Todos los libros que he leído de D.E. Stevenson hasta ahora (y han sido unos cuantos) eran historias de entreguerras y, sobre todo, de posguerra. Sin embargo “Spring Magic” sucede en pleno bombardeo de Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Es este bombardeo lo que permite a nuestra protagonista, Frances, escapar de sus tíos quienes la recogieron cuando murieron sus padres, siendo ella muy pequeña, y que, aprovechándose de la naturaleza dulce y callada de su sobrina, la tuvieron como una especie de empleada sin sueldo. Pero gracias a la astucia del médico de la familia consigue unas merecidisimas vacaciones en Escocia mientras sus tíos huyen al campo.
Frances se enamoró de un cuadro del pueblecito de Cairns que vio en la Royal Academy y por eso decidió que este era su destino. Al poco de llegar traba conocimiento con las pintorescas gentes del lugar y con las esposas de tres oficiales del ejército que acampa en en los alrededores no mucho después de la llegada de la propia Frances. Con la guerra de fondo, este destacamento consigue que sus miembros más jóvenes salgan del entorno belicoso dado que Escocia está muy lejos de Londres y aún más de Bélgica y Francia, pero en cualquier momento la ofensiva alemana podría llegar aún tan al norte y, por supuesto, no pueden bajar la guardia. Es una paz a medias para ellos. Así anda la situación en la zona cuando Frances conoce al capitán Guy Tarlatan, un atractivo oficial que aún está soltero, aunque se dice muy solicitado por la hija de un coronel. Eso no impide que nazca una amistad entre los dos, ya que en principio no entra en la cabeza de Frances el matrimonio… pero cerca de la posada donde se aloja hay un manantial “magico” (lo que da nombre al título, spring significa manantial además de primavera) cuya leyenda dice que la muchacha casadera que beba de sus aguas se casará antes de que termine el año.
Me maravilla que, libro tras libro, Stevenson sea capaz de crear tantos personajes tan diferentes entre si. Como sus historias mundanas particulares les hacen únicos y cómo nacen y mueren amistades y amores entre las páginas de sus libros. A pesar de que siempre vemos el mundo a través de la experiencia vital de una protagonista absoluta, casi siempre ceden la luz a otros personajes, como si fueran meras espectadoras y en “Spring Magic” este aspecto también se cumple.
Una vez más D.E. Stevenson nos regala un relato chispeante, agradable y capaz de conseguir que el lector se evada de su propia realidad, que al fin y al cabo ese era su objetivo. Un abanico de personajes pintorescos, extravagantes, divertidos, amables y misteriosos pueblan Cairns con sus casitas de pescadores y sus gentes sencillas. Frances y el batallón llegan allí como un vendaval pero se integran muy bien con los habitantes del pueblecito y el resultado es una comedia romántica en más de un sentido y ligera, cuyas páginas vuelan. Antes de que el lector se de cuenta, el libro se termina y deja un sabor agradable al paladar literario. DE Stevenson es, la mayor parte de las veces, un lugar feliz. Una amiga que nos acompaña y nos cuenta historias preciosas y encantadoras como solo ella puede. Un soplo de vida para quien más lo necesite, siempre.
D.E. Stevenson se casó en 1916 con el Mayor James Reid Peploe, quien sobrevivió a la Primera Guerra Mundial. Cuando la Segunda Guerra estalló, el matrimonio se mudó a Moffat, en Escocia. Por tanto no sería de extrañar que la autora pusiera mucho de su propia experiencia en este libro, tanto por ser esposa de militar (tema tratado en el libro) como el recogerse en un pueblecito remoto.