El libro es original y adictivo, me lo he leído en apenas un día y realmente era incapaz de despegarme de la lectura, pero no siento que me haya dejado grandes enseñanzas y solo he entendido de verdad a una de las protagonistas.
La peculiaridad de esta obra es que está compuesta únicamente por mensajes que las 4 protagonistas (Marina, Carmela, Sara y Viviana) dejan en el contestador automático de personas que son importantes para ellas.
Sin dar spoilers, os hablaré un poco de cada una para que así también podáis entender qué es lo que no me ha convencido de este libro.
Marina: Su marido la acaba de dejar y se dedica a dejarle mensajes en su contestador intentando analizar lo que fue su relación y lamentarse. Sinceramente, es la que peor me cayó de las 4. Para empezar, a mí me parece acoso lo que hace. No es normal que le deje mensajes constantemente a su ex contándole todo lo que hace, reflexionando y muchas veces repitiendo siempre lo mismo. Yo soy él y la denuncio. La relación se acabó y es increíble que Marina pase meses con los dichosos mensajes, como queriendo dar pena y lamentándose de todo lo que ha perdido porque él la ha dejado. Lo peor es al final, ahí hace algo que va en contra de lo que ha estado diciendo a lo largo de todo el libro. Su ex no era perfecto, pero ¿es lógico que tenga que aguantar a Marina dejándole tantos mensajes que no son más que monólogos para hacerlo sentir culpable?. Y si su marido no era perfecto, Marina os aseguro que tampoco. La autora normaliza lo que hace Marina y no es así, lástima que no se vean las reacciones del marido, porque dudo alguien se pueda tomar bien esto.
Carmela: Tiene 75 años y le queda poco tiempo de vida porque le han diagnosticado un cáncer que ya está en una fase incurable. Su hijo trabaja en una ONG y no se encuentra en España, así que Carmela decide no contarle lo de su enfermedad y se dedica a dejarle mensajes en el contestador de su apartamento en España para que él los escuche cuando vuelva (que supuestamente será cuando Carmela muera). A ver, yo entiendo las razones de Carmela para no querer que su hijo vuelva, pero creo que es un poco egoísta pretender que él se entere de todo cuando ella esté muerta y que luego de un tirón él tenga que escuchar incontables mensajes en los que ella le habla de su enfermedad y de los secretos que han marcado su vida. En todo caso, la señora es adorable y más allá de que su actitud sea correcta o no, sus mensajes tienen un propósito y generan interés. Cuando habla de su pasado, considero que es fácil empatizar con ella. De un modo cercano, te hace ver que una vida aparentemente rutinaria puede esconder cosas que nadie imagina y que han hecho que una persona se haya visto forzada a vivir de una manera que probablemente no es la que hubiera elegido si hubiera tenido otras opciones.
Sara: Sus mensajes están dirigidos a su psicólogo. Ella no se ve capaz de sincerarse cara a cara y decide hablarle de este modo, cosa que él acepta. Por lo que ella cuenta, él le envía emails con los temas de los que deben hablar y es a lo que ella responde. Esto me pareció muy curioso y es interesante ver cómo parece que este método va funcionando. Sara reconoce que es un poco pija y da a entender que no necesita terapia porque ella no intentó hacer lo que dicen (en teoría, se intentó suicidar y esto se cuenta desde el principio, así que no es spoiler), pero es un personaje que tiene gracia, sabe muy bien lo que está mal y lo que está bien, miente cuando quiere y porque quiere, pero siempre va aclarando las razones por las que lo hace.
Viviana: Oculta a los que la conocen que se dedica a la prostitución y el destinatario de sus mensajes es su padre, el cual nunca los escuchará porque todo parece indicar que está muerto. Cada persona afrontará las tragedias de su vida como mejor crea, pero no entiendo que Viviana esté dejando tantos mensajes a alguien que nunca los escuchará. Si le sirve como terapia, pues adelante, pero yo no conseguí verles sentido. Va repasando su vida y cómo llegó a ser prostituta, tiene algunas reflexiones buenas, pero su historia junto con la de Marina es la que menos entendí y tampoco le vi un verdadero objetivo. A todo esto hay que añadir que o finge o no se transmite de verdad lo duro que para ella han sido ciertas decisiones.
Lo más interesante del libro es cómo se entrelazan las vidas de las 4 protagonistas. Desde mi punto de vista, es una lectura sencilla y sus 258 páginas son adictivas, ya que son como una telenovela de esas en las que siempre quieres ver cómo terminará todo aunque no te esté cautivando. Por lo que interpreto de la contraportada, se quiere mostrar que mucha gente es más sincera si no tiene que decir las cosas a la cara, pero no me creo que una alternativa sea la de dejar mensajes de voz eternos que no obtengan respuesta (excepto los de Sara, los de las otras 3 son así, ellas hablan sin parar y no buscan una contestación).
Si pudiera, le daría un
3,5/5
, pero no le doy el 4/5 por lo que he mencionado anteriormente de que la lectura me ha resultado entretenida, pero no me ha aportado prácticamente nada y tampoco me ha dado grandes sorpresas, lo más curioso ha sido ver cómo se conectaban las vidas de las protagonistas.