Por sobre los retratos de jefes horribles e inolvidables (en el peor sentido), este libro es un ensayo originalísimo y oportuno sobre la diferencia entre dejar huella o un tendal de heridos a la hora de gestionar.
En el profuso mundo de las teorías de management, el liderazgo ocupa un lugar central. La mano del líder se nota en la gestión y en los resultados. Y tanto que la principal causa de renuncia se debe a los malos jefes. La impericia en la jefatura se paga muy merma de productividad (la toxicidad en cualquiera de sus expresiones nunca genera algo bueno), pérdida de talentos y, lo que es peor, contagio de las características del antilíder a la empresa.
El contexto es desafiante y las organizaciones están hoy en un punto de inflexión. ¿Qué invita al compromiso? ¿Cómo se combinan motivación, resultados y ganas de pertenecer?
Los monstruos organizacionales abundan, dice el autor. Los hay bestiales, tóxicos, psicópatas, narcisistas, maquiavélicos, brutos, cortoplacistas y de madera emocional, y hay que entender con quién se está lidiando para no caer en sus redes.
Lenguaje básico y poca argumentación basada en datos concretos. El autor repite muchas veces lo mismo y se queda enredado en describir a los malos líderes, sin ahondar más en qué se puede hacer para mitigar sus efectos negativos en las organizaciones. Me pareció un poco aburrido y simplista por demás.
Bueno libro!! Habló de forma clara y básica sobre un tema muy importante. Pero esperaba que el autor desarrollara mas sobre cómo manejar la relación con los anti líderes, tornando la lectura un poco aburrida a veces.