Ya sea que narre una deriva por un parque en el sur de Brasil, aborde la obra de Rafaela Baroni o (como en esta Teoría del ascensor) se ocupe de sus contemporáneos Mercedes Roffé, Martín Caparrós, Mario Bellatin, Carlos Ríos, Victoria de Stéfano o Igor Barreto, escriba sobre sus muertos familiares (Lorenzo García Vega, Juan José Saer, Julio Cortázar), o dé cuenta del descubrimiento azaroso de unas postales antiguas de Caracas o de su vida en Nueva York, leer a Sergio Chejfec es asistir a una sofisticada forma de recordarnos que toda literatura constituye una doble experiencia: la de aquello que se narra (poco importa si situado en el pasado o en el presente, si protagonizado por el autor o por los sucedáneos de la “primera persona” que Chejfec emplea para que la narración autobiográfica no devenga irrelevante o banal: “él”, “el escritor”, etcétera) y la de la narración misma, devenida experiencia mediante su reenactment en la lectura.
En esa experiencia radica la oportunidad de encontrarse con uno de los acontecimientos más importantes de la literatura en español de las últimas décadas, así como algo parecido a una promesa: la de una literatura que al rechazar radicalmente la lectura rápida no pasa, también rápidamente, sin dejar huellas.
Sergio Chejfec is an Argentine Jewish writer. He was born in Buenos Aires in 1956. From 1990 to 2005 he lived in Venezuela, where he published Nueva sociedad, a journal of politics, culture and the social sciences. He currently lives in New York City and teaches in the Creative Writing program in Spanish at New York University.
Chejfec has written novels, essays and a poetry collection. His works include Lenta biografía (1990), Los planetas (1999), Boca de lobo (2000), Los incompletos (2004), Baroni: un viaje (2007), Mis dos mundos (2008), and La experiencia dramática (2012). He has been compared to Juan José Saer, which he finds flattering but not accurate. His novels usually feature a slow-paced narration that interweaves a minimal plot with reflection. Memory, political violence, and Jewish-Argentine culture and history are some of the recurring themes in his work.
'Teoría del ascensor' es uno de los microensayos que van sucediéndose en este libro inclasificable, pero también es el título del libro, y esto es una de esas cosas que lo hacen inclasificable. ¿Qué une un relato inconcluso levemente inquietante sobre un canal de Nueva York con un encuentro casual con di Benedetto o con la compra casual de unas postales antiguas en una librería a punto de cerrar en Caracas? Pues eso, el trayecto entre piso y piso en el elevador, donde se suspende el sentido y la mente divaga libre, analiza obsesiva, clasifica y explica, cuando no planifica lo porvenir. Siempre que uno no vaya acompañado y deba hablar del tiempo o demorarse buscando las llaves.
Ha muerto Chejfec en plena madurez como escritor. Me puse a buscar con urgencia los libros que me faltan, que ojalá se reediten pronto. Este es muy bueno, recoge ensayos no a la manera de una colección de ellos, sino más bien pensado como si de un diario o un cuaderno de largas notas se tratase. Chejfec piensa la escritura como el paisaje natural de lo humano. Es un caminador, un nómada que quiere desprenderse de la biblioteca, ese espacio (espacio-plomada) ante el que uno nunca atina a saber si en verdad es lo definitivo de un pensamiento o lo que nos hace todavía más vulnerables, quizás las dos cosas. En Chejfec está todo eso: Di Benedetto regresa como regresaron Ludmer, Piglia, Néstor Sánchez, María Negroni… Los argentinos regresan aún yéndose (como se fue Borges a Ginebra y Cortázar a París), tienen esa posibilidad, los escritores cubanos ni nos lo planteamos, no nos merecen, vamos a palmar de frío en cualquier inocua pradera. Quiero creer que los escritores argentinos regresan a un lugar inventado, que es siempre un derrumbe y un volver a levantarse, justo como el espacio real de la biblioteca, lo que cuenta el taxista Chejfec.
Un paternóster es un elevador cíclico continuo que tiene siempre el mismo recorrido y que avanza en vertical y horizontal. Chejfec inagina un ascensor que pueda recorrer distancias en ambas direcciones sin restricciones. Una analogía que aplica a la literatura. Su imagen proviene de un sueño. O pesadilla. El paternóster es lo más parecido a lo que la realidad puede mostrar del sueño de Chejfec. Entonces, en literatura, ahora mismo, ¿estamos condenados a repetirnos cíclicamente sin poder abandonar el recorrido del paternóster? Chejfec lo intenta. Teoría del ascensor son una especie de reunión de artículos del autor en torno a reflexiones sobre arte y literatura: Sebald, Tarr, Cortázar, Saer, Di Bennedeto y muchos otros menos conocidos (es decir, que no conozco de nada) recorren las páginas del libro. Pero tengo la sensación de avanzar y de volver al mismo lugar, como montado en un paternóster del que me puedo bajar en cualquier momento, debido a la lentitud de su avance, sin que me aporte más que su funcionalidad. Es un recorrido por muchas reflexiones relacionadas con la literatura y la ciudad y la vida y el arte... pero me bajo y ya. Resulta que estoy en el mismo lugar que cuando me subí.
Mi relación con Chejfec al comienzo del libro fue de incomodidad con su manera hermética de escribir, que se desarrolló, a lo largo de la lectura, por pura admiración por su manera de racionalizar la realidad. Este libro es uno de esos que conviene releer con el tiempo.