Mi actitud, ingenua y empática como sólo puede ser la de un lector desinteresado de cuestiones eruditas, me reveló, sin embargo, que existía una verdadera teoría del amor imbricada en la complejidad de los personajes de su novela, resumida en observaciones marginales o implícita en el despliegue de algunas situaciones, una concepción del sentimiento amoroso con la cual yo sentía una gran afinidad. Pero no fue hasta hace cinco años cuando me di cuenta de que, en realidad, desde el momento en que leí por primera vez su obra y descubrí cuánta similitud había en nuestras respectivas ideas acerca de la experiencia amorosa, lo que deseaba era escribir a dúo el ensayo sobre el amor que Proust nunca realizó. Así, comencé a analizar cuidadosamente su pensamiento a lo largo de toda su obra siguiendo el curso de sus temas y a desenraizarlo de la vida de sus personajes desarrollando las ideas que presidían sus actos, dándole mi propia estructura discursiva. Creo que el procedimiento no ha vulnerado la esencia de sus ideas, aunque evidentemente quien selecciona y analiza sigue unos senderos que, probablemente, también podrían haber sido otros. He tomado toda la obra de Proust, incluida su correspondencia, como un corpus unitario, sin distinguir entre obras de ficción, artículos o escritos privados, y en ello creo que soy fiel al pensamiento de Proust: único bajo mil caras distintas.
Fun fact: I didn't finish this book. Leí dos capítulos y me ENCANTÓ, pero voy a dejar la lectura completa para más adelante. Ahora solo lo mínimo e indispensable para aprobar el final de Literatura Francesa II🙂
Mi introducción a Proust fue un golpe directo de pasta dura. No pude acabar la primera parte de “En busca del tiempo perdido”. Por motivos de la vida me fue ajeno distanciarme de este cursísimo autor. El ensayo de Estela me dió un segundo aire para volverme a derretir en descripciones preciosas y complejas. Creo, ahora, que entender una fenomenología del amor es un acto que quizá para algunos como yo, sea inconsciente al traspaso de la las páginas de Proust. Y quizá, que alguien lo ponga sobre la mesa sea un recordatorio, lo suficientemente rico, de cómo inside la naturaleza en actos tan sensibles como la escritura. Por supuesto que creo que el amor existe como manifestación esencial de la vida, en general.