Lina Meruane selecciona, reordena con atrevimiento y prologa a la Premio Nobel de Literatura, permitiendo leer de nuevos modos una poesía que ostenta el rango de lo clásico. «La poesía dialogante de la Mistral reniega del poder del territorio, entabla una relación fluida con la tierra y nos deja como legado la posibilidad de acabar con los viejos modelos de sociedad», dice Meruane en su prólogo.
Y en efecto aquí vemos cómo la rebeldía, la extranjería, la incomodidad y la aspereza son los ejes de una poética singular, poderosa, que no sólo ha resistido el paso del tiempo, sino que ha sabido dejarse leer de distintos modos.
Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga (pseudonym: Gabriela Mistral), a Chilean poet, educator, diplomat, and feminist, was awarded the Nobel Prize in Literature in 1945 "for her lyric poetry which, inspired by powerful emotions, has made her name a symbol of the idealistic aspirations of the entire Latin American world." Some central themes in her poems are nature, betrayal, love, a mother's love, sorrow and recovery, travel, and Latin American identity as formed from a mixture of Indian and European influences.
Me encanta esta antología de Lina Meruane (quien es una ídola y a quien admiro mucho), porque muestra otra cara de Mistral. Nunca había sabido por donde entrarle, y este libro me dio un poco más de idea de por qué tiene la importancia que tiene. Como anécdota, sé que Rosario Castellanos estuvo influenciada por algo de trabajo de Mistral, aunque no me parece que se note en e resultado. Igual confieso que los versos medidos me cansan un poco, siento que el trabajo se queda en el medir, y no en lo que quiere expresar. Pero tiene imágenes preciosas, y muestra una cara distinta de una poeta tan conocida y celebrada.
Desde el colegio que no leía a la Mistral y en realidad nunca la había leído con tanta profundidad como lo hice con este libro. Me encontré con otra poeta, una mujer intensa, que vivió lejos de los mandatos de su época, que observó y amó mucho su tierra y la vida, rebelde, única e infinita. El trabajo de Lina Meruane en esta antología es impecable, los poemas que eligió y la forma en que los ordenó, te hacen entrar a la Mistral de una forma íntegra y redondita. En algún momento la métrica y las rimas me agobiaron un poco, pero una amiga me recomendó leer los poemas en voz alta y cambió mucho, fue muy muy lindo leerlos así! “El dolor de toda carne se llama ausencia”. Mis favoritos: La otra, La que camina, La calcinada, La celosa, La abandonada, El ruego, Aniversario, Adiós, Cosas, Paisajes de la Patagonia, Volver, no.
Pase de no saber nada de la vida real de la Mistral a querer saber todo de ella, y siento que escoger este libro como mi primer acercamiento a su poesía ha sido la mejor de las decisiones, he leído poemas que me han dejado impactada, otros que no he entendido y otros que quisiera releer para no olvidarlos más, manso viaje este libro.
No pude pensar en un pendiente eterno así que simplemente volví a leer un libro de Gabriela JAJAJA Me gustó mucho la recopilación que se hizo para esta antología y las divisiones que propone Lina Meruane, que permite explorar distintas versiones de Mistral. El tema del terruño, la añoranza del hogar abandonado, se presenta en muchísimos de los poemas seleccionados. Una persona que lleva su tierra consigo adonde sea incluso aunque esta haya sido ingrata con ella. Se explora el amor, la mirada a la mujer, los sentires. Me da risa que a muchos les canse la métrica. A mi me gusta mucho porque me imagino los poemas como canciones. Y bueno ya todos saben que amo a Mistral así que 5 estrellas obligatorias
[…] “a veces no nos hallamos aunque seamos las mismas.
Somos viejas, somos mozas y hablamos hablas latinas o tártaras o espartanas con frenesí o con agonía y los dioses nos hicieron dispersas y reunidas.
[…] las más duras son Déboras y las más tiernas Rosalías y así erguidas o cegadas todas una sangre misma se nos rasga el secreto de las sin razón venidas”.
Hermosa compilación. Mis poemas favoritos: - Marías II - Las que caminan - La calcinada - La danzadora - La trocada - La fervorosa - La enclavada - La huella - La celosa - Aniversario - Paisajes de la patagonia - Volver no - El fantasma
“Renegadas” es una propuesta de la editorial Lumen que nos invita a redescubrir a Gabriela Mistral cogidos de la mano de Lina Meruane quién selecciona, reordena y prologa este libro proponiendo una mirada nueva y refrescante a la obra de la Premio Nobel de Literatura.
