No tengo amigos, tengo amores, teje un relato biográfico urdido con la aguda labia de Pedro Lemebel, autor irreductible cuya voz única se deja oír en estas páginas. Forjado con extractos de setenta y dos entrevistas, que se inician a mediados de los noventa y culminan solo meses previos a su muerte, este volumen contiene sus reflexiones políticas y vitales con una transparencia punzante. Porque Lemebel era, antes que todo, un orador desbordante que desestabilizaba a cualquier interlocutor.
Dueño de una pluma afilada, barroca, cargada de dardos de certeza e ironía, Lemebel desnudó las heridas y las supuestas glorias nacionales desde la periferia de los cenáculos y camarillas literarias. Su legado es una escritura ineludible y un modelo para comprender la transgresión política desde la teoría del género. Sus opiniones impactaron como un certero gancho izquierdo a la mandíbula de las pulcras conciencias de la transición. No tengo amigos, tengo amores, refleja al Lemebel crítico y teórico, que fundía experiencia y política y sospechó siempre de la "cueca democrática". Un autor que seguiremos leyendo el próximo siglo, que nos habló de frente, sin pestañear: "No necesito disfraz/ aquí está mi cara/ hablo por mi diferencia".
Hijo de Pedro Mardones, panadero, y Violeta Lemebel, nació "literalmente en la orilla del Zanjón de la Aguada" y "vivió en medio del barro" hasta que, a mediados de los años sesenta, "su familia se mudó a un conjunto de viviendas sociales en avenida Departamental". Estudió en un liceo industrial donde se enseñaba forja de metal y mueblería y, después, en la Universidad de Chile, donde se tituló de profesor de Artes Plásticas. Trabajó en dos liceos, de los cuales fue despedido en 1983 "presumiblemente por su apariencia, ya que no hacía mucho esfuerzo por disimular su homosexualidad". En sus libros aborda fundamentalmente la marginalidad chilena con algunas referencias autobiográficas. Su estilo irreverente, barroco y kitsch lo ha hecho conocido en toda hispanoamérica. Gay declarado, explica el cambio de su nombre así: "El Lemebel es un gesto de alianza con lo femenino, inscribir un apellido materno, reconocer a mi madre huacha desde la ilegalidad homosexual y travesti".
Texto significa tejido, que se entrelazan: como las entrevistas que aquí se mezclan y generan un nuevo texto. Y el rescate que hace editorial Alquimia de Pedro Lemedel hasta poco antes de su muerte. Y es una selección magnífica, que está dotado en distintos apartados que abordan un sólo tema: su lucha en dictadura, su papel como escritor, la literatura y otros que configuran un libro maravilloso. Te adentras en él y el habla de Pedro Lemedel se transforma en texto por si solo, haciendo que su lectura sea fácil y directa a pesar de este verdadero experimento al estilo de M. Shelly, construyendo un cuerpo escrito que muestra toda la belleza de un escritor que hoy vuelve a la palestra. Una lectura que reconforta, que alecciona y que por sobre ello, transforma. Un gran rescate a la memoria de uno de los mejores cronistas que han nacido en estas tierras.
El formato es algo extraño, a veces lo amas y a veces lo odias. Es un collage de trozos de entrevistas que hicieron a Lemebel en diversos momentos y lugares que se han pegado para hacer coincidir en temas. Es algo arriesgado, pero funciona bastante bien. Se logra ver a Lemebel en ellos y encontrar su esencia. Es como un trabajo de investigación periodística realmente, casi de divulgación de su pensamiento, el cual es tremendamente valioso. Me quedo con su literatura obviamente, pero el collage de entrevistas en muy interesante también a modo de consulta. Es un libro que puedes tomar cualquier día y leer sobre un tema. Lo puedes tener en el velador.
Lemebel....ho és tot per mi..la manera en la que reivindica allò dissident davant lo politic i com ho relata com "locas politicas que se casen con la revolución del deseo, de todos los deseos sociales de los oprimidos."
