Cómic de argumento interesante pero de narración penosa, que empieza regular, va a peor y que, increíblemente, termina muy bien.
Me gusta el argumento, o sea, el qué; no tanto la trama, o sea, el cómo. Para mí se nota que la guionista, Lee Marrs, no pertenece al cómic mainstream, sino que proviene del underground, lejos de la narración clásica, convencional, además de estar ligada al mundo de la animación.
Hacia la mitad del tomo, las diferentes situaciones, o escenas, se vuelven aisladas y duran una o dos páginas, o solo unas viñetas. Esto produce una narración entrecortada y se pierde la sensación de continuidad. La narración es tan extraña en este punto que incluso tuve el fugaz pensamiento de que, como las páginas del tomo no están numeradas, podrían haber encuadernado mal las hojas. Aunque esto se esperaría de editoriales descuidadas y poco serias, no de Zinco.
En los últimos dos capítulos (el 6 y el 7), cuando emprenden por fin el viaje en busca de la runa perdida a la cueva del dragón, la narración repunta y el cómic retoma la fluidez.
Los dibujos de Bo Hampton son correctos, aunque su narrativa a veces es poco clara, sobre todo porque hay ciertos personajes que varían estéticamente de una parte a otra. Esto genera que cueste darse cuenta de que son los mismos personajes.
En definitiva, es un cómic que tiene un argumento atrayente y buenos dibujos, pero que la ejecución es extraña e irregular. Agh, esa narrativa... No pude con ella. No puedo aprobar el cómic con 3 estrellas, ni recomiendo su lectura.