"En todos los lugares he encendido con mi brazo y mi aliento el viejo fuego; en toda tierra me vieron velando el faisán que cayó desde los cielos, y tengo ciencia de hacer la nidada de las brasas juntando sus polluelos. Dulce es callando en tendido rescoldo, tierno cuando en pajuelas lo comienzo. Malicias sé para soplar sus chispas hasta que él sube en alocados miembros."
"Él se parecía al viento en que es de todos y de nadie. Cuando me acuerdo de su amor de la befa del viento me acuerdo. Me besó como besa el viento con boca mojada en marismas, en salinas y cañaverales, y yo quería un hombre, no un viento."
"Se cansa cuanto camina, cuanto alienta, cuanto es vivo, y no se rinde ese fuego, de clavos altos y fijos. Junto con los otros sueños, el sueño suyo Dios hizo y ella no quiere dormir de aquel sueño recibido. La pobre llama demente violento arde y no cansino"
"Te devuelvo por mis mayores formas y bulto en que me alzaron. Riégame así con rojo riego; y ponme a hervir dentro de tu caldo. Emblanquéceme u oscuréceme en tus lejías y tus cáusticos. ¡Quémame tú los torpes miedos, sécame lodos, avienta engaños; tuéstame hablas, árdeme ojos, sollama boca, resuello y canto, límpiame oídos, lávame vistas, purifica manos y tactos! Hazme las sangres y las leches, y los tuétanos, y los llantos. Mis sudores y mis heridas sécame en lomos y en costados. Y otra vez íntegra incorpórame a los coros que te danzaron, los coros mágicos, mecidos sobre Palenque y Tihuanaco."
"como el cardumen de oro sube a flor de mar arrebatado y van las grandes anacondas subiendo al silbo del llamado!"
Te doy mi amor, montaña mexicana; como una virgen tú eres deleitosa; sube de ti hecha gracia la mañana, pétalo a pétalo abre como rosa. ... Está tendida en la ebriedad del cielo con laxitud de ensueño y de reposo, tiene en un pico un ímpetu de anhelo hacia el azul supremo que es su esposo. Y los vapores que alza de sus lomas tejen su sueño que es maravilloso: cual la doncella y como la paloma su pecho es casto pero se halla ansioso."
"Se tienen y no se dejan aunque vayan empujadas, a mar, a sierra, a desierto y corran a la muerte hondeadas. De dormidas no se sueltan y blanquean del ir sonámbulas."
"Y me duermo la siesta blanca junto a la cría en tendedero de los gusanos de seda casi salidos de mi pecho. En mi frente que arde pongo la hoja de cuatro dedos de la biznaga coquimbana que cojo húmeda y entrego seca. Al otoño en los olivares, agazapado anda mi cuerpo recogiendo aceitunas negras en refajo color de fuego. Y mascando las postrimeras, de aceite eterno me sustento y como el quechua feo y dulce mi alma es de oro, con labios negros. Me arrimo a pechos otoñales, a mi Montaigne, al Fray Luis bueno y en su olor de manzanas viejas perdono vivos, perdono muertos. Y morir me parece fácil como inclinar el tonel lento del suave aceite, y que se vaya sin más rumor que el de mi aliento."
"Sosiega de una vez, cierra los ojos, llama tu sueño."
"El viento Norte viene levantándose, ladino, y aunque es más viejo que Abraham, así comienza de fino, y si no se apura el paso, ya nos coge el torbellino y somos, dentro del Loco, un frenético, un zarcillo, un volantín con que juega hasta que cae vencido y se devuelve a sus antros, también él roto y vencido. —Mamá, pero te has trepado a donde el viento es indino. —Porque yo me envicié en él como quien se envicia en vino, trepando por los faldeos, siguiéndolo por el grito. Yo no era más, era solo su antojo y su manojillo y a mí me gustaba ser su jugarreta sin tino y en donde estoy; todavía le llamo, a voces, «mi niño»… ¿Sabes a qué baja el Loco? Baja a cumplir su destino. —Él no sabe nada, mama, y hace, no más, desatinos. Zamarreaba nuestra casa como si fuese un bandido. Ninguno entonces dormía y era como el Anti-Cristo. —Te tiras al suelo como si pasase el Diablo mismo, ¡ay, mi zonzo novelero! Tapa tus orejas hasta que cruce mi Loco suelto, pero déjalo que a mí me cante en Loco divino. Porque, sábelo, nosotros poetas de él aprendimos el grito rasgado, el llanto."