Buenísimo por donde se lea. Es un libro compuesto por fragmentos de entrevistas a Lemebel. Los extractos están muy bien seleccionados y organizados. En ellos se presentan opiniones y experiencias en torno a la dictadura, el partido comunista, la militancia, la homosexualidad, la marginalidad y la literatura misma.
me encantó!! de inicio a fin. cada frase, cada extracto me llevaban a pensar lo que me encantaría haber conocido a pedro y haber sido amigues. qué pena más grande. pero por lo menos tenemos el placer de conocer un poquito de su mente maravillosa a través de libros cómo este, que te hacen pensar un millón de cosas y cuestionar un millón de cosas más.
Siempre es un placer leer a Pedro Lemebel y este libro no es una excepción. Creo que cada una de los extractos están muy bien seleccionados y ordenados de una forma que hace que el libro fluya super bien. Pedro habla de su vida, de sus obras, de política y amor. Finalmente de su enfermedad, por la cual lo perderíamos años después. Vale la pena leerlo, a Pedro siempre vale la pena.
Leer a Pedro Lemebel es un placer. Leerlo es escucharlo, puesto que sus relatos están puramente embebidos en la tradición oral, y este libro es la Lemebel y su oralidad en toda su expresión: con retazos de entrevistas se teje una biografía contada por la filosa voz del autor. "No tengo amigos, tengo amores" es ideal como punto de partida para encarar sus crónicas para aquellxs quienes no lo hayan abordado, pero también resulta enriquecedor para quienes ya transitaron sus textos (no es spoiler si digo que las ganas de releer algo suyo se despiertan al instante). Lemebel nos habla de su identidad, de su construcción como sujeto político, su postura frente a la hegemonía y al relato histórico oficial, impuesto. Nos cuenta que la escritura es un ejercicio oral y visual; que se vale de su intolerancia para dar batalla a los mecanismos de poder que oprimen a las minorías; pero por sobre todo, nos regala, o mejor dicho, reivindica a "la loca" como figura política, que se rebela (y revela) en oposición al macho, dado que "(...) toda minoría gay, sexual, étnica pasa por el devenir mujer (...) en términos de confrontación a lo dominante, a lo fálico".
"La loca es una construcción cultural y existencial poderosa, un regalo visual en este paisaje homogéneo y torturante".
Invito a todos quienes amemos la literatura loca a abordar las palabras de Pedro, tan filosas, insisto, como lo eran sus tacos.
5⭐️!!! nunca me cansaré de leeerlooooooooo siento que escribe de una manera tan característica con una visión del mundo que para él es tan obvia. quiero su autenticidad!!! su prosa es tan linda y utiliza palabras raras pero sin ser pretensioso? nose, son como palabras antiguas que evocan toda su esencia (marginalidad, antigüedad, rincones de santiago?)
pd: saber q TMT está basado en hechos reales casi me m-wordea!!!!!! PLOP
Este libro es un conjunto de extractos de entrevistas de Pedro Lemebel. Su postura frente a la marginalidad, la literatura, la dictadura, el género, entre otros temas, componen esta obra, cuyo formato por momentos no permite captar lo interesante y entretenido que era Lemebel como entrevistado.
MUY BUEN LIBRO 💗💗 ame que fueran fragmentos de entrevistas, porque permite acercarse a su forma de pensar y la mirada que tenía acerca de los sucesos que pasaron no solo en su vida, sino que en la época más álgida de este país como lo fue la dictadura.
lo quiero mucho 💗💗💗 un honor haber tenido a una persona como él en este país que muy pocas veces en sus voces incomoda o pone en jaque la realidad que vivimos
Hace mucho que quería leer a Lemebel y es curioso que el primer libro no sea una novela como tal, sino extractos de entrevistas. Me encantó. Era un personaje, Lemebel. Pero un personaje agradable, necesario, gracioso, sincero, político, de la población, queer. Generalmente suelen molestarme los escritores siúticos que usan palabras desconocidas o rebuscadas para parecer mas interesantes o inteligentes, pero Lemebel usa palabras nuevas y antiguas, palabras con un deje peyorativo, palabras a las que les da un nuevo significado, un nuevo uso. Amé su reivindicación de las palabras que suelen usarse como insulto hacia los gays o las minorías. Dice Lemebel que el nunca se atrevió a escribir poesía pero sus palabras, a veces tan simples pero cargadas de tanto sentimiento, de tanto cariño, llegaron a ser poesía.
