Primera de las obras de poesía épica española, el CANTAR DEL MÍO CID no sólo recoge las hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar, sino también los balbuceos del espíritu castellano. Difundido por los juglares en plazas y castillos, el poema constituye, al tiempo, una exaltación de los grandes valores del honor y la libertad y un cuadro de costumbres de la época. Esta edición del Cantar del Mío Cid ofrece un recorrido por la emocionante labor de investigación cidiana que llevó a cabo Menéndez las incógnitas sobre la autoría del poema, su fecha de creación, la realidad histórica a la que responde, etc. El texto ya clásico de Menéndez Pidal, prologado por Martín de Riquer y acompañado de la prosificación de Alfonso Reyes, se completa con una anotación que combina la autoridad del insigne filósofo con las nuevas aportaciones de Juan Carlos Conde, responsable de esta edición. El lector tiene en sus manos la más completa edición del Cantar del Mío Cid , al que podrá acceder a través de varios niveles de lectura hasta alcanzar la total comprensión y disfrute del mayor exponente de la épica castellana. El texto ya clásico de Menéndez Pidal, prologado por Martín de Riquer y acompañado de la prosificación de Alfonso Reyes, se completa con una anotación que combina la autoridad del insigne filósofo con las nuevas aportaciones de Juan Carlos Conde, responsable de esta edición.
El Cid es una figura que, desde mi ignorancia, yo solía asociar al franquismo y creía ser simplemente un matamoros de época antigua. No podía estar más equivocado.
El poema describe a Díaz de Vivar como un militar que, al ser desterrado de Castilla, busca sobre todo recuperar su honra. Es el ideal del guerrero: sensato, valiente, clemente. Generalmente respetuoso con los musulmanes de los territorios conquistados (no olvidemos que el Cid trabajó para el rey moro de Zaragoza), sus enemigos más acérrimos son paradójicamente nobles cristianos (los infantes de Carrión, García Ordóñez y, en menor medida, el conde de Barcelona).
De hecho, en mi opinión, la historia es sobre todo una crítica a la nobleza. Gente poco de fiar que habla mucho pero actúa poco y mal. Frente a ellos, guerreros como el Cid y sus mesnadas, que no heredan riquezas sino que deben trabajar para ganárselas. Y aunque el Cid manifiesta repetidamente su lealtad al rey Alfonso VI, es llamativo como subyace una crítica a algunas de sus decisiones (la de casar a sus hijas con los infantes).
De la historia también me ha sorprendido la resolución de la afrenta de los de Carrión. Díaz de Vivar, cuando descubre que sus hijas han sido humilladas, no zanja la cuestión persiguiendo a los de Carrión hasta cortarles la cabeza. En este caso, solicita al rey llevarlos a juicio (¡qué civilizado!). Y mientras las primeras partes del cantar son principalmente un relato de batallas, la última es una descripción pormenorizada de este juicio, que se zanja con una lid (en la que, extrañamente, no participa el Cid sino sus representantes).
Me ha encantado la historia y el personaje. Pero hay que tener en cuenta que estamos hablando de un texto que posiblemente se remonte a 1140. Y hay que reconocer que el castellano de entonces se parece más bien poco al de ahora (me planteo incluso si puede considerarse como la misma lengua). Así que leer el cantar basándose únicamente en el texto original es complicado. Por suerte, la edición de Austral cuenta con una adaptación página a página que resulta muy últil como apoyo (aunque a veces se desvía ligeramente del original).
En fin, qué maravilloso sería vivir ese momento medieval en el que un grupo de personas escucha atentamente a un juglar recitando este poema en verso acompañado por la dulce música de un laúd.
A pesar de la evidente pesadez que es leer en castellano antiguo, me ha gustado. Los momentos más reseñables dentro de la obra son, para mí, cuando "deshonran" a las hijas del Cid (cosa que me dio verdadera pena) y cuando reprenden al Conde de Cabra. Un héroe sensible y prudente, ¿se puede pedir más?
