“¿Sabes lo que es perder a un padre…?”, pregunta y se pregunta Arturo, quien acaba de perder a su propio padre. ¿Cómo puede uno emborracharse hasta morir? Ausencio murió ahogado en su vómito de borrachera en el jardín de su casa y su entierro es la escena que abre la novela. Arturo, hijo de padres oaxaqueños, fue testigo durante su niñez y juventud de las múltiples intoxicaciones etílicas de su padre, tirado en el suelo, vomitando, no recordando nada, no haciéndose cargo de nada. Tanto rechazo y dolor le causaron esas imágenes que prometió, años atrás, jamás en su vida emborracharse. Sin embargo, la muerte de Ausencio, su voz desde "las tinieblas subterráneas" que dice, "Arturo, hijo, hijo mío, ayúdame..." lo atormentan y, sin darse cuenta, se emborracha. Una y otra vez.
“Ausencio” es la historia de un hijo y su padre; la de un hombre que duela la ausencia de su padre en vida, su presencia en la muerte. Es la historia de un hombre que cae en lo que siempre rechazó y temió. Su voz poética, en primera persona y en presente nos sumergen en sueños, recuerdos, fantasías y realidad que se mezclan y confunden. “Ausencio” es la historia de un hijo que rechaza lo que su padre siempre fue y que un día lo reconoce en sí mismo al mirarse al espejo.
Increíblemente bien escrita, breve y potente. Muy Luna-Saturno en Piscis.