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164 pages, Paperback
Published July 1, 2018
No te mato porque te quiero (2018) de Lorena Álvarez es un recorrido en primera persona por el Leviatán que supone el sistema de justicia peruano. Álvarez, una de las voces más reconocidas del periodismo peruano, alza la voz para expresar las dificultades de ser una denunciante de casos de violencia de género. Mediante testimonios, propios y ajenos, ella construye una visión general de la situación actual de la justicia peruana, resaltando sus defectos.
La tesis de Álvarez se puede sumarizar en esta cita:
“Es perversa la manera en que el sistema te convierte en víctima, una y otra vez Quiero creer que no se dan cuenta del daño que generan. Odiaría pensar que lo saben, pero no les importamos. En un mes desde los hechos, para fines legales y judiciales, había tenido que relatar detalladamente lo sucedido ya cinco veces” (pp. 84)
En esta cita, Álvarez describe dos de los problemas principales en el proceso de justicia peruano: la re-victimización y la burocratización judicial. Al leer estas vivencias, me encontraba en una situación sumamente ajena a mi contexto actual. Pues los estudiantes y garantes de justicia, usualmente no nos percatamos que el expediente en frente nuestro son situaciones reales de personas. Niños, mujeres y hombres que buscan vivir mejor y para quienes la denuncia es el último recurso.
Bajada a los infiernos
En el Perú, durante el proceso de búsqueda de justicia, el denunciante es forzado a relatar de forma continua y clara el objeto de sus denuncias. Una situación que sitúa a la víctima en continuo estrés, pues se ve obligada a recordar sucesos que afectan su bienestar y de forma escueta. Álvarez expresa:
“a menos de un mes de los hechos, podría caer en contradicciones. Bastaría una para que ante los ojos de todos yo fuese expuesta como una mentirosa. Lo cierto es que la mente nos protege del dolor borrando lo que nos hace daño.” (pp. 20).
Situaciones como la denuncia, representan para el denunciante un terror absoluto, pues significa enfrentarse con instituciones que constantemente cuestionarán sus vivencias, una situación que lamentablemente se incrementa progresivamente avanza el proceso judicial.
Montañas de papel
Asimismo es primordial reconocer la situación actual de la Fiscalía y el Poder Judicial. Con el libro escrito en 2018, no se puede sino constatar que esta coyuntura es similar a la narrada por Álvarez y que incluso ha empeorado con el tiempo. Cajones, clósets, e incluso baños llenos de expedientes en espera a ser resueltos, son una constante en las instituciones de justicia estatales. Esta sobresaturación implica que los casos se resuelvan de forma inmediata o se manden a dormir (archivo). La Fiscalía no se puede dar abasto y se ordena que cada fiscal resuelva como mínimo 5 casos al día con el fin de llegar a una meta establecida, cosificando a la víctima a un número más.
Esta situación implica que tanto jueces como fiscales, al no poder revisar demasiados casos, priorizen unos sobre otros. Lo que resulta que se pase por alto situaciones de riesgo para las víctimas y se las revictimice.
Este juicio sobre quién es más relevante queda a juicio del fiscal, sin embargo, situaciones como la situación socioeconómica o lo viral del caso pueden influir en el juicio, manteniendo la percepción de una justicia injusta, reservada para aquellos con suficiente dinero para buenos abogados o con suficiente exposición mediática. Como señala Lorena Alvarez:
“¿Qué mujer maltratada es más importante? ¿A quién le das audiencia primero? ¿Cómo revisas miles de hojas de cada expediente? Muchas veces, las que logran resultados más rápido son las que aparecieron en los medios de comunicación, pero eso implica patear el caso de otra víctima que llevaba meses en espera. Volver a maltratarla. Otra forma de injusticia” (pp. 17).
Es mediante estas interrogantes que Álvarez realiza un ejercicio de cuestionamiento. Quiénes son nuestros garantes de justicia y cómo aseguramos una correcta forma de justicia? Sin retrasos o revicitimizaciones.
En síntesis, No te mato porque te quiero es un libro recomendable para todos, especialmente para quienes desean incursionar en el ámbito legal. Álvarez mediante su testimonio y su experiencia periodística, ofrece una voz a quienes buscan justicia y en cambio, se encuentran con una revictimización y burocracia propia del sistema judicial.
Aunque se limita a relatar experiencias y testimonios, Álvarez mediante la empatía busca un llamado a la acción, pues nos permite conocer más las falencias de nuestro sistema e inspira a realizar un cambio. A luz de los recientes acontecimientos, también nos hace cuestionarnos: las penas para asesinos y violentos son lo suficientemente justas? Este libro es uno perfecto para iniciar en esta búsqueda.