El Hollywood de los 90 tenía de todo y para todos. Los avances en efectos digitales abrían los telediarios, las bandas sonoras vendían millones de cedés (y casetes) y el público acudía al cine sin saber nada de las películas, como si la cartelera fuera una caja de nunca sabíamos lo que nos iba a tocar. Pero teníamos la garantía de que, si había una estrella en el póster, todo iba a acabar bien. (A menos que en esa caja no hubiera bombones sino una cabeza humana). Fuimos testigos de cómo el cine independiente y (hasta entonces) marginal daba un golpe de estado, contribuimos a que las películas de dibujos dejasen de ser solo para niños, y nunca nos cansábamos de ver eróticos, domésticos, psicológicos, laborales, de acción y de juicios. Hollywood ha cambiado y nosotros con él, pero regresar al cine de los 90 a través de estos 32 clásicos generacionales supone revivir aquellas pelis con sexo, palabrotas y gente fumando, aquellos viernes de Cine Cinco Estrellas y aquella época en la que no hablábamos de las películas durante tres días en las redes sociales, sino durante meses y meses en la vida real. Porque, hoy, estas 32 películas son más que reliquias de un cine que ya no se hoy son parte de nosotros.
Comencé 'Generación Titanic' con un cierto escepticismo snob hacia un tipo de cine que se aleja de mis gustos y hacia la nostalgia mal entendida que parece invadir toda la producción cultural actual. Unas páginas más tarde, Juan Sanguino ya había conseguido que olvidase todas mis reticencias y me sumergiera de lleno en ese mundo en el que "las películas seguían la lógica de las películas, y no la de la vida". En lugar de recrearse en lugares comunes, el libro explora el contexto socio-cultural que hizo posible esas películas, sus implicaciones en la industria de Hollywood, las anécdotas al otro lado de la cámara, la forma en la que ha cambiado nuestra forma de entender y consumir el cine. Y por si fuera poco, lo hace con una mezcla de perspicacia, humor ácido y cariño sin adulterar que eleva cada capítulo hasta hacerlo, muchas veces, más interesante incluso que la película que analiza. 'Generación Titanic' es una lectura tremendamente recomendable tanto para fans de las películas de los 90 como para sus detractores, una oportunidad única de ver con nuevos ojos las películas que nos marcaron, y descubrir aquellas que inexplicablemente se nos escaparon en su día (a pesar de que las emitieran todos los domingos en la tele). En definitiva, uno de los mejores libros sobre cine que he tenido la oportunidad de leer.
Generación Titánic es el ensayo cinematográfico más simpático, gracioso y didáctico que te puedes encontrar ahora mismo en una librería. No solo porque su autor Juan Sanguino sea el periodista cinematográfico que mejor escribe sobre cine hoy en día, sino que todas y cada una de las 32 películas (no están escogidas al azar, cada una representa una tendencia de aquella época) están desgranadas al detalle y nos hacen ver cómo Hollywood fue cambiando a lo largo de una década, cómo nos habla de un cine que ya no se hace y que iba a la yugular de nuestras emociones sin tratarnos como un público estúpido. Además que no vas a parar de reírte en cada una de las 358 páginas que tiene, Sanguino es capaz de enseñarte mientras te hace llorar de risa. Un libro que habla desde el cariño hacia estas 32 películas, hacia una década entera, hacia una forma de hacer cine y hacia una forma de verlo y compartirlo, siempre con amor hacia estas historias. Imprescindible. Regaládselo a todo el mundo estas navidades.
Hacía mucho que no leía un libro deseando que no se acabe nunca. Y soy consciente de que el factor emocional de haber crecido y haber aprendido a ver cine en los 90 ha pesado tanto en lo mucho que me ha gustado como en la puntuación que le he dado (es raro que dé cinco estrellas, pero éste era uno de esos libros para puntuar con el corazón y no con la cabeza). Si te gusta el cine, si tienes la sensación de que "antes" se hacían mejores películas y si eres de los que son capaces de apartar prejuicios elitistas, disfrutarás de este libro tanto como yo. Después de leerlo tendrás ganas de hacer dos cosas: revisionar todas las películas de las que se habla en él y charlar con Juan Sanguino sobre ellas sabiendo que las risas están tan aseguradas como el encontrar nuevas formas de acercarse y analizar esas películas que te sabes de memoria.
Como único punto negativo (deformación profesional obliga), a la correctora, identificada en la página de créditos, le regalaría un nuevo par de gafas, que telita con todo lo que se le escapa... Eso, o que la editorial dé más tiempo para la fase de corrección. Puede que a algunos no les moleste, pero para otros desluce el resultado final y este libro merece un acabado a la altura.