Primer Cantar de gesta español, del que se desconoce tanto la autoría como la fecha de elaboración. Contamos sólo con un manuscrito incompleto del siglo XIII, firmado por el "copista" Per Abbat. Aquí el héroe es el Cid, grandísimo guerrero pero, sobre todo, fiel vasallo del rey, noble, justo con el adversario y amante de su familia. Me gustan mucho los versos, separados en dos hemistiquios, y los epítetos referidos al protagonista ("el que en buen hora naçió", "el que en buen ora cinxo espada", "la barba vellida), los buenos y malos presagios que lo acompañan, así cómo el lirismo con el que se describe la tristeza y desolación en su destierro: _"De los sos ojos tan fuertemientre llorando, tornava la cabeça i estávalos catando" Vío puertas abiertas e uços sin cañados, alcándaras vázias sin pielles e sin mantos (...) "Dios, qué buen vassallo, si oviesse buen señore!"
La estructura del cantar responde al esquema pérdida/restitución de la honra pública y pérdida/recuperación de la honra privada. Todo ello jalonado de numerosos éxitos guerreros, que conllevan el encumbramiento social del protagonista. A diferencia de la épica francesa, sólo hay un elemento sobrenatural (la aparición del ángel Gabriel) y prevalecen los detalles realistas referidos, casi siempre, al botín de guerra. Además, el poeta o poetas mezclan sabiamente realidad y ficción incurriendo, a veces, en errores históricos y geográficos.
Me ha encantado releer el cantar y me interesa compararlo con otros ejemplos de épica europea, como la Canción de Roldán, el Cantar de los Nibelungos o Beowulf.
"Estas son las nuevas de mio Çid Canpeador; en este logar se acaba esta razón"
La primera mitad fueron puras batallas militares. Mucho relleno también. No se entendía mucho.
Pero, la segunda mitad, ligerísima. Además, me sorprendió. No sabía nada de la historia, no tenía idea de qué se trataba y eso hizo que obtuviera tres estrellas.
No fue un sufrimiento total y me alegro por ello. Cid, estoy con vos 🥺
La verdad que elegir este libro el primero para leer en la carrera, mala decision, ya que lo vi bastante difícil al principio del cuatrimestre. Pero bueno, al de 3 meses lo he retomado y lo he terminado. Realmente, el libro no está tan mal como lo recordaba, la trama está interesante, sobre todo a partir de la segunda parte del libro.
Muy interesante el prólogo de Martín de Riquer, que sirve como una introducción al trabajo de Menéndez Pidal y en general a las características estilísticas (aunque en menor medida) y al debate sobre la autoría de la obra, entre otros temas. También han sido esenciales la prosificación moderna de Alfonso Reyes y las notas a pie de página para aclarar el significado de algunos versos y mantener la fluidez en la lectura. De la obra poco tengo que decir (al menos por aquí). Todo gira en torno al tema del honor. De su pérdida y su recuperación. De la figura del Campeador, su templanza y su irrompible vínculo de vasallaje. Conocía la historia, aunque leerla de primera mano (la que me obligaron en el instituto no cuenta, porque no hice ni caso), me ha ayudado a entender muchos detalles y a desmentir ciertas ideas preconcebidas que arrastraba debido a la apropiación del personaje por cierto sector de señores muy fan de los templarios y de los tercios.
Tuve que leerlo para un curso de Literatura española medieval y la verdad me sorprendió. No fue un libro que me fascinara pero tampoco lo odié.
Algo que me pareció interesante fue que, por el contexto histórico en el cual se presentaba el conflicto entre moros, cristianos y judíos, la mayoría (por no decir toda) la literatura escrita en esa época representa conflictos bélicos en los que los que se extermina a la mayor cantidad posible de moros, algo que se refleja muy bien en estos cantos.