"En montañas me crie con tres docenas alzadas. Parece que nunca, nunca, aunque me escuche la marcha, las perdí, ni cuando es día ni cuando es noche estrellada, y aunque me vea en las fuentes la cabellera nevada, no las dejé ni me dejaron como a hija trascordada. ... Oye, ¿y no te daban miedo? —No. Yo les decía «mamas». Había una mama azul, otra como amoratada. A los cuerpos y a las almas y sin mecida nos mece como los brazos de la aya y después del medio día fuerte de esencia voleada, viene una tarde de treinta montañas amoratadas y llega una noche que por densa y consumada libera el alma, la toma y en lo Eterno la amamanta."
El esfuerzo del lector por entender las imagenes un tanto oscuras es proporcional al estado de profundidad y nostalgia en el que se entra posteriormente. Gabriela Mistral me dejó meditando largamente en varios poemas, algunas veces con éxito y otras en las que me costó interpretar ciertas figuras (por ejemplo, "Madre", "montañas", "Ángeles").
La infancia, un país del que solamente se tienen destellos, paraíso o infierno, tierra o desierto. Tan llevadero y fácil de extraviar. Pareciera que la promesa o el destino del hombre, es retornar a ese lugar feliz. Allí veo un acto de fé, el sentido de la experiencia mística en la poesía de Mistral.
"Puertas", "País de la ausencia", "el Regreso", "Jardines", "Nocturno del descendimiento" y "Sonetos de la muerte" fueron los poemas que me quemaron.
Esta antología está magníficamente curada, Lina Meruane (a quién también admiro mucho) dispuso los poemas de una forma que tiene sentido y que emociona mucho. Esta Mistral es distinta a la que nos enseñaron en el colegio; es muy intensa, muy apasionada, rompe las reglas impuestas por su época. Ama la tierra y recorre el mundo, errante y orgullosa de sus raíces indias. Será que soy un poco floja, pero el verso medido se me hace más difícil de leer y me cansó a ratos. Eso no hizo que lo disfrutase menos, pero sí logró que releyera una y otra vez las estrofas preciosas.
Cuando lo empecé en 2019 no lo llegué a terminar porque se me acabó el préstamo de eBiblio. Lo dejé pasar hasta que hace una semana lo volví a solicitar y lo empecé de nuevo. Todavía soy muy nueva en la poesía y Gabriela Mistral es muy métrica con lo que me ha costado mucho llegar a profundizar o conectar con su obra. Sí que me ha gustado el sentido de sus versos y el orden que selecciona quien creó la antología. Estoy segura de que si lo releo dentro de unos años lo disfrutaré más.
Leído despacio, uno, dos poemas al día como mucho. De noche, antes de otras lecturas. La primera parte "Muchachas sin reino" me encantó.
Suena tranquila, sosegada, triste.
Ahora trabajaré en los poemas. Los desmenuzaré un poquito.
También veré como he cambiado yo: hace 10 años leí otra antología suya. Ahora, como parte del trabajo, compararé que me llamó la atención entonces y que lo ha hecho ahora.
Sosiego, que no paz, lentitud, te lleva despacio, sin correr, a su Valle del Elqui.
aquí un pequeño extracto de lo que fue la otra Mistral, la apasionada, la reticente, la abandonada, la trascordada, la renegada, la amante de la naturaleza, del paisaje de su chile eterno; la que ama y recuerda y odia con igual intensidad, la amante de mujeres, la que extraña a su madre día a día y noche a noche, la intensa cuyos huesos se rompen y se enmiendan “el dolor de toda carne se llama ausencia”
5 estrellas por Gabriela Mistral, 5 estrellas por Lina Meruane y 5 estrellas por la literatura hispanoamericana escrita por mujeres. Ya está. Adiós.
Así somos como son cimbreando las palmas: apenas las junta el gozo y ya se separan. Gracias del pan, de la sal y de la pitahaya, del lecho que olía a mentas y la noche «hablada». La garganta más no dice por acuchillada; no ven la puerta los ojos cegados de lágrimas.
Yo tengo una palabra en la garganta y no la suelto, y no me libro de ella aunque me empuja su empellón de sangre. Si la soltase, quema el pasto vivo, sangra al cordero, hace caer al pájaro.
-En ‘Una palabra’
En los momentos más altos, los versos de Mistral son 🔥 puro, pero creo que el orden antológico no le hace tanto favor
Muy fan de esta antología y el trabajo de Lina Meruane. El orden permitía crear historias en tu cabeza, completar otras formas y ver otras Gabrielas distintas a las contadas usualmente.
Me gustó conocer a una Gabriela Mistral combativa, con un discurso contra la discriminación sufrida como mujer, maestra rural y normalista y sobre todo como habitante del interior Gabriela es sin duda la chilena más amada por todos