Harmony es el primer libro de la serie The Club Girl Diaries de Addison Jane. En este tomo, la autora nos adentra a un mundo repleto de moteros, sensualidad y tal vez un poquitín *bastante* de cosas ilegales. Acá conocemos la historia de Harmony y Kit. Harmony es una chica universitaria que se gana la vida siendo una, como dicen ellos, puta del club; ella es independiente y no le importa lo que la gente piense acerca de lo que hace para vivir. Por otro lado tenemos a Kit, hijo del presidente del Brothers by Blood MC, quien pronto heredará el puesto de su padre, ya que este último decide retirarse.
He leído un sinfín de libros que tratan sobre el mundo de la cultura de los moteros. En particular, me parece que es un mundo interesante así como también totalmente extraño. Es más, me sorprende que continúe exististiendo este tipo de cultura hoy en día. Pero no los juzgo, porque después de todo para gustos se hicieron colores, ¿verdad? De todos los libros que he leído, este es uno de los pocos en los que se respeta *medianamente* a las mujeres. Por si no tienen idea de cómo funcionan estos clubes de moteros les explico, muy resumidamente, en esta cultura domina únicamente el sexo masculino, las mujeres no tienen derecho a opinar sobre los asuntos del club (mucho menos tienen derecho a ser presidentas de un club, como era de esperar con esos antecedentes) y existen dos tipos de tratos con ellas: o son putas (tienen que estar disponibles al cien por ciento para los hombres, tanto para atender sus deseos carnales como para cocinar y limpiar) o son propiedades (así es como se refieren a las esposas de los moteros, también conocidas como Old Ladies. Porque, por si no lo sabían, estas mujeres literalmente adquieren un chaleco que deben llevar siempre en el que se las cataloga como «propiedad de...» junto al nombre de su marido). En fin, retomando mi punto, a lo que quiero llegar es que, si bien en este libro las mujeres son tratadas como putas, también tienen libre elección de decidir si quieren o no prestar sus servicios o cuando quieren retirarse de ese mundo. Eso no pasaba en otros libros que leí, la opción era (una vez que se entraba en el club) servirles a los miembros del club o morir en el intento si se les daba por querer escapar de ese mundo. Así que en este caso, les doy un punto a favor al libro. Ojo, no estoy justificando que este tipo de comportamientos esté bien, es más, opino todo lo contrario, pero igual me gustaría remarcar que al menos en este libro las mujeres tienen elección en algo por lo menos.
En cuanto a los personajes, uno de ellos por determinados factores no quiere saber nada sobre el sexo opuesto hasta que aparece él o ella. Aunque en este caso, Harmony no da el brazo a torcer tan simplemente, pues ella ya había sufrido decepciones amorosas en el pasado y también creció sin una figura paterna en su vida. Y, como siempre, el protagonista se empeña tanto en obtener a la chica que termina ganando y, por lo tanto, tiene cierta aversión hacia los hombres. Después es un poco de lo típico, ella es una chica tranquila, que le gusta la música y tocar su guitarra; él es un chico super rudo y mujeriego que aún no ha encontrado a la mujer perfecta hasta que la ve a ella y en ese segundo sabe que ella será «suya» por el resto de sus vidas. Y bla, bla, bla. En ciertos momentos, ambos protagonistas me exasperaban bastante, él siendo un pesado para que ella abandone su vida en un club en el que está hace tres años y en el cual formó vínculos y amistades. Ella, por otro lado me exasperaba bastante que le echara la culpa a Kit cada vez que intentaban secuestrarla o hacerle algún tipo de daño cuando él era completamente ajeno a esa situación que la llevó a a pasar por tanto. Solo me pareció un poco injusto que lo hiciera.
La trama en general no fue de lo más maravilloso, el nudo y el desenlace de la historia me parecieron una bobada. Peeeero, algo pasa al final que como que te deja con un poco de ganas de continuar con la lectura. Igualmente no tengo planes de retomar esta serie en un tiempito.