Desde que llegó a la Casa Rosada, Mauricio Macri puso en práctica el liberalismo autoritario que históricamente ha beneficiado a los sectores empresarios, terratenientes y financieros ligados al capital internacional, esa ideología que antes requirió de las dictaduras militares y ahora, por primera vez, ganó elecciones democráticas. Con el apoyo de un aparato tecnológico inédito y un discurso de cambio sin precisiones, Macri asumió y enseguida y por decreto amplió la Corte Suprema, limitó el derecho a la protesta desde el Ministerio de Seguridad, habilitó las requisas en el transporte público y defendió a un funcionario que negó que hubieran existido 30.000 desaparecidos. En 2010 Gabriela Cerruti publicó El Pibe, una biografía de Macri en la que contaba el modo en que el entonces jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires se proyectaba a la presidencia mientras resolvía internas familiares, favorecía a sus amigos con contrataciones directas y vetaba cualquier norma que limitara sus acciones. Ahora la periodista y política analiza cómo Macri buscó romper los lazos sociales fundamentales para la construcción de una trama y una acción colectivas, mientras alienta la meritocracia como una exaltación de los beneficios del individualismo. También denuncia cómo ha desdeñado la necesidad de reconocer en la historia un pasado común donde inscribirse, desde el patente reemplazo de los próceres por animales en la moneda argentina. Tras fracasar en la lucha contra la inflación y la pobreza, y luego de pretender que la economía es administración y no política, debió reconocer su incapacidad y recurrir al FMI, algo que se había comprometido a evitar. Se han caído los velos y quedan a la vista el negocio de la especulación, la vulgar timba financiera repetida y los golpes de mercado en los que ganan los conocidos de siempre.
Gabriela Cerruti nació en Bahía Blanca en 1965. Es egresada de Periodismo de la Universidad de La Plata y máster de la Universidad de Westminster. Comenzó su carrera profesional en 1985 en la agencia Noticias Argentinas y desde entonces escribió para numerosos medios nacionales e internacionales y trabajó en programas radiales. Fue cronista, redactora y jefa de redacción del diario Página/12 y fundó y dirigió la revista Tres Puntos, donde publicó una reconocida entrevista al torturador Alfredo Astiz. En 1991 publicó El Octavo Círculo, junto a Sergio Ciancaglini, y en 1993, El Jefe, vida y obra de Carlos Saúl Menem, que se convirtió en un best seller al vender 170.000 ejemplares. Ambos fueron publicados en editorial Planeta. Luego de obtener la beca de The British Council para completar sus estudios en Londres, se especializó en cuestiones relacionadas con la memoria colectiva. En 1997 publicó el ensayo testimonial Herederos del silencio (Planeta). De regreso en la Argentina, participó de la fundación y dirección de la Comisión por la Memoria, la revista Puentes y el Museo de Arte y Memoria. En 2006 fue designada ministra de Derechos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires y desde 2007 es legisladora porteña.