Una escritora sin cámara fotográfica retrata con palabras lo que ve en sus viajes. La salvadoreña Jacinta Escudos comparte en esta compilación su interpretación personal de la crónica de viaje. Escritos en la primera década de este siglo, estos textos hablan de Europa, pero también de una centroamericana que migra hacia su propia región, a Costa Rica, compartiendo las tribulaciones de quienes viajan para mejorar su situación económica. Es la visión intimista de una viajera que observa lo cotidiano en cada territorio que conoce.
Jacinta Escudos, nacida en San Salvador, es una escritora cuyo cuerpo central de trabajo incluye novelas, cuentos, poesía y crónicas, que se han publicado en periódicos como La Nación (Costa Rica), La Prensa Gráfica (El Salvador) y El Nuevo Diario (Nicaragua). Aunque escribe principalmente en español, domina también el inglés, el alemán y el francés y ha trabajado como traductora por varios años. Escudos ha viajado extensamente y ha vivido en varios países centroamericanos y europeos. La pluralidad de estas fusiones culturales y geográficas se manifiesta en su producción literaria y pensamiento intelectual. Su novela A-B-Sudario (Alfaguara, 2003), fue ganadora del Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo. También ha recibido becas y residencias de La Maison des Écrivains Étrangers et des Traducteurs en Saint-Nazaire, Francia, y Heinrich Böll Haus en Langenbroich, Alemania.
Jacinta Escudos escribe la columna quincenal "Gabinete Caligari" en la revista dominical Séptimo Sentido de La Prensa Gráfica e imparte talleres literarios.
Lo siento Nunca pude conectar, me parece desaprovechada la intención del libro porque nunca me vinculé con la autora, no se arriesga a contarse de verdad, de sus venires hondos, de incomodar, de enlazarse.
Recurre a repetir acciones y pasos, uno maleta, dos tráfico, tres gente que no describe de verdad ni que humaniza, cuatro voy de vuelta.
Ya estaba muy cansada de intentar e intentar, y me sorprende porque es un libro súper cortito en páginas.
Incluso traté de leer muy espaciado cada relato, entre otras lecturas, días distintos, etc; y notaba la pereza que se sentía de tener que abrir sus páginas en el kindle.
No soy la persona para este libro.
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Me parece que el trabajo de descripción de otro idioma, otra forma de pensar, otra forma de construir, otra forma de ver el mundo es increíble. La lucha por adaptarse al cambio está tan bien plasmada. Este libro nos cuenta ese camino, introspectivo y de observación.
Jacinta nos comparte su experiencia en Alemania, Nicaragua y Costa Rica principalmente y los temas que más resaltan de sus viajes en américa central representan muy bien los problemas que acontecen en estos países y aborda temas dignos de reflexión. Me parece que es uno de los mejores libros de escritorxs salvadoreños que he leído y que, con gusto, revisitaré en el futuro. Cinco estrellas.
A pesar de que no leo crónica y no sé disfrutarla, este libro se ganó un lugar privilegiado en mi corazón. La razón tiene que ver con el grado de identificación que alcancé con Jacinta, al ser, al igual que ella, un centroamericano expatriado que sigue sin encontrar su hogar.
El libro consta de historias simples, que parecen banales pero son lo opuesto. Jacinta nos habla sobre trenes y aviones, sobre la soledad y la frustración que vienen con una vida errante. El tema común siempre es el mismo: el peso metafórico de la maleta y sus rompensas inesperadas.
«Maletas perdidas» es un libro de viajes interesante, honesto y revelador. Permite conocer a la autora, una de los grandes narradores salvadoreños contemporáneos, como cronista y columnista. Este libro enriquece el género de la no ficción en El Salvador, y brinda perspectiva: una mirada aguda y profunda de las cosas que se ven y se piensan y se sienten al viajar y al vivir en un lugar que no es el de uno. Y también: nos da perspectiva para el viaje que es la vida.