Sucedió el 20 de marzo de 1979 tras un partido amistoso entre un club de la Alemania del Este, el BFC Dynamo, y el Kaiserslautern, de la Alemania Occidental. En su retorno hacia la Berlín comunista, la expedición del Dynamo hizo una parada para repostar y estirar las piernas en Giessen, una ciudad de poco más de 80.000 habitantes a orillas del río Lahn, a escasos 70 km al norte de Frankfurt. Fue solo un momento, pero Lutz Eigendorf aprovechó ese brevísimo instante de despiste generalizado para esfumarse. Se subió a un taxi y, dejando atrás mujer e hija (con el sueño y la esperanza de reencontrarse más adelante), se propuso volver a Kaiserslautern. Su intención era fichar por 'Die roten Teufel', uno de los clubes más icónicos de la Bundesliga, y estos deseaban incorporar a sus filas a uno de los futbolistas más prometedores de la Alemania Oriental. No fue nada fácil, la UEFA le impuso una sanción de un año sin poder jugar debido a su deserción. Meses que ocupó entrenando en las categorías inferiores del club. En lo estrictamente vital, había logrado sortear el muro, pero tampoco fue un período fácil.
Lutz Eigendorf no fue el primer deportista de la Alemania comunista en cambiar de bando, ya se habían dado casos antes del suyo, pero su huida fue una dolorosa puñalada para el régimen. El Dynamo era, sin ningún tipo de disimulo, el equipo de la Stasi, la temida policía secreta, instrumento de vigilancia y represión de la Alemania del Este. Eigendorf no solo era una de las figuras más prometedoras del Dynamo; también era internacional, desde 1978, de la selección del este.
En Occidente, Eigendorf ocupó parte de su tiempo en denunciar la dictadura comunista existente al otro lado del Telón de Acero. Hasta que murió el 7 de marzo de 1983. Dos días antes había sufrido un grave accidente de tráfico. Uno de los detalles más sospechosos de la muerte de Eigendorf es que en la autopsia se le encontró un altísimo nivel de alcohol en sangre, cuando la gente que había compartido velada con él afirmaban que no había bebido más que una cerveza. El 10 de febrero de 2010, un exespía de Alemania del Este reveló que, efectivamente, la Stasi le ordenó matar a Eigendorf.
Una historia, con esencia a thriller político policíaco, de huida, traición, amor, valentía, esperanza, pérdida… que ha novelado magistralmente el periodista y escritor Eduardo Verdú, con un estilo absorbente y un ritmo trepidante.
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