Lonnie Spencer, es una niña que no encaja con lo que dictan los mandatos de género: no es femenina, lleva el pelo corto, viste de ropa ancha, anda en bicicleta con una muñeca intervenida para que se parezca a una "guerrera Amazon" y posee una amplia cicatriz en su rostro. Cuando Mandy Curtis le pregunta cómo se lastimó, Lonnie le dice que su madre la arrojó por la ventana estando borracha.
Mandy es una niña querida por su madre, viste como es esperado y vive en una zona segura. Las órdenes son claras: ir del colegio a su casa. Sin embargo, su sensibilidad y cierta identificación con la soledad de Lonnie, la llevan a Mandy a conectar con esta niña (despreciada por sus pares) y su mundo.
Mandy descubre que Lonnie se dedica a pintar con un spray fluorescente los contornos de los cadáveres de los gatos callejeros, como una especie de memorial, como un recordatorio ineludible ante una sociedad que olvida y elige no ver.
A pesar de las constantes prohibiciones de su madre, Mandy se adentra en los peligros de un mundo que quizás sea parte de "su" mundo y no uno aparte. Mandy decide ver lo que está allí, ante los ojos de todos.
Dark and kind of ugly short story was some fantastical elements. In some ways it reminds me of Charles de Lint's Newford at least in topic. But Newford is sold with the richness of its world and language. This story just felt dirty. Still good. Still readable. But not enjoyable. 2.5 of 5.