Mejores Frases:
Nunca pertenecí a ningún partido, pero tengo mi corazón a la izquierda.
Yo soy un esclavo de la memoria, yo no me olvido de las cosas que han pasado en este país y de los cómplices que tuvo la dictadura, ya sea en la literatura, en la cultura, en el espectáculo o en esta farándula repugnante que puebla la televisión. Yo no me olvido de eso.
Lagos es la soberbia con calzones de abuela. Ese moralismo negociable, transable. Lagos vendió la memoria chilena, y eso no se lo perdonamos muchos. La vendió co los desaparecidos. Se hizo el huevón: negoció.
Gay. Esa palabrita siempre la encontré tan cursi y tonta. En mi población nadie entendía lo que era. Se dice loca, marica, mariquita, niña, coliza. Hay algunas palabras que los homosexuales usamos con cariño. Coliza es muy lindo. Hay otras que son construcciones homofóbicas, fleto, por ejemplo. También maraco, que es muy violenta. "No te pego maraco porque tenís Sida", me dijo una vez el derechista (Patricio) Melero en el aeropuerto. Y yo le contesté: "Como si se pegara por el aire". Pero me dio terror.
Las intenciones vanguardistas en este país a veces abren una ventana, pero la censura clausura el cielo.
De alguna manera, Santiago sigue estando vacío y en toque de queda. La nuestra es una ciudad peligrosa y sospechosa. Desagradable, en realidad.
Yo no soy tolerante ni tampoco soy democrático, soy revolucionario. Y no tengo amigos, tengo amores -eso de los amigos, del cumpa, del yunta, es tan masculino. Yo tengo amores.
El humor es fundamental para mantener arriba las defensas.
Read in Spanish (no translation into English, the title can be tentatively translated as ‘I Have No Friends, I Have Lovers’) When I think of Lemebel, I think of unbridled linguistic creativity, uncompromised frankness, and piercing honesty. More than anything, he was a spectacular orator, a radio presenter weaving outrageously hilarious and relatable tales anchored in his unique and irreplaceable voice. It happened more than once while shopping at the local fruit and veggie market that the vendors had the radio on with his programs. His figure, larger than life, advocated for the marginalized and discarded by the system. Taking the last name of his mother was an act of rebellion against his homophobic father. According to his manifesto “Hablo por mi diferencia” (“I speak for my difference”), he said that he didn’t need a costume to disguise himself; he gave his face, spoke, and acted according to his beliefs. This book is a collage created from seventy-two interviews Pedro Lemebel gave between the 1990s and his death in 2015, where he unapologetically talks about his political views, his sexuality, living under the Pinochet dictatorship, his literary journey, and his art. Reading his words after so many years is still refreshing, thought-provoking, and stimulating. (Photograph #3 Yeguas de Apocalipsis, Las dos Fridas/Two Fridas, 1989, Photograph #5 Yeguas de Apocalipsis, La conquista de America/The Conquest of America, 1989) Yeguas del Apocalipsis/Mares of the Apocalypse were an artistic duo composed of Pedro Lemebel and Francisco Casas, who explored the relationships between art, politics, and sexuality through various interventions such as performance, staged photography, installation, video, and more.
Lemebel es la obra culmine de Pedro sin dejar de ser el artista detrás de ella.
Mi primera sensación hacia la mitad de los extractos es la de una contradicción: como alguien que no busca hacer poesía habla de una manera TAN lírica, con una –filosa– lengua hecha pluma fuente. Emociona cada oración y ninguna palabra le sobra.
Me gusta mucho la construcción de lo puntudo en torno a Pedro: “la /aguda/ labia” –casi en contraposición al ideario de /lo obtuso/ como /lo desviado/–; “una transparencia punzante”; “dueño de una pluma afilada (…) cargada de dardos”; o incluso con los mismos tacones altos que utilizaba.
