Gibraltar, Ceuta, Melilla, Andorra, Olivenza, Llívia o Rihonor de Castilla forman pequeños territorios frontera en los confines de España. Extraños, marginales y, algunos, insignificantes, en ellos se resumen y agrandan los conflictos y los dilemas nacionales. Todos tienen en común su anacronismo, su vocación de lugar molesto que estropea la armonía de los mapas. Son rescoldos fríos de un país hecho de guerras civiles desde las primeras imaginaciones romanas y que siempre se quiso frontera.
Sergio del Molino nos lleva a pasear con él por estos enclaves en busca de razones para la convivencia en un momento en el que a muchos les cuesta encontrarlas.
Sergio del Molino (Madrid, 1979) es autor de La hora violeta, novela por la que recibió el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2013 y el Premio Tigre Juan 2013, entre otros, y que ha sido traducida a varios idiomas. Desde su debut literario, en 2009, ha publicado la colección de relatos Malas influencias (2009), el ensayo literario Soldados en el jardín de la paz (2009), una antología de sus textos periodísticos más personales, El restaurante favorito de Nina Hagen (2011), la que fue su primera novela No habrá más enemigo (2012) y Lo que a nadie le importa (2014), que anticipa en clave narrativa algunos temas que aparecen en La España vacía, su primer gran ensayo.
Sergio del Molino ha vuelto a escribir un gran ensayo en la senda de su "La España vacía" y dónde repite esa excelente mezcla de ensayo, literatura de viajes, y reportaje que lo llevó a la fama. Tras visitar diversos "territorios frontera" a lo largo y ancho de la geografía española, ha acabado escribiendo un fabuloso alegato en contra del nacionalismo. He disfrutado especialmente con la lectura del capítulo dedicado al Rincón de Ademuz, lugar de origen de mi abuelo paterno, y dónde pasé veranos muy felices en mi infancia. Me ha emocionado leer sobre su encuentro con los maquis Remedios Montero ("Celía") y Florián García ("El Grande") a los que tuve la fortuna de conocer en persona, y escuchar de su propia voz el emocionante relato de sus vidas, con sus tragedias y aventuras tan ligadas a la cruel historia reciente de nuestro país y continente. Sergio del Molino aprovecha el capítulo dedicado a Ademuz para escribir sobre las tesis nacionalistas e historicistas defendidas por Joan Fuster en su "Nosaltres els valencians" un libro cuya lectura me provocó en su momento un gran espanto por su pensamiento manifiestamente monstruoso. Desde entonces nunca he podido entender como la izquierda progresista y valencianista ha hecho suyas unas tesis tan etnicistas, segregadoras, y en ultima instancia racistas, y además sustentadas por una historia-ficción que es simplemente ridícula. Para Fuster, los ademuceros, y otros valencianos castellanohablantes, son valencianos de segunda ("els altres valencians"), y ni todos los eufemismos que emplea pueden esconder el desprecio que muestra hacia ellos. A Fuster le hubiera encantado vivir en un patria puramente catalana y limpia de elementos castellanos, aragoneses y murcianos. Cómo me gustaría que ensayos como los de Sergio del Molino hagan ver a cada vez más ciudadanos la importancia de dar la espalda a ideas tan retrógradas y dañinas y abrazar los principios ilustrados de igualdad y libertad tan indispensables para la convivencia entre ciudadanos y el correcto funcionamiento de la democracia.
