El cine poco a poco ha permeado en mis aficiones. Frecuentemente me encuentro dedicando gran parte de mi tiempo libre a la visualización de producciones cinematográficas, pero aún más a repasarlas detenidamente. Me intriga el resultado de su observación: sensaciones y pensamientos que me acompañan por días y hasta meses. No conozco a muchos críticos de cine, ni soy consumidora asidua de sus aportaciones, sin embargo, desde la primera vez que por azar encontré una cápsula de Fernanda Solórzano en YouTube sobre una de mis películas favoritas (si me permiten la recomendación, la película mencionada es A Ghost Story) me llevé una experiencia muy gratificante. Escuchar sus cápsulas (en su canal de Youtube, en la sección de Cine Aparte) y leer sus columnas (en la revista Letras Libres) se ha convertido en un gran deleite y una invitación al mundo del celuloide. En sus críticas, Fernanda establece tanto la apreciación de las películas por sí mismas, como por la adición de un valor extra si son leídas a través de las razones que provocaron su creación, los contextos, problemáticas y otros sucesos que giran alrededor de ellas. Y en este libro, esta perspectiva no es la excepción.
Leer Misterios de la Sala Oscura ha sido una experiencia disfrutable en varios sentidos. La autora hace una selección de películas que me resulta interesante, todas trascendentes a su tiempo por su discurso, innovación técnica o por polémicas asociadas. Gracias a estas y otras razones, dichas películas viven en el inconsciente colectivo a tal punto de asociarse a la definición de películas clásicas o de culto y ser reconocidas sin necesariamente haber sido vistas por quienes las identifican como tales. A cada película le corresponde un ensayo, todos ellos muy bien documentados. En cada uno, Fernanda cuestiona y contrapone ideas que permiten analizar de forma más profunda estas películas que, por el tiempo en que fueron concebidas, se encuentran insertas en debates más amplios y complejos que el tema mismo que desarrollan en su narrativa.
El orden de los ensayos concuerda con la cronología de los estrenos de las películas, por ello, los contextos históricos se complementan de una forma muy sutil y amena conforme se avanza en la lectura.
La autora demuestra su gran capacidad argumentativa y narrativa, con un desenvolvimiento tan elegante que permite una lectura sumamente placentera. La cadencia narrativa de cada ensayo es envolvente y fascinante, donde vidas y personalidades de los directores, películas, contexto social e histórico se fusionan para explorar la realidad de cada tiempo, una realidad que transita por el lente del director hasta la mirada del espectador. Fernanda hace un análisis desde esta mirada, su mirada, que permite valorar las películas más allá del manejo de la técnica y el lenguaje cinematográfico y preguntarse el porqué de la fascinación hacia ellas. Permite abordar la posibilidad de entender sucesos controvertidos del pasado (no por ello dejan de ser vigentes), a través de estas películas, posicionándolas como reflejo de un tiempo, y también, como consecuencia del mismo.
La autora hace una invitación a observar con detenimiento el cine, a dejarse llevar por las sensaciones a través de su lenguaje, de establecer la relación que puede resultar casi invisible entre las películas y su contexto, pero, sobre todo, a tratar de dejarse envolver por la magia que ocurre en las oscuras salas de cine.