Relato autobiográfico de apenas 100 páginas aunque no por ello exento de intensidad. Dividido en dos partes, la primera, a modo de introducción en la historia y puesta en contexto, gira en torno a un sueño donde la protagonista se encontrará con una muerta "muy especial". En la segunda, la autora ya se desnuda por completo y nos relata sus sufrimientos en una tóxica relación. Maltrato, violencia de género, dominación psicológica, dependencia... e incluso un episodio de violación anterior a esta relación.
Es un relato amargo, que te araña el alma, cierto, pero que en ningún momento cae en sentimentalismos. Hay calidad en la narración, y mientras lo leí y haciendo honor al título, sentí el peso del dolor en el aire. Si algo tengo claro, es que todo libro que tiene la capacidad de remover sentimientos es una lectura necesaria.
Segundo libro de Tránsito y segundo acierto de una editorial que poco a poco va definiendo su estilo y dejando claras sus intenciones.
"¿Cuándo?, preguntaba yo a veces. Lanzaba esa palabra, ¿cuándo?, al aire. Y los dos espejos gemelos no reflejaban nada, nada salvo ese movimiento del ¿cuándo? en el aire, desde mis labios hasta ellos.
¿Cuándo?, decía yo, queriendo decir: ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo nos sostendrán los libros, el amor? ¿Hasta cuándo serán los libros y el amor más fuertes que esta frase: "Un día acabaré por matarme?"
Pero él, él respondía: ¿Cuándo? No lo sé. Un día que no estés aquí, que hayas salido, acabaré por matarme.
El aire acogió esta frase. El aire conserva su memoria. La memoria del aire conserva todos nuestros gestos, todas nuestras palabras y hasta los gestos y las palabras a los cuales terminamos por renunciar."