Es un libro que todos los que nos hacemos preguntas sobre feminismo deberíamos leer, no porque conteste la pregunta sobre el feminismo, sino porque nos lleva a otra pregunta: la feminidad.
Anna Pagés toma como referencia a Diotima, presente a través de Sócrates en “El banquete” y en un momento tan pertinente, en el que por todos lados se habla de la voz y la visibilidad de las mujeres, nos lleva a recorrer distintas historias de distintas mujeres formulándose la pregunta sobre la feminidad y la filosofía. La definición de feminidad viene dada en forma de pregunta abierta, como un concepto que si bien en parte es heredado se construye desde la singularidad de cada mujer (a diferencia del feminismo que habla de colectivos) , una feminidad como concepto que se modifica históricamente, que cambia de interpretación dependiendo del papel de cada mujer y sus preguntas.
Un punto interesante es la reflexión, que precisamente parte del diálogo de Diotima con Sócrates, se hace frente al amor, en dos aspectos: como narrativa “…una dialéctica con los hombres como un Otro con mayúscula, extraño, desconocido, protector o temible, pero también adorado y admirado”. (P.51); y, comparado al saber como algo inacabable porque nunca se alcanza por completo.
Desde Diotima, pasando por la anécdota de la joven de Tracia y capítulos enfocados en Martha Nussbaum, Hanna Arendt, Judith Butler y Simone de Beauvoir nos deja planteada la pregunta sobre cómo la filosofía (y la feminidad) deben impugnar los discursos y verdades aceptadas como universales para salirse de las convenciones heredadas y construirlas.
Frases que amé:
- "Aunque podamos comernos las palabras, la voz no es masticable".
- "El saber está vivo cuando se puede decir en voz alta".
- “La feminidad será lo más extraño dentro de las vidas concretas en marcha. Para ser escritas deberán exiliarse de la tradición y hacer aparecer otra textualidad. Una cosa es la tradición (que señala para lo femenino el amor, la maternidad, la devoción, la disponibilidad o la paciencia, la asertividad y el género) y otra muy distinta es de qué manera, a partir de este marco tradicional inevitable (aunque sí actualizable) es posible buscar un modo de revivir un relato autorreferencial. No se produce la viviencia de la feminidad sin una tradición o marco de significación que preexista a ella.”
- "Una mujer no dice qué hay que hacer: subraya lo indecible del discurso, alojado entre líneas, no explícito, ni evidente aunque esencial."
- "Diotima dijo que de hecho el amor es un demon, siempre a medio camino entre los dioses y los mortales".
- "No hay una literatura femenina sino una necesidad femenina de hablar de ciertos temas".