Éste es uno de esos libros que no se viene a casa por casualidad, no, de hecho, lo pedí con tiempo en mi librería habitual para que me estuviera esperando el pasado Día del Libro ¡Y cómo lo he disfrutado! Es de esos libros de leer..., y releer; porque aunque breves, son muchas y diferentes las historias que nos cuenta. Tuve que administrar su lectura porque me lo hubiera leído de una sentada. Ahora lo dejaré reposar y volveré a él más adelante.
A Celeste la compre en un rastrillo Arantza Portabales
La magia de los microrrelatos... eso es lo que el lector va a encontrar en este libro. Historias cortas pero llenas de letras e ideas que hacen un conjunto de situaciones descritas en pocas palabras pero muy claras porque la realidad es su fuerte.
Este tipo de lecturas enriquece en pocas palabras el disfrute de lecturas que dejan a veces una sonrisa otras un signo de interrogación , pero siempre una satisfacción.
Me encantan los microrrelatos porque me parece que la escritora deja volar su imaginación para en pocas palabras grabar en la mente del lector esas historias que aunque son largas ella las hace cortas pero muy claras.
Los microrrelatos tienen la ventaja de que nunca se hacen eternos. Y los de Arantza no son una excepción.
Como siempre, hay algunos que destacan por encima de los demás, como "Querida Laura", "El viajero del Alvia" o "Imaginarios", pero casi todos están impregnados de ironía, incisiva en algunos y dolorosa en otros muchos ("Desidia" o "Burocracia" fueron devastadores💔). También es verdad que otros me dejaron un poquiño fría.
No tengo mucho que decir, este tipo de relatos siempre son muy dinámicos y son libros que se leen enseguidiña, pero no por ello son menos profundos que una novela. Eso sí, aunque este me gustó, de esta colección de Lenguas de Ornitorrinco me quedo con "Verde como el hielo". Por eso, se me queda en 3'5 estreliñas.