Ésta es la historia de un hombre que espera. Como tal vez lo sea, en el fondo, toda historia. Un hombre que espera y cuida a un niño enfermo que también lo cuida a él. Su realidad implacable constituye el germen de Sucederá la flor, libro de sustrato autobiográfico educado en la grandeza lírica de Christian Bobin, en su prosa fragmentaria, su reflexión moral y su tensión metafórica. Nadie sale indemne de aquí. Ajeno al largo imperio del desencanto, Jesús Montiel convierte la sencillez revelada en un laboratorio subjetivo. Devuelve a quien mira una candidez incómoda para el cinismo de nuestro presente, y es justo por ello muy necesaria.
Jesús Montiel (Granada, 1984), es autor de varios poemarios que le han valido distintos reconocimientos, entre ellos el Premio Hiperión (2016). Suya es la traducción de Resucitar y Prisionero en la cuna, de Christian Bobin (Encuentro, 2017 y 2020). Ha publicado, asimismo, un libro de aforismos, Silencio casi (Trea, 2020) y seis libros de difícil clasificación, entre la narrativa, la poesía y el aforismo, todos ellos en la editorial Pre-Textos: Notas a pie de instante, Sucederá la flor, El amén de los árboles, Señor de las periferias, Casa de tinta, Lo que se ve y Canción de cuna. Un banquito de madera es su primer ensayo, fruto de su práctica meditativa.
“La enfermedad pone el tiempo patas arriba. Cuando nos acorrala, lo primero que nos pide es la moneda del futuro. Todo aquello que tenemos planeado que suceda (…) Hasta entonces uno se piensa que la vida se divide en lo que sucede, lo que ha sucedido y lo que sucederá (…) Ahora sé que sólo existe lo que está sucediendo (…) La enfermedad nos arrebata esa ficción en la que pasamos tantas horas y nos regala el tesoro del ahora.”
Jesús Montiel describe el proceso de acompañar en la enfermedad con una belleza que opaca el dolor, que lo asume como parte de la renovación que trae consigo. Precioso y de gran profundidad, con palabras sencillas, como visto a través de los ojos de un niño.
Es un libro que describe lo ordinario de un momento extraordinario. El autor hace reflexiones profundas sobre la enfermedad sin necesidad de discursos grandilocuentes. Simplemente busca transmitir el mundo visto por alguien que sufre y sabe descubrir en cada gesto, cada palabra, cada suceso, un valor muchas veces olvidado. 100% recomendado!
Navegando en palabras, es una dulzura que sin duda se hace corta; es uno de esos libros que calma el alma y te hace volver a poner los pies en la tierra (aunque sea por un rato), es comodidad y sensibilidad pura.
Un libro breve, que no te deja indiferente. Un hombre que valora la espera, que demuestra como el amor florece en la quietud, en el día a día, en la “aburrida” rutina. A raíz de la enfermedad de uno de sus hijos, Montiel reflexiona sobre el dolor, la esperanza y la paternidad y como él cuidando a su hijo, fue cuidado.
Cuanta belleza esconden estás 50 páginas, narración lírica en prosa que te sumerge de lleno en una tan impactante como preciosa historia de amor, de esperanza, de enseñanza, de espera. La belleza en el dolor y el sufrimiento, la belleza en el ahora.
SUCEDERÁ LA FLOR: libro que trata sobre un hombre que le llaman porque ha muerto su madre y a partir de ese día se empieza a replantear su vida seriamente, pensando si de verdad quiso a su familiar. Unas 150 páginas. Le doy un 7, me lo mandaron leer en la universidad.
"Mira, ese mirlo lo explica todo mejor que yo. Hace un tiempo desapacible. Los árboles se agitan tras la ventana, duchados por una lluvia oblicua. Lleva diez minutos en la rama, esperando a que escampe. Pero canta. Mientras espera canta".
Tiene unas frases que estremecen el alma, entendiendo, además, el contexto del relato y lo difícil que ha de haber sido escribir en esas condiciones. Vale la pena.
“Cada persona dispone de un puñado de tiempo más pequeño o más grande. Ese tiempo es el cuadrilátero donde ha de combatir a diario. Yo solo espero que al final de mi combate gane el amor. Que el amor, aun contusionado, con una ceja rota o la nariz partida, levante los brazos como señal de victoria tras el último asalto”
Maravilloso, sin matices. Probablemente lo mejor que he leído este año. Lo leí de una tacada y disfruté intensamente. La escritura de Jesús Montiel te llega MUY dentro.
«En este mundo se nos predican los viajes y los cambios, el movimiento continuo, pero el amor florece en la quietud, es hacer lo mismo todos los días muchas veces»