Me habían hablado muy bien de este libro y la verdad es que al principio lo empecé con ganas.
La protagonista me pareció interesante. Una chica sencilla a la que le gusta leer, ver películas frikis y que sueña con viajar.
La ambientación en Nueva Zelanda también me gustó mucho, quizás si hubiera estado algo más detallada habría sido mejor, pero aún así está bien.
Y aquí acaban las únicas dos cosas buenas que puedo decir del libro.
*a partir de aquí hay spoilers*
Si bien la protagonista en origen parecía un personaje interesante, pronto te das cuenta de que no puede ser más tonta. Está a punto de casarse con un tipo que no tiene absolutamente nada que ver con ella, lo cuál repite hasta la saciedad, pero aún así todo el tiempo su conclusión es que tiene que seguir adelante con la boda.
El protagonista masculino por desgracia no es mucho mejor: un chaval extremadamente creído, repelente y al que te dan ganas de darle un puñetazo cada vez que habla.
He perdido la cuenta de la cantidad de veces que la llama "princesa" a pesar de que ella le pide desde el primer momento que no lo haga. De verdad que la palabra sale tantas veces en el libro que hasta me sonaba rara de tanto verla...
Roberto, el personaje protagonista, se dedica a intimidar a la protagonista constantemente presumiendo de lo guapo que es, exhibiendo su cuerpo delante de ella sin su consentimiento e insinuando que ella no puede dejar de mirarlo.
Además, no deja de decirle que ella solo hace cosas por complacer a su madre y a su prometido en vez de hacer lo que a ella le gustaría (hasta aquí bien, estamos de acuerdo), pero lo que le dice él es que en vez de eso tiene que dedicarse a hacer trekking, deportes de riesgo, etc. es decir, no lo que le gusta a ella (que es leer, pasear, ver paisajes), NO, tiene que hacer lo que le gusta a Roberto, por supuesto, porque eso es mucho mejor. La doble varita de medir...
No solo se pasa todo el tiempo incomodando a la chica verbalmente, es que encima no contento con esto, se dedica a manosearla e incluso a besarla sin su consentimiento, HOLA??? En serio esto es una novela romántica del siglo XXI??? No puedo creer que hoy en día aún haya mujeres a las que esto les pueda parecer atractivo, ¿de verdad está tan arraigada la cultura de la violación?
Hay un momento en el que Roberto pierde el anillo de compromiso que el prometido le había dado a la protagonista y ella se enfada durante una media hora y al día siguiente le compra un funko de Frodo a Roberto para regalárselo, así porque sí, a un tipo que no conoce de prácticamente nada y que encima le ha perdido un anillo carísimo que le regalo su novio. Síndrome de Estocolmo lo llaman.
En fin, que al final el tío es tan pesado que consigue meterla en su cama y ya instantáneamente ella cambia el chip y decide que está locamente enamorada de él y que tiene que dejar al otro. Fin. Todo muy lógico.
Dejando el "romanticismo" a parte, tengo que hacer una mención especial a la madre de la protagonista. Esa maravillosa mujer que tiene gran parte de la culpa de que su hija vaya a casarse con un niñato que solo le gusta a ella y que no tiene absolutamente nada en común con su hija.
Pues bien, cuando la madre se entera de que su hija se ha ido de viaje a Nueva Zelanda, lo cuál ha sido su sueño toda la vida, pilla tal berrinche que le suspende todas las tarjetas y la deja sin un duro EN LA OTRA PUNTA DEL PLANETA.
Reacción lógica de cualquier lector: menuda zorra la madre, a ver si así por fin la chica se da cuenta y no le vuelve a hablar en la vida. PUES NO. No os preocupeis, que hacia el final hay una preciosa reconciliación super rápida en la que la madre recalca que siempre ha intentado cambiar la forma de ser de su hija porque le recordaba demasiado a su padre, y esto a la hija le parece super comprensible y bonito y la perdona y todos son muy felices.
Podría seguir y seguir, pero vaya, creo que ya os podéis hacer una idea. Si os gustan las relaciones tóxicas, este libro es para vosotros.