Soma lleva más de dos décadas dedicándose profesionalmente a la música y desde el año 2000 es uno de los productores musicales más prestigiosos del mundo del HipHop, en el que acumula más de mil millones de reproducciones en Youtube de las canciones en las que ha trabajado. Por sus manos han pasado referentes del género como Nach, ZPU, Ambkor o Porta, con quienes realiza giras por España y Latinoamérica de forma constante. Ahora, cansado de poemarios de amor, en su primer libro, el productor barcelonés vomita con irreverencia textos cargados de dolor, hastío y resentimiento. Y amor. Claro que hay amor. Pero no del de las películas, aquí hay amor, pero del que duele y quita las ganas de vivir y del que sana tanto que no puede morir nunca. Con un lenguaje desenfadado, agresivo y de la calle, QUE.TE.JODAN. es un grito de rabia, esperanza, frustración y entusiasmo escrito en verso que llegará a las librerías de la mano de la editorial MueveTuLengua.
Una gran mayoría de los poemarios tratan el amor desde un punto de vista superficial o básico, con ganas de agradar al lector, pero el punto fuerte de este poemario es todo lo contrario: el amor más extremo, el dolor por amor y el amor más incondicional. Soma no pasa de puntillas, sino que llega a lo más profundo de los sentimientos mostrando su mejor y peor cara. En definitiva: hay verdad.
"Si quieres amor vas a tener que cruzar el dolor, con sus cumbres de acero y valles desérticos. Vas a tener que perderte en ti mismo."
Este poemario puede ser tu aliado cuando el amor se vuelve complejo, tan fuerte que duele o tan intenso que desgarra. Es caminar por el límite del amor con el riesgo de poder caer y con una entrega absoluta.
"Quiero saber quién besa ahora tus labios agrietados por el frío. Quién. Posa su lengua sobre la tuya en una frenética danza a contrarreloj. Quiero saber quién penetra ahora tú alma desnuda y la viste con nuevos sueños."
En resumen: un poemario desgarrador y aliado de aquellos que aman sin límites, con lo bueno y lo malo, que no les tiembla el pulso para decir un “Que te jodan” alto y claro, incluso a uno mismo. Soma camina entre los límites del amor sin miedo a caerse.
16:44 Pero la tristeza y el vacío y las lágrimas y la culpa y la vergüenza y los recuerdos y la pena y las canciones y los abismos. Siempre vuelven.
Odio a Soma y él me odia a mí. Me odia por leerlo y yo lo odio a él por tener la capacidad de poner lo que yo necesito escribirle al idiota que dijo que yo valía la pena y que después me hizo sentir como mierda pisoteada en la calle. Así que estamos a mano.
Hace unos tres días entré a la librería sin intención alguna de comprarme algo, sin embargo, me fui a la sección de poesía y este era el único ejemplar de Soma, persona a quien no conocía en absoluto pero que me atrapó con solo leer la frase "Yo no escribo poesía. La vomito". El verbo que eligió fue, sin lugar a dudas, aquello que he estado tratando de hacer con todo lo que tengo en el bendito cerebro que me maldice día y noche. Soma dice en su portada "Que. Te. Jodan." y yo le respondo: "ya lo hicieron, por eso estoy aquí, maldita sea".
Este libro "antipoético" nos muestra personalidades distintas. Aquella que desea que esa persona amada se quede y aquella que quiere que se largue, aquella que quiere que se jodan juntos, aquella que quiere solo se joda el otro y, suena asqueroso (porque esa es la idea), pero mientras el autor vomitaba su sentir, yo devoré el libro un par de veces a modo de catarsis. Lo que terminé descubriendo fue que puedo tomar frases y acomodarlas de manera que cuente mi propia historia; de hecho tuve que anotar esas que de verdad me dijeron "esa eres tú a pesar que Soma te diga en 16:28 que no sabes el dolor con que cada palabra es escogida". Se puede decir que me llegó tanto, que no pude esperar a escribir esto a pesar de tener otras reseñas pendientes.
Siento que el autor tiene potencial para escribir más poemas y para que estos queden más caóticos sobre la hoja si se lo propone, que puede hacer travesuras con la maquetación del texto y aún más con la creación y juegos de palabras, y eso que aquí da algunos detalles excelentes, así como también muestra la creatividad al nombrar los títulos como las horas del día en que llegó a escribir cada cosa.
Las ilustraciones fueron otro punto a favor porque parecen no tener alma, como si se tratara de seres destrozados, mutilados, ciegos, sin colores brillantes. Porque la vida siempre se trata de ese blanco y negro con uno que otro tono de gris. Y sí, Soma. Las palabras quedan bonitas, lo único que me desesperó es el uso de las itálicas para las palabras en inglés, pero pues eso ya es cuestión de cada quien.
Este librito me dejó estupefacta y con el recordatorio del infinito deseo que tengo de escuchar ese 22:23, porque a lo mejor así podré encontrar lo que el autor tuvo para plasmar esa repugnancia y cansancio que muchos hemos sentido.