Libro leído, que ya es bastante. Ahora, a comentar mis impresiones....
Ante un nuevo libro y más si no conoces al autor, una, curiosea la sinopsis, mira la portada, se fija en la valoración, se plantea o mejor dicho se hace una semicomposición de lugar con lo que tal vez encuentre en un libro, ... deseando encontrar una lectura que le sorprenda y la disfrute. En esta ocasión digamos que solo se ha cumplido parte de la primera premisa.
El libro "arranca" como cualquier libro: una presentación y una historia que contar, la de Manuel, a través de su tío, el narrador de esta historia. A las pocas páginas ves como el autor ya empieza introduciendo algunas palabras de uso no muy habitual, -¡no pasa nada!, aprenderemos o repasaremos esos términos- para continuar juntando acepciones no usuales y acabar creando su propio lenguaje con vocablos inventados transformando y deformando las palabras. "Toda una petulantez prodigada de designorado lexicón anecesario", para transmitir una idea. ¡Con lo fácil que es decir: todo un derroche de vocabulario innecesario!
Te perdiste la clase de lo simple es bello. Con tus palabras no me has reforzado la imagen y la transformación de Manuel, aunque tal vez sí que era tu intención jugar con ese contraste entre la vida cada vez más sencilla, de mínimos, de subsistencia, ... Por cada capa que perdía Manuel tú jugabas a retorcer más el lenguaje jugando entre el ascetismo de Manuel y el abandono material, "corporal" y social de Manuel. Pero en mi caso, no era necesario, no me ha convencido y menos aún pasar al otro escalón: el uso de un lenguaje despectivo cuando habla de los vecinos. Fuerte contraste entre la sociedad, la vida en común, la familia y las relaciones sociales y un ser asocial. Todos hemos deseado en algún momento el silencio y la paz, refugiarnos en nosotros mismos, ... pero ¿realmente era necesario ese desprecio y ese lenguaje? Yo creo que no.
Para terminar, retomamos un lenguaje más sencillo. Vamos a hablar de lo que ocurrió realmente en aquel desafortunado suceso que obligó a Manuel a huir -cosa que imaginé-, vamos a contar como cree el autor que hemos interpretado a Manuel y a intentar justificarlo, .... ¡NO!. Después de leer el libro ya tengo mi propia opinión de Manuel, del autor, incluso he terminado de formarme la imagen del tío con tu apunte sobre la relación con su hijo. Otro ser asocial, que aunque se preocupe y sea consciente de las reglas del juego en esta sociedad, en gran parte envidia esa libertad que ha tenido Manuel. Pero no se cuestiona que Manuel es un delincuente -sin entrar en el acontecimiento previo- es un ocupa que ha ido a más cuando allana la casa del vecino, es un ser egoísta que ni es capaz de despedirse y que al final ha decidido vivir al margen de la sociedad.
Ni siquiera ha conseguido convencerme la crítica social, las formas o las "desformas" han podido conmigo.
Con un libro ya he tenido bastante. No es mi estilo. No creo que vuelva a leer ningún libro de este autor. Lo he terminado por formar parte de una lectura conjunta.
Valoración: 1/10
Lectura: julio 2020