Questa è una delle letture del 2019 che mi porterò dentro - cosa curiosa: finora l’ho detto di due saggi, devo aver avuto dei problemi con la narrativa, o forse ne leggo troppa… Sergio Del Molino è uno scrittore formidabile e si nota quando scrive saggi. Qualche anno fa aveva pubblicato La España Vacía (ho scoperto poi che in Italia è uscito in traduzione per Sellerio) che pur avendo letto io a spizzichi e bocconi, penso sia un libro geniale sullo spopolamento del territorio interno del Paese. Questo Lugares fuera de sitio analizza gli anacronismi geografici che resistono imperterriti alla normalizzazione che di solito, col passare dei secoli, permea anche i territori più restii. Ci sono le enclavi, quelle spagnole in territorio africano (Ceuta e Melilla), quella inglese in territorio spagnolo (Gibilterra), ci sono le città stato come Andorra, ci sono quei posti come Olivenza che sono ancora disputati tra Spagna e Portogallo (da qualche secolo), ci sono i piccoli territori che per un motivo o per l’altro, quando a farla da padrone erano le nobiltà terriere, sono finiti per vicende storiche varie a dipendere poi da città o deputazione provinciali che stanno dall’altra parte del Paese (e ricordiamoci che la Spagna ha un territorio che è 2 volte l’Italia). La prima parte sulla storia delle frontiere e su come i nazionalismi se ne siano appropriate è una cosa che secondo me, andrebbe fatta leggere a scuola. Però tutto il libro merita, con una messa in prospettiva che va ben oltre la lettura valida solo per chi conosce la realtà iberica.
"Contra la visión de los nacionalismos de periferia —catalán, vasco, gallego, etcétera—, España no sería en esta historia una madrastrona empeñada en retener a sus hijos contra su voluntad, sin dejarles ser libres e independientes, sino una madre descuidada y desdeñosa que no presta atención a unos hijos que desean ser parte de la casa y encontrar un sitio en ella".
Lugares fuera de sitio. Viaje a las fronteras insólitas de España, de Sergio del Molino, es un libro que compré más por adoración a su autor que porque me atrajera el tema, he de reconocerlo, y ha sido ganador del premio Espasa de Ensayo 2018.
Este es un ensayo que trata, efectivamente, sobre lugares repartidos por toda la península ibérica y el norte de África, la mayoría de ellos pertenecientes a España, que no están en el sitio que les correspondería por lógica. Por ejemplo, el Condado de Treviño está situado en la provincia de Álava, pero pertenece a Burgos. O Petilla de Aragón, que está en la provincia de Zaragoza, pero pertenece a Navarra. Así hay varios más, pero del Molino solo nos habla de unos pocos, además de otros puntos díscolos que conocemos más como Gibraltar, Ceuta, Melilla y Andorra.
Este podría considerarse un libro de viajes. Es un tema que a mí no me interesa demasiado —más bien poquísimo—, pero su autor es, en mi opinión, uno de los mejores escritores españoles vivos, sino el mejor. Del Molino desde el principio se postula como un feroz crítico de las fronteras, los nacionalismos y las razas —o, mejor dicho, del racismo—.
A través de las páginas, el autor nos va hablando de anécdotas curiosas sobre la historia de enclaves como Gibraltar, donde el tabaco es baratísimo y que se encuentra en una zona geográfica marcada por el narcotráfico, que azota las costas de aquella parte.
Luego pasamos a leer sobre Andorra, un país que ha experimentado una gran evolución económica, hasta el punto de que, al parecer, su PIB casi duplica el de España. En algunos pasajes encontramos ecos de Guerra Civil que coincidieron con mi época adoradora del grupo Jarcha y de su canción Libertad sin ira. Quien no conozca esta canción, no sé a qué espera para hacerlo.
Tras este paréntesis, sí me gustaría destacar que la primera parte —Gibraltar, Melilla, Ceuta y Andorra— me ha gustado e interesado más que la segunda, donde habla de aldeas o villas más pequeñas, desconocidas y, a mi parecer, anodinas. Quizás porque las primeras me pillan más cerca o porque he estado en alguno de ellas como Gibraltar.
Sea como fuere, este es un libro ameno, no dirigido a expertos ni a gente especializada en el tema, ni mucho menos. Es un compendio interesantísimo de esquinas dobladas de nuestro mapa, algunas muy desconocidas. Que me haya gustado ha estado condicionado por mi atracción hacia los libros de del Molino —de él he reseñado La hora violeta, La mirada de los peces y Lo que a nadie le importa, y me han encantado y he leído más—. En definitiva, es un libro con una estructura sencilla y sabrosa que no se hace bola. Ya espero con ansias otro libro nuevo de Sergio, que será La piel y saldrá el próximo 28 de mayo. Hasta entonces...
