Análisis de la debacle civilizatoria, cuyo epítome es el hambre, y el talante carnavalesco que adoptan las protestas sociales, testimonios del desfondamiento de la modernidad; en la que la naturaleza externa nos pasa la factura por la torpeza de nuestras intervenciones y la naturaleza interna nos recuerda lo somero de nuestro racionalismo.
Es una manera interesante de ver el mundo, de pensar la revolución, de proponer alternativas ante los fallidos capitalismo y socialismo, de volver a mirar a los campesinos. Me gustó. El estilo de redacción y de hacerlo parecer una revista con muchas fotografías e imágenes hace muy amena la lectura.