También llamó mi atención el hecho de que para el Cid era mucho más valioso e importante sus bienes materiales, como sus espadas y su dinero, antes que sus hijas. Esto se ve bien reflejado llegando casi al final del libro cuando sus hijas son brutalmente deshonradas en su primer matrimonio y, luego de que se haga “justicia”, el Cid decide casarlas nuevamente en la primera oportunidad que se le presenta luego del juicio sin tan siquiera tomarles parecer. No tomó en consideración la opinión o los deseos de sus hijas, ni siquiera la decencia de permitirles pasar un tiempo de “duelo o luto” en el cual ellas pudieran recuperarse de su atroz experiencia, sino que simplemente prefirió traer “honra” a su familia por medio del compromiso sin importarle el bienestar real de sus hijas.
Se sabe que todo tiene relación a siglos pasados en donde la sociedad se comportaba de manera muy diferente, pero rescato el hecho de poder analizarlo en el presente para encontrar similitudes y diferencias con el siglo actual.
Estamos todos de acuerdo que el cristianismo siempre repudió al judaísmo y que desde el año de la pala escriben cosas en donde aparece algún judío con las características de "codicioso" o "estafador". En fin, este personaje cristiano del Cid es muy interesante para analizarlo desde el modelo prototípico (pero que nunca pasó) del hombre medieval. Es muy gracioso todo, el pibe fue desterrado por Alfonso y el chabon le llevaba regalito. Si es por mi que se haga romper el que te jedi antes de darle regalitos. El episodio de la afrenta de corpes es una banda, pero muy bien narrado. De todas formas considero que hubiese sido mil veces mejor que el Cid haga una matanza al estilo de Odiseo con lo pretendientes de Penélope, aunque no está del todo mal todo lo que pasó. En fin, banqué mucho aunque hubiese preferido un final más vengativo por parte del Cid
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Con este libro tengo una relación amor/odio. Tiene una importancia histórica impresionante por lo que uno tiende a leerlo con ojos más amables. Me gustó lo que se narra. Me gustó el personaje Cid Campeador. Me gustaron las referencias medievales y que sea un modelo bastante fiel de lo que se recitaba en aquellas épocas. Tiene mucho debate y genera otro montón más, es una obra importante y polémica. Lo que me pasó es que lo leí en español antiguo y lo sentí como un sacrificio. No lo terminé de disfrutar. Le restó mucho.
Otra lectura del colegio, pero no me gustó tanto como esperaba. Por lo menos de la versión que leí, no pude identificar ni un solo conflicto verdadero; se describía poco y nada todo el ambiente de la batalla quitándome interés; de lo poco que se lograba profundizar en los combates parecía como si al Cid no le costara nada. A pesar de que al inicio de la historia se busca introducirnos a este personaje y humanizarlo como un héroe profundamente preocupado por sus seguidores, su familia y su reino; (para mí, por lo menos) no se logró.
Esta fue una de mis lecturas obligatorias de la carrera. Creía que la lectura iba a ser un suplicio, pero todo lo contrario... Lo mejor sin duda fueron los Infantes de Carrión. Me los imaginaba fanfarroneando de su nobleza y valentía, y luego haciendo el más absoluto de los ridículos, y me moría de la risa.
Un libro bello y único en su especie, a pesar de poseer errores, anacronismos y su simpleza (la cual no es un punto negativo, dado que es un poema que pudo ser oral en principio). En fin, un libro que deja mucho aprendizaje sobre el estilo de vida de la Alta Edad Media durante la Reconquista de lo que luego sería España.
Interesante, no me ha disgustado. No es mi género favorito pero desde luego me ha ayudado a comprender algo más la Edad Media. La forma de pensar y cosas cotidianas como las vestimentas. Este año en la universidad tengo una asignatura de Literatura medieval, así que lo analizaré más a fondo.
Esta edición es buenísima y por ello simplemente no puedo decir que no lo disfruté... Además, era lo que mejor llevaba del examen de literatura medieval, por lo que le tengo cierto cariño.