Es un relato desgarrador de un rito de iniciación. El jardín, aquella inocencia que perdimos; el perro-tigre, la salvaje y domesticada idea de lo humano; Beatriz, el paraíso que queremos alcanzar para encontrar la identidad. Mientras la vida, como purgatorio, los sueños como el infierno que hay que atravesar para por fin encontrar a Beatriz.
A través del ron y de la imaginación el personaje mezcla las narrativas, cuenta una anécdota que no importa porque el narrador es poco confiable, está borracho, el que era uno, en otro lado se vuelve completamente diferente. Los que se parecen, al final no. Y así una serie de incoherencias que se vuelven poco entendibles, pero se sienten.
En este relato Juan Vicente Melo, nos describe el alcoholismo, como se vive desde dentro. Y nos da una épica del hombre enfrentando a un colosal enemigo.