Tengo que decir que me ha encantado, de principio a fin.
Es cierto que ya tenía algo de predisposición a que me gustara por mi afición, desde muy pequeño, a la montaña y al alpinismo. Pero la forma en que lo relata, los temas que toca y, sobre todo, las fotografías, con sus descripciones, que acompañan a la lectura, han hecho que me enamore aún más de aquellas montañas y me decida de en algún momento verlas en persona.
Aunque no son sólo montañas y la llegada a la cumbre del Everest lo que relata. La cartografía de India, su avance al Himalaya, las tradiciones de los pueblos cercanos, sus religiones, las tensiones políticas y las historias de personajes importantes; hacen disfrutar mucho más de un hito que ya de por sí da para mucho, ya que da una visión mucho más completa de lo que en un principio se podría esperar.
Este libro no se limita a contar cómo llegaron a la cima, sino que se preocupa por hacer entender todas las dificultades que se encontraron y superaron aquellos expedicionarios de principios del S.XX, y dar importancia a las hazañas de tanta gente que a pesar de no llegar hasta arriba, aportaron su granito de arena a una campaña que implicó tanto tiempo, dinero y personas. Y que el mérito no deberían llevárselo solamente aquellos que alcanzaron la cima por primera vez en 1953, sino todos aquellos alpinistas, sherpas, porteadores e incluso yaks que años anteriores intentaron lo mismo. Y a pesar de fracasar, acercaron un paso más a la cima a todas las personas que llegaron después.