Y es que a eso precisamente se me asemeja su obra, a una puntada, a una aguja cargada de hilo perlé que hilvana la realidad del Maricón Pobre y del Pobre Maricón en el Chile que conoció, y que se sigue reflejando (con algunos baños de cloro) en el Chile que conozco.
Hacia el final, este deslenguado vuelve al amor, por sus amigas, por su madre. Y como se propone en el epílogo, ya no son sólo los tacones, sino que los pies descalzos aparecen como su /otra/ esencia, que sigue presente en el Lemebel público y que lo conecta con su intimidad.
Gracias, | Pedro Lemebel |. Así, entre barras, como un absoluto. Porque creas descalzo y en stilettos sin dejar de ser lo uno ni lo otro.
Este texto es un conjunto de pequeños extractos de entrevistas hechas a Pedro Lemebel, en donde todas convergen en un mismo tema, dependiendo del capítulo. Creo que está muy bien logrado el texto por parte de las personas que se dedicaron a juntar estos pequeños extractos y le dieron un sentido a todo lo que Lemebel quería expresar. No está demás alabar a Pedro Lemebel, una vez más, porque si, me encanta como escribe pero también como se expresa cuando habla y en este libro se pasma todo lo que son cosas que dijo en entrevistas. Me encanta como tiene esa rapidez para decir lo que piensa y siente de una forma tan a su manera que por siempre me encantará. Me encuentro muchas veces a mi misma, de cierta manera, cuando concuerdo con lo que él dice y creo que eso es lo que me ha dejado así cada vez que lo leo.
-Cita sin contexto porque sí-
"Tal cual, el otro invitado era Joaquín Lavín. A él solo le daría la mano con caca"
No me convenció tanto el formato, ya que se sentía a ratos como un listado de grandes citas de Lemebel, tipo Grandes Éxitos. Algunas eran muy breves, otras más largas, así que esa asimetría de los párrafos deja un ritmo de lectura al que no estoy acostumbrada. A pesar de eso, disfruté bastante el libro. Pinta una imagen general de Pedro Lemebel, con sus opiniones sobre diversos temas y, a pesar de la brevedad, logra capturar bien el sentido del humor, ideas políticas, visiones de mundo, entre otras temáticas, del autor.
Un ejercicio literario no planeado por su voz principal, su protagonista. Sin embargo, este collage de entrevistas crea una muy breve pero profunda experiencia autobiográfica no intencionada. En su diversión y seriedad de siempre Lemebel narra episodios de su vida, creación y genio, desde lo personal que se siente eternamente colectivo. No deja de ser duro y también necesario leer a Pedro. Rescato su memoria oral, hoy transcrita, para hacer la vida propia, resistiendo en cada paso de la cotidianidad.
Libro que permite entender la postura de Lemebel frente al mundo, frente al mundo que lo rodea y frente a su propio mundo. Es un libro que habla -utilizando la metáfora del tacón aguja- del tacón punzante de la crítica de Lemebel, aquel que se incrusta en aquellos espacios de las minorías y darnos cuenta que incluso ahí hay más espacios de opresión.
te quiero montones loko pq t moriste gueons nadie m va a entender nunca realmente pq todos los autores q m comprenden están MUERTOS q lata fue increíble conocer un poco más a fondo la perspectiva d lemebel en varias cuestiones políticas/sociales simplemente con él mismo es tan triste no haberme podido tomar una cosita con él.......
Lemebel ha escrito mucho y ha dicho mucho. De la fugacidad de las entrevistas y que muchas veces varían en su temática, este libro logra crear un relato biográfico de este autor. Donde (re)conocemos a esa loca con sus tacos agujas y su pasar por esta vida llena de emociones y situaciones.
Extractos de entrevistas y relatos de Lemebel, a ratos liviano de leer, mucho humor, sarcasmo, y un lenguaje muy directo sin ser soez. Me encanta la rebeldía y amor de su discurso, disfruté mucho leyéndolo.