Siempre quise ser lector. Siento la escritura como un acto secundario, aleatorio, en mi caso prescindible, pero creo que no podría vivir sin leer. La lectura es un acto solitario; sin embargo su consecuencia lógica es el impulso de compartirla con otros, de tomar a un amigo por el brazo y llevarlo a ese pasaje que tanto nos conmovió, nos iluminó, nos llenó de azoramiento o felicidad. Este impulso nació una tarde inconcebiblemente lejana, alrededor del fuego, cuando empezamos a contar historias para compartir nuestras experiencias con otros, y también aprender de sus experiencias. Hoy seguimos contando historias, seguimos escribiendo y leyéndolas por esas mismas razones.
A.M.
Esta selección de textos, hecha por el propio Alberto Manguel, se publica en ocasión de la entrega al autor del Premio Internacional Alfonso Reyes 2017.
Alberto Manguel (born 1948 in Buenos Aires) is an Argentine-born writer, translator, and editor. He is the author of numerous non-fiction books such as The Dictionary of Imaginary Places (co-written with Gianni Guadalupi in 1980) and A History of Reading (1996) The Library at Night (2007) and Homer's Iliad and Odyssey: A Biography (2008), and novels such as News From a Foreign Country Came (1991).
Manguel believes in the central importance of the book in societies of the written word where, in recent times, the intellectual act has lost most of its prestige. Libraries (the reservoirs of collective memory) should be our essential symbol, not banks. Humans can be defined as reading animals, come into the world to decipher it and themselves.
De esos nombres que sabes que tienes que leer, y bueno, cargas los libros en tu mudanza y simplemente no te das el tiempo, no te acomodas para leerlos; en espera --te mientes diciéndote: en búsqueda-- del mejor tiempo posible para dedicarles una buena lectura.
No termino por comprender el maldito capricho con el cual leo, puede ser el peso del libro, físico, el papel que tiene esa edición, el tema, o las otras lecturas que esté llevando en ese mismo periodo.
Leo en la contraportada: “Siempre quise ser lector. Siento la escritura como un actor secundario”, y sí, eso. Hace unos años me propuse leer y escribir sobre lo leído. De unas semanas para acá, solo leo y acumulo estas notas para después. Ya suman trece comentarios pendientes. Me siento a escribir y nada sale. Estrés, problemas, trabajo, la hija, la esposa, la vida que simplemente tiene una agenda aleatoria y caótica, un orden que ignoramos por más que nos afanemos en las agendas y el Google Calendar.
“La sociedad de consumo no tolera lectores, verdaderos lectores: quiere solamente bibliodiletantes, consumidores de papilla, personas convencidas de que no son lo suficientemente inteligentes para leer literatura llamada seria. Esa es otra forma de censurar los libros: hacernos creer que no los merecemos.” (55)
Tanto con Rebeca como con Jorge, y siempre con mamá, surge la plática sobre la “acumulación” de los libros, sobre el tiempo que le dedicamos a encerrarnos entre las páginas de algo escrito. No es la acumulación por acumulación, no es tener libros por tenerlos, por favor, tampoco es una búsqueda de conocimiento; no me siento más inteligente con cada libro que leo, al contrario, creo que soy más consciente de mi estúpidez, de mi estulticia, de la pendejada de creerme único en el mundo.
Alberto Manguel recibió de manos del Bronco el Premio Internacional Alfonso Reyes 2017.
Tristeza y felicidad. Tristeza porque qué jodido que esa persona te de un premio “literario”; felicidad porque espero que le hayan dado un buen varo a Manguel, lana que le ayude a pagar sus cuentas, a poder tener cierta holgura para que siga leyendo y escribiendo.
Esta pequeña compilación de algunos de sus más recientes conferencias y artículos son todo un homenaje a la lectura, a la escritura, a la literatura, como una buena herramienta para gastar el tiempo mientras nos llega la muerte, ¿porque qué diablos puede significar estar vivo sino esperar la muerte?
Sus referencias, más que cultas, son clásicas: Mary Shelley, Shakespeare, Kafka, Proust… y obvio, Collodi, sobre quien, se avienta una lectura envidiable de su Pinocho; y es que, eso es otro campo de juego, no solo leer las obras, sino las lecturas de otras personas, y sus escritos sobre esas lecturas.
No pretendo que todo mundo lea, para nada. Que cada quien haga lo que le venga en gana. Yo, seguiré leyendo todo lo que pueda. Leyendo y releyendo y volviendo a leer.
Leer ensayos para mí es algo muy nuevo, en especial requiere mucha concentración, por qué no es lo mismo ir leyendo historias y formar tu criterio a intentar entender criterio ajeno. Fue de vdd algo muy disfrutable, en especial el último capítulo de lector ideal lo goce muchísimo. De lector a lector, lo recomiendo mucho