Cierto es que sobre algunos capítulos me esperaba algo más de historia, de datos y hechos objetivos; pero esta era simplemente mi expectativa y creo sinceramente que el enfoque que le da el autor, que se centra en mostrar el punto de vista local (o lo que el autor entiende como tal), es más que acertado. En particular me parece muy interesante entender cómo ven las poblaciones de esos lugares a esos mismos lugares; en ocasiones con absoluta normalidad frente a lo llamativo que podría resultar la situación vista desde fuera.
Me ha resultado especialmente enriquecedor descubrir que España dispone de más "lugares fuera de sitio" de los que yo era consciente. Asimismo, es ciertamente interesante ver que esta obra me ha generado ganas de visitar todos estos sitios y pasear por sus calles para percibir ese sentir que el autor tan bien describe; y esta atracción no existía en mí antes, así que se la atribuyo por completo a Sergio del Molino.
Una visión de España (y sus gobernantes y sus habitantes) desde las "anomalías" del mapa, que responden a politicas colonialistas o feudales o reformistas con impacto en la configuracion actual de lo que es España. Visión algo descarnada de ese cainitismo tan español, pero -al mismo tiempo- haciendo un esfuerzo por comprender esas esquinas dobladas del mapa, que explican el conjunto.
Un libro ameno, muy bien documentado, bien escrito y sorprendente. Mezcla de forma bastante hábil el conocimiento erudito, con la anécdota algo intrascendente, y su visión particular del país y sus paisanos, con un estilo bastante ágil y que invita a seguir leyendo.
Dan ganas de leer más historia de España para entender cómo hemos llegado hasta aquí. Muy recomendable
Muy interesante ensayo sobre algunos de los territorios fronterizos de España (o "lugares fuera de sitio"), tanto respecto al extranjero como a la región o comarca limítrofe, con pinceladas sobre su origen, historia e idiosincrasia particular, llena de anécdotas, historias y detalles curiosos. Erudito y entretenido a la vez, con la escritura culta, precisa y ágil característica del autor.
Repaso muy interesante sobre cómo los enclaves de España son una parte icónica de nuestra forma de entender nuestro país y nuestra forma de ser. Además, hace un repaso muy interesante sobre los nacionalismos del siglo XIX y post Primera Guerra Mundial. Ojalá más gente con el talante y la honestidad de Sergio Del Molino en este país y todo sería más fácil.
Este es el segundo libro que me he leído de Sergio del Molino (el primero siendo ‘La España Vacía’) y me arrepiento de no haber leído más cosas de él, porque tiene una prosa tan cercana y desenfadada que hace que cuando lo leas estás en una terracita con él echándote un quinto mientras ves la vida pasar. El desde la introducción nos advierte, que este no es un libro de viajes aunque lo parezca, aunque se dedique a desglosar esos ‘lugares fuera de sitio’ que son los enclaves, la Tierra de Nadie dentro de la de todos. Lugares como Gibraltar, Ceuta, Melilla, la Raya, el Condado de Treviño, Llivia... sitios particulares que se han gestado al calor de una cultura mestiza por su situación geográfica. Por ejemplo, si el Pirineo fuera un país, en el se hablarían seis idiomas (castellano, euskera, catalán, francés, aragonés y occitano). Y son estos detalles los que hacen del libro una lectura interesantísima, en el sentido en el que Sergio nos lleva por todos esos lugares, describiéndonos la gente que vive allí, sus razones y sus motivos. Me gusto bastante la explicación de los orígenes de la barriada de El Príncipe en Ceuta (habitada inicialmente por soldados musulmanes que habían servido al Protectorado español y que al ser desmantelado el mismo prefirieron vivir en territorio de la antigua metrópoli, siendo considerados como incómodos esquiroles en el relato de la nación recién independizada), la enloquecida historia del rey Boris I de Andorra, la humildad de Petilla de Aragón (villa que vio nacer a Santiago Ramón y Cajal, reclamado por aragoneses y navarros) y el origen del nacionalismo valenciano. Entre todo eso, ademas, Sergio hace un comentario acerca de la identidad nacional, de cómo se construye, de los mitos que lleva aparejada; y del cuidado que se debe emplear a la hora de hacer uso de los mismos por el riesgo a caer en el etnicismo más rancio.
"Son rescoldos fríos de un país hecho de guerras civiles desde las primeras imaginaciones romanas y que siempre se quiso frontera".
