Divertido, disparatado, falsamente profundo (de forma deliberada). Aira hace lo que le da la gana con la literatura y lo hace bien. La peculiaridad de su estilo, que recuerda a todo y a nada, en Parménides se convierte en un símil de la trama: ¿qué escribir cuando no se sabe de qué escribir? O más bien, el cómo escribir diciendo nada, navegando sobre la superficie de las palabras como mero artificio y revelando con sarcasmo, el mecanismo profundamente sofista de la construcción de ideas automáticas. Todo esto encarnado en el personaje de Perinola, un joven poeta -aunque después ya no lo será tanto- de la antigua Grecia contratado por el rico y prominente Parménides para hacer de escritor en negro de un libro que quiere escribir. Un libro que no se sabe de qué va, y para el que se reúnen durante diez años, sin que se escriba página alguna. Entre reunión y reunión vamos conociendo la vida de Parménides y las divagaciones de sentido, ideas y palabras de Perinola, quien incluso "se adelanta" al ser o no ser de Hamlet. En suma, un libro corto (no sé si novela corta o relato largo) sumamente ágil, original, satírico, aunque no está lleno de carcajadas a granel. No. El de Aira es un humor sutil pero preciso, ese que no necesita de grandes aspavientos. Por último, las esperas infinitas, los tiempos suspendidos, las empresas que llegan a nada, los personajes que se lanzan al vacío y los libros jamás escritos, son una colección de temas que le han dado harto material a la literatura y tienen su atractivo especial; por nombrar unos pocos: Chevengur de Platónov, El proceso de Kafka, Zama de Di Benedetto, Bartleby el escribiente de Melville, y Bartleby y Co. de Vila Matas. Recomendado.