Las heridas causadas por padres ausentes, distantes o abusivos son profundas y llegan a tener un gran impacto a nuestras vidas y a la manera en que vivimos. En éste libro, el autor nos ayuda a identificar cuáles son esas heridas que aún están presentes en nuestro corazón y de la misma manera nos recuerda que no hay una sola herida a la que Dios no hable y nos pueda sanar.
Jesús conoce muy bien nuestro duelo a causa de las heridas paternales, conoce tu herida, no solo de forma general, sino también específica. En la cruz, por ti, experimentó la peor de las heridas paternales en la historia. Clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” para que tú clames: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has adoptado?”.