Finalmente me decidí por un Sergio del Molino más accesible que el "Viaje por los enclaves españoles" de 1995, quizás más exhaustivo, como el propio autor reconoce, y supongo que aún en vigor dado lo inamovible de los enclaves por naturaleza. Este sucinto libro de viajes (lo es, a pesar de todo) es una excelente introducción a las curiosidades geográficas que nos rodean y evita caer en clichés (no tan efectivo en refrenarse de sentimentalismos). Es uno de esos textos que da gusto leer en castellano por el amplio dominio de la lengua del autor, si bien en ocasiones raya en lo casi pedante (de lo que es afortunadamente consciente). He encontrado muy acertada la división de los enclaves entre fronteras vivas y muertas y en cuanto a su geografía, permitiendo un hilo conductor que va más allá de saltos entre un espacio y otro. Sin embargo, el deje centralista del autor se deja entrever a lo largo de toda la obra y algunas de las referencias a Euskadi, en particular, me han parecido francamente limitantes y hasta burdas. De todos modos, no sé cómo se podría haber concebido este libro de otra manera; quizás sí debería comenzar con su antecedente de 1995 después de todo. Gracias por permitirme poner más estrellas en mi Google Maps.
Muy buen libro. Aprendí mucho sobre la realidad socio-politica de España que nadie habla. Interesante lo de Ceuta y Melilla, no sabía que perteneciera a España, y sobre todo la situación tan precaria que se vive en ellos. Lo de Olivenza fue bastante particular. Y muy buena la descripción de Gibraltar. La manera de escribir de escritor me gustó mucho ya que profundiza tanto en el contexto histórico hasta el político-social de los sitios que describe. Un ensayo que vale la pena leer y más si eres español.
Un libro de viajes con un claro trasunto histórico-político, un poco o un mucho a la manera de los de Kapuściński, por rincones de Espana que reflejan lo intricado de su historia. Me identifico con los argumentos del autor, aunque a veces se le va la mano vapuleando la idea de España. Muchas pistas para leer más.
Fantástico libro explora las fronteras de España y lo que hay asociado a este concepto, tan usado hoy en día como, creo, poco entendido dada su ambigüedad. Aprendes, y te hace pensar, qué más se puede pedir.
Apasionante, por cómo está escrito y documentado, por todos los lugares que te descubre de manera vívida; te transporta a Ceuta, Melilla, Olivenza y hasta Conde de Treviño, que me pareció un lugar fascinante. Los lugares fósiles son un descubrimiento. Para releer.
Es un libro muy interesante y ampliamente documentado, en el que de una forma amigable y con sentido del humor puedes aprender mucha historia, no solamente la relacionada con estos lugares fuera de sitio.
En el primer capítulo el autor reflexiona sobre las fronteras recordando, por ejemplo, que las que perviven hoy entre España y Portugal o Francia pasan por ser de las más antiguas del mundo. También cita a Stefan Zweig cuando en su último libro "El mundo de ayer", escrito en la pobreza y el exilio y enviado al editor el día antes de su muerte, recuerda que hasta el comienzo de la Gran Guerra en 1914 no existían los pasaportes ni las burocracias de las fronteras y cualquier persona era libre de moverse entre los países de todo el mundo. En el mismo capítulo recuerda la obsesión de Hitler por "organizar" los diferentes estados siguiendo criterios étnicos empezando con la reunificación de todos los alemanes bajo un mismo Reich, anexionándose para ello Austria y los Sudetes. Y, según este criterio, las etnias que no estaban arraigadas a un territorio concreto, como los judíos o los gitanos, debían ser exterminados. A continuación relata historias como el intercambio forzoso de ciudadanos griegos y turcos entre Salónica y Estambul o el reparto de la región de Galitzia entre Polonia y Hungría tras el exterminio de los judíos que históricamente en ella vivían. Comienza el segundo capítulo con el enfrentamiento entre Quinto Sertorio y Cneo Pompeyo Magno, considerado por muchos historiadores como la primera guerra civil en suelo hispano. En los siguientes capítulos entra ya de lleno en materia y desgrana la Historia, y también algunas historias, de los enclaves "fuera de su sitio" que ha considerado más relevantes de entre los 26 que existen en España. Merecido Premio Espasa 2018, una lectura muy amena y altamente instructiva.
