Las antiprincesas crecieron y dejaron de esperar ser besadas por el príncipe para despertarse de un sueño de un siglo, de sufrir el miedo de cruzar por el bosque y de cargar una coronita en la cabeza que achataba sus sueños. El pañuelo verde, de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, se colgó de las mochilas y entró a las aulas, viajó en colectivo, se reconvirtió en un símbolo de complicidad en las plazas, se vistió de aullido de poder en los puños y se abrigó como un modo de defenderse del frío en el cuello en la vigilia del 13 de junio, en el Congreso de la Nación, para lograr la media sanción de la legalización de la Interrupción Legal del Embarazo.
Las niñxs con las puertas abiertas a saberse libres, a tomar modelos históricos de mujeres, lesbianas y trans aguerridas, creativas, potentes, sensibles y revolucionarias se sacaron los moldes de sumisión y uniformidad que les ofrecía el mercado de una sola oportunidad, un solo cuerpo, una sola sexualidad, una sola opción vital. Ahora, son chicas, pero no tan chicas, ya son sujetas políticas y de derecho: están en las calles, en las redes sociales, en los centros de estudiantes, en las organizaciones sociales y políticas, en la música y el arte, en las radios y en el diseño y se hacen ver y escuchar en todos lados donde están, incluso –y con un rol fundamental– en las mesas de sus casas.
Las chicas toman la palabra. Y ponen el cuerpo. Buscan ser más libres, más gozosas, esquivar los cuerpos uniformados, gritarle al acoso callejero, reclamar por sus amigas, tener sexo sin el fantasma de la clandestinidad del aborto. Son protagonistas de la revolución de las hijas. Y son las dueñas de un feminismo que busca en la felicidad un horizonte donde el tiempo y el territorio son por todas, y por ellxs, una forma de socializar el goce y colectivizar las demandas. Las protagonistas son las jóvenas y escriben su propia historia.
Relectura: 4,5/5⭐ Ahora que vuelvo a leer este libro 2 años después de la primera vez, entendí y disfrute mil veces más el libro. Es un libros que recomiendo si tienen ganas de saber más ya sabiendo algo, no lo considero para nada un libro para empezar en el feminismo (y menos si sos muy chicx) ya que usa palabras y hablan de experiencias que no explican porque dan por hecho que entendés. Por eso siento que es un libro ideal para releer mil veces, siento que siempre que lo vuelva a leer voy a aprender algo nuevo, o voy a ver las cosas de otra manera. También me gusta que sean varios relatos por distintas personas con distintas realidades, edades, etc. bastantes cortos en general, ya que hace que no sea una lectura pesada, igualmente es un libro que te deja pensando todo el tiempo, y que se puede leer en un día, pero que no lo disfrutarías al máximo, ya que lo más importante (por lo menos para mí) es leer todo con cuidado y poder cuestionar lo que te dicen, porque el libro está hecho para pensar, va a haber cosas con las cuales te sentís identificade o que estás de acuerdo y otras en las que no Y ESTA BIEN, porque lo más importante es PODER PENSAR POR UNX MISMX. Siento que es un libro que vale mucho la pena, pero que no le pongo 5/5⭐ porque siento que no es para todas las personas, sino todo lo contrario, es para personas que entienden pero que a la vez les falta mucho por aprender.
Las antiprincesas crecieron y dejaron de esperar ser besadas por un príncipe para despertarse de un sueño de un siglo, de sufrir el miedo de cruzar por el bosque y de cargar una coronita en la cabeza que achataba sus sueños. El pañuelo verde, de la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito en la Argentina, se colgó de las mochilas y entró a las aulas, viajo en colectivos (bus), se reconvirtió en un símbolo de complicidad en las plazas y se vistió de aullido de poder en los puños de nuestras compañeras. Ya son sujetas políticas y de derecho, están en las calles, en las redes sociales, en los centros de estudiantes, en las organizaciones sociales y políticas, en la música y el arte, en las radios y en el diseño y se hacen ver y escuchar en todos lados donde están, incluso -y con un rol fundamental- en las mesas de las casas. Las chicas toman la palabra. Y ponen el cuerpo, buscan ser más libres, más gozosas, esquivar los cuerpos uniformados, gritarle al acoso callejero, reclamar por sus amigas, tener sexo sin el fantasma de la clandestinidad del aborto. Son protagonistas de la revolución de las hijas ... Sin las jóvenes y escriben sus propia historia . Literatura feminista por Nadia Fink y Laura Rosso.
Me gustó la manera en la que está escrita el libro, la composición está realizada por varias autoras, lo cuál considero que me resulto más rápido de leer (además de que es un libro relativamente corto). No tiene un lenguaje complejo, al contrario, es bastante sencillo (lo cuál me genera cierta discordia, pero a la ves considero que es oportuno para las personas que, o están comenzando con la lectura, o no están muy informadas sobre feminismo). Coincido con varias críticas que leí, para poder comprender y disfrutar el libro tenés que tener, aunque sea una idea básica de feminismo, sin dudas está escrito para personas que comprenden el tema. A pesar de eso, lo veo un libro muy interesante (con muchos puntos de vista, mucha información, etc). No lo consideró uno de mis libros favoritos sobre feminismo, pero si lo veo como una buena opción para leer algo ligero y sencillo si te interesa el tema. Es un libro muy diverso, eso sí, eso fue lo que me atrapó y llevo a que quisiera leerlo. Destacó a las autoras Ofelia Fernández (quién además es la diputada más joven de Latinoamérica) y a Manu Martínez (sobre todo con su texto respecto a la diversidad de los cuerpos).