Ácido, mordaz, cáustico, pero extremadamente divertido, Saki cultivó la sátira social revelándose como un maestro del relato breve. Si empiezas un relato de Saki, lo terminarás. Cuando lo hayas terminado querrás empezar otro, y cuando los hayas leído todos, nunca los olvidarás. Tom Sharpe
British writer Hector Hugh Munro under pen name Saki published his witty and sometimes bitter short stories in collections, such as The Chronicles of Clovis (1911).
His sometimes macabre satirized Edwardian society and culture. People consider him a master and often compare him to William Sydney Porter and Dorothy Rothschild Parker. His tales feature delicately drawn characters and finely judged narratives. "The Open Window," perhaps his most famous, closes with the line, "Romance at short notice was her specialty," which thus entered the lexicon. Newspapers first and then several volumes published him as the custom of the time.
Aunque Saki es uno de los clásicos por excelencia he de decir que no había leído nada suyo hasta ahora. Su nombre real es Hector Hugh Munro, pero se le conoce más por su pseudónimo. Es considerado el maestro del relato corto y, sin duda, este libro es un buen ejemplo de ello. En esta edición de la Editorial Eneida, que además nos ofrece una encuadernación muy cuidada, podemos encontrarnos con dieciséis relatos extraordinarios. Todos ellos llenos de ese humor ácido, sátiro y mordaz que se destaca en la sinopsis y con un buen ingrediente: finales sorprendentes. Podría nombrar entre mis favoritos a varios de ellos como; "El narrador de cuentos", "La reticencia de lady Anne", "´Sredni Vashtar" o "Té", pero me quedaría corta, pues hasta para nombrar estos me ha costado decidirme, pues todos ellos son magníficos. Os recomiendo leer esta pequeña joya de la literatura. Tened por seguro que una vez que empecéis no podréis dejarlo.
Primeramente es de destacar cómo utiliza la sátira, el humor ácido y lo inesperado en cada cuento. Creo que un poco así fue el final de su vida. Han leído sobre la muerte de este autor? Les recomiendo que lo lean. No porque haya incidido en la escritura, obviamente, porque no llegó a dar cuenta de eso, sino que su vida, como también sucede en los cuentos, se trata de un encadenamiento de sucesos inesperados. Su propia muerte fue una ironía de la cual no pudo siquiera dar cuenta.
No busquen que Saki los haga reir. Háganse cargo de sentirse incómodos, porque eso es lo que hace este escritor: la risa se convierte en una mueca porque nos devuelve , como espejo, una sociedad (victoriana en su caso) no muy alejada de ciertos matices que se reverberan en la actualidad, y a la que creemos no pertenecer. Lo risueño, oculta la crítica más aguda a las clases más acomodadas de la sociedad. En muchos de sus cuentos aparece la crueldad oculta en un aparente juego de niños, se invierten situaciones de forma tal que el final de cada cuento desenlaza lo brutal y lo sarcástico. Los gestos cotidianos se deforman por la propia realidad. Todos, todos sus cuentos son maravillosos, pero destaco dos en particular: "El narrador de cuentos" y Tobermory. En ambos cuentos que muestran una cotidianeidad aparentemente ordenada, abruptamente emerge un giro inesperado. En el primer cuento, Saki revaloriza al cuento. Lo distingue del cuento didáctico que promete la institutriz del cuento dirigido para atrapar al auditorio. Usa un cuento que intertextualiza con Caperucita y el lobo, como un diálogo del bien y del mal entre el lector y autor, pero con un lobo que no entiende de moral y hace que esa niña "terriblemente buena", sea víctima de su propia bondad. El uso de ese adverbio, tan logrado, produce un cortocircuito:¿cómo lo bueno, con la carga positiva que conlleva, unido a lo terrible? Y, surgen otras preguntas, ¿Qué tan buena es? ¿Qué tan mezclada está la bondad con la vanidad? Saki en este cuento hace confrontar dos maneras de entender qué debe provocar un cuento, revisa la concepción del premio y del castigo, lo incuestionable pasa a ser cuestionado. Dentro del mismo cuento, el autor pone en discusión cómo debe ser un cuento, su propósito, introduce algo de lo metanarrativo: el cuento que debiera ser impedido por inapropiado, es el que los niños prefirieron y catalogaron como bonito. ¡Un cuento inapropiado! ¿Cómo es eso? Apropiado para quién? ¿Para los niños, para el adulto, para la moral de la época? La versión moralizante de este cuento es la pobre Caperucita que recibe su castigo por desobedecer...Muy diferente al destino de Bertha que se cuestiona, como protagonista, si le sirvió haber sido extremadamente buena.