Lo mejor que uno puede sacar del libro del cultureta Sergio del Molino es en que estas esquinas dobladas del mapa de España que él nos muestra podemos aprender que no hay una sola españolidad válida. Que los cada nacionalismos (tanto el catalán, como el vasco o el español) nos vende la imagen que él quiere, pero que España se compone de muchísimas visiones de ella diferentes, que cada pueblo y cada rincón del país tiene la suya y ninguna es menos válida que otra. Es evidente, que al repasar 11 puntos de la geografía española, hay capítulos más interesantes que otros. O al menos a mí me han interesado más lo de los lugares que he visitado, por supuesto. (Breve inciso: el capítulo de Gibraltar con el que abre el libro es fabuloso, especialmente si has visitado el peñón). Puede que en momentos la narración se le vaya por los cerros de la historia y habrá lectores que les interese más que a mí. Pero lo mejor del libro es que me he quedado con ganas de visitar todos aquellas esquinas del mapa que Sergio narra y que todavía no conozco. Espero poder hacerlo algún día, con el libro bajo el brazo de nuevo y releyendo los pasajes por los que vaya andando.
Este libro nos lleva a comprender el carácter casi fortuito e histórico de las fronteras administrativas de España e incluso dentro de España. ¿De donde nos sentimos las personas? ¿Del país donde pagamos impuestos? ¿Cómo influye la historia en lugares fronterizos como Ceuta y Melilla, Gibraltar, o lugares menos conocidos como el pueblo de Olivenza, administrativamente parte de España pero nunca reconocido como tal por Portugal? ¿Y el Condado de Treviño en nuestro interior, parte de la comunidad de Castillo y León, pero con un fuerte sentimiento pro vasco?
Sergio del Molino, fino ensayista y observador incansable de la geografía, las denomina metafóricamente "las esquinas dobladas del mapa". Los mapas no son siempre representaciones geográficas acordadas, no siempre hay accidentes geográficos que delimitan las fronteras - por ejemplo, el río Amur que divide Rusia y China -, sino que responden a enfrentamientos y tensiones históricas en zonas fronterizas o antiguas colonias.
Este libro tenía en principio todas las características para que me encantara. Lo escribe Sergio del Molino del que casi todo lo que he leído me ha encantado y habla de las fronteras, de esos lugares que quedaron atrapados donde no debían. En principio una idea muy interesante que lamentablemente se me ha hecho bola. Quizás por que aunque la conclusión general es como esos lugares especiales nos aportan una riqueza incalculable en un mundo que tiende a la gris homogeneidad me cuesta seguir lo que plantea, lo que quiere contar y como contarlo. Tampoco me genera un especial interés por cada uno de esos pliegues del mapa. Es un libro a mitad de camino entre ninguna parte, a veces de historia, a veces de viajes, a veces se desvía por unos ramales tan lejanos de los que es imposible volver.
Recorrido por lugares peculiares de la geografía peninsular: Ceuta, Melilla, Gibraltar, Andorra, el condado de Treviño, Olivenza... frutos de antiguas divisiones territoriales que desde el pasado han quedado anclados en el tiempo, de ahí que estén "fuera de sitio". El libro es irregular; aunque Del Molino lo ha visitado todos, algunas descripciones de los espacios son mejores que otras, más detalladas, más interesantes. Además, aunque procure evitarlo y se presente como abierto y cosmopolita, en el fondo rezuma nacionalismo español, presentando a España, eso sí, como un espacio acogedor y nutricio.
Para mí, Sergio desperdicia la oportunidad de escribir un ensayo antológico (por la originalidad del tema y por las conclusiones que se pueden extraer). Demasiados prejuicios y demasiada repetición: España hace todo mal, todo lo español es malo, etc y luego democracia, principios democraticos por todos lados, hasta en el s. XV (?). Previsible y pusilánime. Una pena…
De nuevo sergio del Molino nos lleva a esos pliegues del mapa de España casi olvidados/desconocidos/que no prestamos debida atención. Esta vez, territorios fronterizos.