Aragonés y Evanier se dan un pequeño autohomenaje y retoman a Groo en historias más o menos autoconclusivas, cada una centrada en el reencuentro con uno o dos personajes secundarios. La excusa que hay detrás (una niña que busca a su padre) es simplemente eso, una excusa, para enhebrar el caos y destrucción habituales cortesía de la estupidez de Groo. Es difícil esperar a estas alturas una nueva "La vida de Groo", "La muerte de Groo", "La isla felicidad"... Pero entre algunos gags muy vistos hay páginas bastante divertidas (el capitán Ahax, Groella). Además el dibujo de Aragonés, más suelto que nunca, nos sigue ofreciendo multitud de detalles para deleitarse, como esas dobles páginas para disfrutar con los armageddons que desata el bárbaro. Sin embargo el precio que le ha puesto Planeta, por encima de 30 euros, pone todo esto en cuestión. No llega al nivel de ridículo de esos tebeos Disney creados en Europa, pero ahí le anda.