Parafraseando a A "Nunca creí que alguien podía hacer buenas analogías de cosas como anguilas, con estrellas". Pero Cortázar lo ha logrado. Este magnífico libro es un torrente de sentimiento puro, un alud de sensaciones e imágenes violentas y tan románticas y esotéricas como sólo el genio de Cortázar las puede lograr. Biología, astronomía y la vida misma se mezclan de forma irreversible en su maravillosa prosa que rezuma eternidad y trascendencia.
Confieso que las primeras páginas fueron totalmente desconcertantes para mí, lo que me ha sucedido mucho con los libros de este autor. Su forma y su fondo, ambos, me resultan difíciles de asimilar, no sé por qué razón. Pero una vez que avanzo y su lenguaje se me hace más familiar, mientras más me sumerjo en el mar de acertijos que son sus ideas, más y más puedo encontrar sentido en su grandiosidad.
Anguilas y ríos, anguilas y estrellas, anguilas y observatorios, y sultanes que observan el universo y lo miden con instrumentos de piedra y bronce; anguilas y tú, y yo, y las luchas, y los patrones, y las rutinas... Anguilas y la vida misma. La fascinación por estos animales (y su extraño ciclo de vida) que se adivina a Cortázar en este libro tiene total lógica para quien lo haya leído. Sublime obra.
A, gracias por los buenos libros, me has traído una grandísima alegría.