«La primera vez que vi a Jaime Arenas fue en agosto de 1967 () Ese día, Luis Carlos Galán, me comentó: Ese tipo que ve allí es admirable. Dentro de unos años, será con gente como Jaime Arenas con la que nos va a tocar trabajar juntos o enfrentarnos. »Cuatro años después, () Jaime Arenas se había ido a la guerrilla, siguiendo sus ideales revolucionarios; había sido condenado a muerte por sus mismos compañeros del monte, había conseguido huir, había purgado una condena por insurrección, y había salido libre nuevamente. Galán, entretanto, se había convertido en el ministro de Estado más joven de la historia de Colombia. Cada uno conocía y respetaba al otro. () Entonces Galán, conversó con Arenas y se lo llevó como asesor personal en el ministerio. El domingo 28 de marzo, a las 11:35 de la mañana, mientras Arenas se dirigía a almorzar en el centro (), se le acercaron dos sujetos por la espalda y le dieron muerte cobardemente de siete disparos. La Operación Aguilucho, del ELN, se había cumplido con todo éxito.»Como líder estudiantil, Arenas participó en los movimientos más importantes de esos años. Luego fue mano derecha de Camilo Torres. Y cuando Camilo murió en el monte, Arenas se reunió a la guerrilla. Allí se encontró con una serie de factores desilusionadores, que constan en su libro, y consiguió huir poco antes de ser fusilado. Pocas semanas antes conversaba sobre estos temas con él, y me dijo más o menos: Yo sigo fiel a lo que he pensado siempre. Yo creo que es necesaria la revolución. Pero también pienso que la lucha armada no es la vía adecuada en Colombia. Hay caminos mucho más revolucionarios. Y lo peor es que mientras yo pienso en cómo cambiar este país efectivamente, de golpe acaban matándome a nombre de la revolución. »Por desgracia, así fue».»Como líder estudiantil, Arenas participó en los movimientos más importantes de esos años. Luego fue mano derecha de Camilo Torres. Y cuando Camilo murió en el monte, Arenas se reunió a la guerrilla. Allí se encontró con una serie de factores desilusionadores, que constan en su libro, y consiguió huir poco antes de ser fusilado. Pocas semanas antes conversaba sobre estos temas con él, y me dijo más o menos: Yo sigo fiel a lo que he pensado siempre. Yo creo que es necesaria la revolución. Pero también pienso que la lucha armada no es la vía adecuada en Colombia. Hay caminos mucho más revolucionarios. Y lo peor es que mientras yo pienso en cómo cambiar este país efectivamente, de golpe acaban matándome a nombre de la revolución. »Por desgracia, así fue».Daniel Samper Pizano, El Tiempo, 1971
Muestra de qué estaba hecho el ELN desde sus inicios y qué de ello corresponde a su actualidad. Da detalles muy importantes de la militancia y muerte del cura Camilo Torres en esa guerrilla. Libro importante de la historia política de Colombia.
Finalmente termine el libro de Jaime Arenas, y realmente me ha gustado, por lo que deseo compartir mi opinión al respecto, por si algún curioso se anima a leerlo.
El libro es único en su especie dentro de mi estantería, nunca me había atrevido a leer un texto escrito por un ex-guerrillero colombiano. Mi motivación en un principio se limitaba a la finalizacion de un trabajo de la universidad y luego continúe ojeando las paginas por simple gusto. Jaime era una persona excepcional, de esos testimonios que al conocerlos te dan un gran sacudon y obligan a replantearte la existencia misma como estudiante colombiano. Cada vez que continuaba con la historia de esta guerrilla, me impresionaba la cantidad de intelectuales que hicieron parte de ella y que terminaron por convertirse en sacrificios anónimos entre la mayoría de nosotros. Jóvenes como Ricardo Lara Parada, Víctor Medina Morón, Julio César Cortés, Heliodoro Ochoa y Hermídas Ruiz fueron fusilados, según lo contado por Jaime, de manera injusta y sin ningún tipo de auto critica que pudiera construir una memoria dentro del ELN. Se les presentaba como mártires de guerra, sin evaluar la veracidad de las acusaciones que los llevaron a la tumba. Ellos junto a Jaime, fueron los perdedores en medio de la disputa política que desde el comienzo de la guerrilla se estaba forjando, la disyuntiva entre lo urbano y lo rural, entre lo político y lo militar. Incluso dentro del libro, el autor hace un análisis de la democracia como herramienta estructural que posibilita la auto-critica y el progreso,algo que nunca existió dentro del ELN. En todo el libro percibí un toque de melancolía por las decisiones tomadas, que le costaron la vida a personajes tan importantes como Camilo Torres.
Ladrilludo, pero es muy interesante ver a un ex guerrillero criticar al ELN por ser una mala guerrilla. Para ver eso recomiendo especialmente el capitulo 6 y 7