Políticas del sufrimiento y la vulnerabilidad reúne diversos ensayos sobre vida y política a fin de poner en juego la potencia resistente de la vulnerabilidad humana y el no-poder-querer-más. Si los canales de gestión del sufrimiento y la vulnerabilidad (medicalización y psicologización, institucionalización, literatura de autoayuda, etc.) aspiran a reparar individualmente los desajustes del sujeto autoproductivo e imposibilitan su visibilidad, ¿es posible apropiarse de ese sufrimiento para convertirlo en un arma política? ¿Podemos hacer de la vulnerabilidad común una fuerza compartida? ¿Qué papel pueden jugar los profesionales del campo social y de la salud en la articulación de una "gramática política" capaz de abrir espacios de intervención colectiva? ¿De qué forma podríamos impulsar experiencias de politización del malestar social? Estas son algunas de las preguntas a las que intentan dar respuesta los autores de este libro desde perspectivas muy diversas. El objetivo es ofrecer algunas herramientas de análisis para orientar el trabajo social en torno al sufrimiento y la precarización de la existencia, promoviendo, a su vez, un sentido del compromiso que haga de la sostenibilidad de la vida el centro de la dignidad humana.
Menos el último capítulo ("El deseo del educador no es el sacrificio"), que me parece una sarta de lugares comunes y un batiburrillo de ideas sin mucho sentido colocadas de manera contradictoria, el resto del libro me ha parecido alentador, inspirador y profundamente crítico. Me permite pensar el sufrimiento en un marco metodológico actual, de crítica neocapitalista, de contradicción entre normalidad-anormalidad.