Los cuentos de Saki introducen una grieta moral, donde las reglas son quebradas en el mejor de los casos. En otros, sale a la luz, que las reglas las manejan quienes detentan el poder. Es el caso de Tobermory, un gato que aprende no solamente a hablar, sino a pensar, a observar, a discutir, a decir la verdad. Y esto incomoda y ofende a quienes se creen los dueños de la verdad y la manejan a su antojo. Tobermory es el testigo vivo de la hipocresía social. Y se torna peligroso, a tal extremo, que los execrables invitados dejan de preguntarse cómo aprendió a hablar, o a ovacionar al talentoso profesor que pudo lograr con un animal tan sorprendente virtud, sino que se preguntan qué sabe el gato, qué tanto sabe de ellos y qué haría con lo que sabe. Aquel gato acariciable, el viejo Tobermory que acompañaba con su presencia cada reunión, pasa a ser el portador de una inteligencia subversiva, capaz de hacer salir a la luz las verdades que "sus humanos" quieren velar. Tobermory se transforma: de ser el gato observado, al gato que los estuvo observando siempre. De ahí, a tramar qué hacer con el gato y qué estamos dispuestos a hacer para que la verdad no sea revelada. De querer al gato mientras representaba una posesión, dejó de ser querido cuando se convierte en la supuesta amenaza que los posee.
En cada cuento los personajes se condenan solos. Saki no necesita hacer sermones, sino que ofrece relatos inmersos en cotidianidades que se transforman en brutalidad: La pesadumbre de la rutina en "Té", la indiferencia por el otro en "La reticencia de Lady Anne", la codicia en "El barco del tesoro", la venganza y el maltrato como en "Sredni Vashtar, la mentira y falta de escrúpulos en "Esme". El humor no es ofrecido como carcajada liberadora, sino desde la incomodidad, usado como instrumento de revelación y nos obliga a ponernos un poco colorados ante la vergüenza o el reconocimiento de lo que se trata de ocultar. Saki no juzga. Se juzga como parte de ese colectivo social que también lo abruma.
Recomiendo este libro puntualmente porque Saki nos regaló, una antología de cuentos sin el juicio terminado para que nosotros, como lectores, construyamos el propio.
Selección de cuentos de 139 páginas , publicada en 2009, en la que se conjuga el humor negro británico, con reminiscencias victorianas y pinceladas de terror. La fantástica prosa de Saki nos sumerge en situaciones surrealistas, animales que hablan y momentos cotidianos que se tornan oscuros e increíbles. Sin duda, una joya de muy recomendada lectura.
Ya lo lei en su dia, y he hecho una relectura, de la que no me arrepiento, la he disfrutado mucho, y todos los cuentos merecen la pena, ingenioso, audaz, mordaz y cualquier año de estos me lo vuelvo a releer
Saki, escritor inglés, nacido en Birmania que por medio de sus escritos nos da guiños sobre la aristocracia y la sociedad victoriana y eduardiana. Muchos de sus cuentos son temas que se sienten serios y que terminan siendo cómicos y algunos mágicos, burlándose de la sociedad inglesa de la época. Escritos entre las dos etapas antes mencionada, lo “estirado y formal” de lo narrado cae en burla indirecta al ir desenvolviendo las historias que en muchas ocasiones suceden por la forma de la misma sociedad.
Amenas, rápidas y de risa involuntaria, Saki se ha convertido en esos escritores que quieres seguir conociendo y leyendo.
Sobre sale el cuento del gato que aprende a hablar y el del niño-lobo. Saki tiene en su forma de escritura un dejo de fábula que lo hace sumamente disfrutable. Una lástima que no lo editen tanto en México.