tanta alegría,
sintió deseos
de pintar el mundo entero.”
Este libro siempre será mi cuento infantil favorito, y es que le tengo mucho cariño. Recuerdo perfectamente el día en que lo leí por primera vez, recuerdo la vez en que mi mamá me lo compró y todas las veces que lo he vuelto a leer.
La trama de por sí es súper tierna, es un fantasma de palacio que se cansa de estar solo y aburrido y decide hacer un amigo, pero en el camino vivirá momentos llenos de creatividad y terminará con una gran sorpresa de felicidad.
Me encanta este libro, debe ser una de las historias más bellas que he leído. Lo podría leer mil veces o un millón de veces sin cansarme porque es entretenidísimo, deja al receptor con una gran sonrisa en el rostro.